Latinoamérica cuenta con una nueva plataforma de cooperación para fortalecer las capacidades de los 33 países mediante la definición y análisis de indicadores energéticos en cumplimiento del Séptimo Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030: acceso universal a la energía, impulso a las energías renovables y duplicación del impacto de la eficiencia energética.

El Observatorio Regional sobre Energías Sostenibles (ROSE, por sus siglas en inglés), se lanzó esta semana (30 de octubre) durante el II Foro Técnico Regional de Planificadores Energéticos, llevado a cabo en Santiago de Chile.

Un análisis reciente desarrollado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en el documento «Acelerando el logro del ODS 7: Resúmenes de Políticas en apoyo de la primera revisión del ODS 7» del Foro Político de Alto Nivel de la ONU 2018, se indicó que dada la experiencia que ha adquirido la región en «la implementación de políticas inteligentes, acceso mejorado a la financiación y un reconocimiento cada vez mayor de los beneficios socioeconómicos de las energías renovables, la inversión en estas fuentes (excluida la energía hidroeléctrica) se ha multiplicado exponencialmente en Latinoamérica».

Las últimas subastas en Argentina, Brasil, México, Chile y Perú habrían ayudado a acelerar el despliegue de miles de MW renovables, principalmente de eólica y solar, con los precios promedio más recientes entre USD 29.1-55 /MWh para solar fotovoltaica y USD 36.2-53 /MWh para eólica, lo que indicaría «un nivel creciente de competitividad de estos recursos» según Naciones Unidas. Pero, a pesar de todo el éxito identificado, la evolución las fuentes renovables este año mostraría una leve tendencia decreciente.

De allí, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas impulsó estos últimos meses diferentes iniciativas, como el Programa BIEE (Base de Indicadores de Eficiencia Energética), el programa ECOSUD (Complementariedad Energética y Desarrollo Sostenible), el Foro Técnico Regional de Planificadores Energéticos y el Diálogo Político Regional en Eficiencia Energética.

En parte, para integrar aquellas diferentes iniciativas generadas puntualmente para el sector de energía, se lanzó también este año el Observatorio. El mismo, buscará la complementariedad de países «en busca de acuerdos sobre metodologías, instrumentos y actividades a implementar», pudiendo sugerir luego a los países qué políticas a largo plazo desarrollar en el marco de una transición energética sostenible en la región.

Para ello, «en su calidad de Secretaría Técnica, la CEPAL implementará las actividades planteadas en el proyecto ROSE en alianza con diversos organismos multilaterales, como la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA), la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), la Comisión de Integración Energética Regional (CIER), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Agencia Alemana de Cooperación (GIZ) y las demás comisiones regionales de las Naciones Unidas», se informó desde prensa de la Comisión. 

La División de Recursos Naturales e Infraestructura de la CEPAL gestionaría esos esfuerzos, integrando como actores relevantes a ese nuevo espacio de diálogo a distintos referentes del sector académico, empresarial, autoridades gubernamentales y sociedad civil para trabajar juntos enfocados en el cumplimiento de las cuatro metas del ODS 7 en Latinoamérica al 2030:

1-Garantizar el acceso universal a servicios energéticos asequibles, fiables y modernos.

2-Aumentar considerablemente la proporción de energía renovable en el conjunto de fuentes energéticas.

3-Duplicar la tasa mundial de mejora de la eficiencia energética.

4-a) Aumentar la cooperación internacional para facilitar el acceso a la investigación y la tecnología relativas a la energía limpia, incluidas las fuentes renovables, la eficiencia energética y las tecnologías avanzadas y menos contaminantes de combustibles fósiles, y promover la inversión en infraestructura energética y tecnologías limpias. •

4-b) Ampliar la infraestructura y mejorar la tecnología para prestar servicios energéticos modernos y sostenibles para todos en los países en desarrollo, en particular los países menos adelantados, los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países en desarrollo sin litoral, en consonancia con sus respectivos programas de apoyo Los mecanismos de seguimiento —como el Global Tracking Framework— y los informes anuales sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible miden el progreso hacia los objetivos esbozados en los 17 ODS.