En Argentina el potencial de los vientos sigue siendo un atractivo para inversores extranjeros, nacionales y provinciales, que desean montar una empresa generadora de energía capaz de ser rentable. En este sentido, la demanda del servicio de medición de recursos eólicos crece respecto a años anteriores, con el fin de optimizar los niveles de producción y asegurar la competencia del suministro.

Diego Franco, titular de GiaFa S.R.L. explicó que “no hay ninguna posibilidad de instalar un parque eólico con fines comerciales, sin determinar previamente la producción. Frente a esto, cualquier acuerdo que se firme con estas intenciones, requiere de un estudio de campo que será un beneficio para las partes implicadas”.

La empresa radicada en la ciudad de Córdoba, se dedica al desarrollo de las energías alternativas y el cálculo forma parte de los servicios que ofrece. Según indicaron, la demanda de este último se incrementó notablemente con relación a años anteriores y hay muchos estudios en curso, no sólo en eólicas sino también en energía solar fotovoltaica.

“Los sectores más interesados nuclean fundamentalmente a empresas privadas, mientras que en el ámbito público la única provincia que tiene parques eólicos propios es La Rioja. En menor medida, la sucede Santiago del Estero que está próxima a poner en marcha El Jume”, explicó la autoridad.

El servicio de medición no tiene un costo fijo determinado, por el contrario las cifras dependerán de la zona donde se vaya a efectuar el trabajo. No obstante, Franco arrojó valores que pueden partir de los u$s10 mil para arriba.

La tarea consiste en la colocación de estaciones meteorológica en el lugar a relevar, que servirán para analizar los vientos en profundidad. A posteriori, se confeccionan y presentan los informes resultantes, detallando bajo qué condiciones se puede apostar a generadores o granjas eólicas en la zona.

“Se utilizan anemómetros calibrados y certificados, con el fin de obtener datos válidos. Además, se toma la temperatura, presión y humedad en diferentes alturas, en busca de la máxima precisión”, dijo el directivo. En algunas áreas las velocidades arrojan promedios altos con factores de productividad elevados, en otras el factor de capacidad está dado por corrientes bajas pero continuas.

“La calidad eólica del país permite pensar en una expansión de este tipo de tecnologías. La Ley 26.190 empuja una producción alternativa capaz de alcanzar el 8% en la matriz energética, en cuanto a energía eólica, estamos hablando de capacidades que rápidamente pueden superar los 4000 MW. Sin embargo, hasta el momento no hemos llegado a 1000”, culminó el titular.

 

 

 

 

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