Andrés Manuel López Obrador realizó una conferencia desde el Palacio Nacional y, entre varias declaraciones, ratificó la revisión de contratos de energía, el fortalecimiento de la Comisión Federal de Electricidad y el rol de las plantas hidroeléctricas en la ecuación energética. 

Ante ello, Gonzalo Monroy, Director General de la Consultoría GMEC, brindó una entrevista para Energía Estratégica y aportó su visión sobre las afirmaciones del presidente de México y el aumento de tarifas anunciado por CFE. 

¿Cuál es su opinión sobre los dichos de AMLO?

Hay que entender el contexto, que es la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica que promueve y hace todo su trabajo político para sacar adelante su iniciativa. Cada día queda más claro que no es nada sencillo poder aprobar esto en los términos que él hubiera querido en forma expedita. 

Además el presidente está en una etapa previa a las elecciones federales (pactadas para el 6 de junio), donde se disputa el control de la Cámara de Diputados, que a su vez decide el presupuesto. 

Sin embargo toda la discusión se da alejada de los datos y prácticamente nada de lo que mostró el gobierno se puede sostener bajo ningún esquema. Todo es mucho de retórica y otros tipos de mecanismos que funcionan para ganar elecciones pero no para gobernar o tratar de producir una política pública. 

Sabemos que lo que busca proponer Andrés Manuel López Obrador es muy difícil que sea operado e implementado, pero él seguirá en este tono de confrontación que no va a beneficiar a nadie. 

¿Por qué AMLO hace tanto hincapié en las generación hidroeléctrica y no se enfoca en otras fuentes de energía limpias?

Hay dos razones: su historia y una más más pragmática. La primera es lo que aprendió López Obrador de joven en los años ‘70, donde la generación de energía mexicana estaba enfocada a través de sus grandes proyectos de infraestructura. 

Él continúa pensando que México debe apostar a ese camino porque le funcionó. No es un tema técnico, sino meramente ideológico. En este regreso a los ‘70 que ha implementado, toca los grandes proyectos de las hidroeléctricas, principalmente las que son del sur y sureste del país. 

En relación a la parte más pragmática, históricamente hubo inundaciones en el sur del país y no hay un plan hidráulico o de forma correcta. Y está prácticamente garantizado que el Estado de Tabasco, entidad federativa natal del presidente, se inunda año tras año; por lo que AMLO trata de impulsar un desarrollo, de mostrar que hace algo por su comunidad y que da resultados. 

Aumento de tarifas eléctricas 

La Comisión Federal de Electricidad confirmó que las tarifas eléctricas incrementarán durante 2021: la doméstica lo hará mensualmente 0.274%, es decir, 3.33% acumulado; la agrícola con subsidios aumentará dos centavos a inicio de cada año, equivalente a un 3,1%; mientras que tarifa comercial e industrial tendrá un incremento anualizado de 2.5%.

¿Cómo influye dicho aumento al sector energético?

Tiene que ver con la política que se sigue, porque es una política donde más que privilegiar tecnologías eficientes, privilegia que CFE sea el suministrador preferido de los mexicanos. En otras palabras, se trata de una reducción de la competencia, más a favor de un control político de la energía. 

Ya salieron los primeros números preliminares e indican que CFE tiene un sobrecosto en los días de apagones (en cinco días tuvo un costo superior a los 2400 millones de dólares), dada las promesas políticas presidenciales de no aumentar las tarifas eléctricas. 

¿Esto puede representar una oportunidad para la generación distribuida en el país?

Hay un problema relacionado a esto es que gran parte de los permisos están detenidos por la propia autoridad regulatoria para dar preferencia a la Comisión Federal de Electricidad. Ahí es donde las actividades reguladas como los proyectos a gran escala están detenidos, pero los que no requieren permisos, como GD, avanzan muy bien. 

¿Se puede solucionar esa problemática a corto plazo?

No soy optimista al respecto. Como el presidente está en campaña ha hecho una bandera del sector energético mexicano y está en una especie de cruzada para avanzar en su estatización y regresarle el dominio a las empresas del Estado.