México demostró ser el país con más mejoras en eficiencia energética en 2018, respecto a su estado en años anteriores. Lo asegura la cuarta edición del “International Energy Efficiency Scorecard” de ACEEE, que examina las políticas de eficiencia energética en el desempeño de 25 de los principales países consumidores de energía del mundo.

Si bien dista mucho de encontrarse en el primer puesto (este año, el 1º lugar fue para Italia junto con Alemania, empatando en 75.5 puntos de 100), el país latinoamericano logró un puntaje de 54, que es superior al puntaje promedio (50.5) de todos los países evaluados. (ver reporte)

Además, se destacó la labor de México por ser el país que más crecimiento demostró de una edición a otra. Su mejora se traduce en 17 puntos más que en 2016 subiendo siete posiciones, es decir que no sólo se superó a sí mismo sino que obtuvo también mejor desempeño que otros siete países en dos años.

Las categorías evaluadas fueron cuatro: edificios, industria, transporte y progreso general de eficiencia energética nacional. En estas categorías se destacaron los esfuerzos de cada país utilizando 36 métricas sobre rendimiento.

Entre las otras categorías evaluadas, México resaltó en sus implementaciones a nuevas construcciones, lo que le llevó a ocupar el octavo lugar en la categoría “edificios”. Entró también en consideración por su actualización de estándares para aproximadamente 30 productos y el etiquetado obligatorio para 13 de ellos.

En este sentido, fue uno de los países que demostró más “esfuerzos nacionales” para el progreso general de eficiencia energética. Como aporte, para continuar avanzando en prácticas para el ahorro, el equipo de ACEEE, que desarrolló la evaluación y el informe, recomendó a este país considerar aprovechar el código impositivo como herramienta para motivar la inversión en tecnologías de eficiencia energética.

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Con respecto a la categoría transporte, las conclusiones del informe sugieren más rigurosidad en el rubro de vehículos para pasajeros y advierten que el país también podría beneficiarse aumentando su inversión en el tránsito ferroviario.

Finalizando, en la sección industrial el informe declara mejorías en el sector, debido a la reducción de intensidad energética industrial y los esfuerzos de formulación de políticas que se han llevado a cabo desde 2013. Así mismo, menciona la reciente promulgación de mandatos para auditorías energéticas periódicas y obligatoriedad de gerentes de energía “in situ” en grandes instalaciones industriales.

Otro país latinoamericano analizado en el informe fue Brasil, quien se encuentra dentro del listado de los 25 países que más consumen energía. En este caso, el análisis no arrojó buenos resultados para el país carioca. Brasil cayó en el cuartil más bajo con su puntaje de esfuerzos nacionales ubicándose en el puesto 20.

Aunque Brasil tiene una meta de reducción de energía del 10% para 2030 y los tiempos le serían favorables, el informe advierte que el gasto público en eficiencia energética sigue siendo muy bajo en comparación con otros países analizados. La falta de incentivos de eficiencia energética, como los programas de préstamos y los créditos fiscales, serían los que dificultan a que Brasil alcance su potencial de eficiencia.

Sin embargo, se destaca que la política energética en Brasil sí enfatiza la producción de energía renovable, especialmente en sus sectores de electricidad y transporte, por lo que mejores resultados para este país se podrían alcanzar en años venideros.