¿Qué ha ocurrido en México? La situación de aislación social implementada en muchos países de América Latina para minimizar el contagio al COVID-19 ha puesto a los gobiernos en una situación compleja y crítica, pues esta acción sanitaria preventiva está causando verdaderos estragos al sector económico, provocando importantes caídas en muchos mercados y generando una gran inestabilidad social.

En el caso del mercado energético global la caída en la demanda ha sido significativa, por ejemplo, en España la demanda nacional compensada de electricidad en marzo fue 6,3% inferior a la registrada en el mismo mes del año anterior.

México no es ajeno a esta situación, quizás por eso el 29 de abril pasado el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) dio a conocer el Acuerdo para garantizar la eficiencia, calidad, confiabilidad, continuidad y seguridad del Sistema Eléctrico Nacional, impidiendo la puesta en marcha de nuevas plantas de energía renovable. De acuerdo con el documento, el gobierno federal considera que la generación intermitente de los parques solares fotovoltaicos y de las centrales eléctricas eólicas afecta la confiabilidad del Sistema Eléctrico Nacional, por lo que durante la pandemia del coronavirus las plantas fósiles (como termoeléctricas) tendrán prioridad para despachar energía.

U$D 2 BM en el éter

La decisión del CENACE suspendió temporalmente las pruebas operativas de 17 plantas eléctricas de energía renovable, cuya capacidad instalada es de 2326 MW, lo cual implica una inversión superior a los U$D 2 BM que ha quedado en el éter hasta nuevo aviso.

La decisión de la administración pública de impedir la entrada en operación de nuevas plantas de energía renovable en todo el territorio nacional y limitar la generación de centrales renovables ya en operación, se suma a otras acciones que el Ejecutivo Nacional ha promovido bajo el argumento de ordenar el sector energético en México.

Quienes hemos tenido la suerte de comisionar una planta solar o eólica sabemos que las pruebas tienen un grado de complejidad alto, si no son bien realizadas podrían generar perturbaciones al Sistema Eléctrico Nacional y esto afectaría la seguridad eléctrica.

¿Quizás la cuarentena ha disminuido la capacidad operativa y técnica de las autoridades nacionales para realizar las pruebas en las plantas? ¿Quizás la cuarentena no ha permitido que proveedores del Sistema Eléctrico Nacional suministren el equipamiento adecuado para minimizar el riesgo a las perturbaciones eléctricas durante las pruebas? ¿Quizás se carece del respaldo para compensar la variabilidad en la calidad de la frecuencia? ¿Quizás el Sistema Eléctrico Nacional no sea el adecuado para que México cumpla con los compromisos acordados en el Acuerdo de París en materia de Cambio Climático?

Dejando el terreno de las especulaciones, lo que estamos seguros es que esta situación generada por el Acuerdo ha generado un gran clima de desconfianza entre el sector público y privado, dañando el marco jurídico nacional y resintiendo el interés de inversiones privadas en México.

Tengamos en cuenta que la generación de electricidad con energías renovables representa inversiones superiores a los 20 mil millones de dólares, es una actividad económica esencial para el desarrollo sostenible y son el único instrumento por el cual se podrá cumplir con la cuota establecida de 35% de generación eléctrica con fuentes renovables para el 2024 – fijado en el Acuerdo de París -.

Marcha atrás con el Acuerdo, pero no con el relato

La semana XIX del 2020 el CENACE habría instruido levantar la suspensión de pruebas operativas para las plantas de generación eléctrica con energía renovable. ¡Es increíble lo que una avalancha de amparos presentados por los principales actores del sector renovable de México ha logrado!

Las razones técnicas por las cuales habían suspendido las pruebas han sido superadas, el CENACE ha logrado prepararse en todos los niveles para efectuar las pruebas sin poner el riesgo el Sistema Eléctrico Nacional.

Seguramente con el objetivo de llevar tranquilidad al sector eléctrico, nacional e internacional, las principales voces del Ejecutivo se han expresado:

o “No vamos a nacionalizar a la industria energética, sino a poner orden”… dijo el Presidente Lopez Obrador.
o “México cuenta con capacidad instalada para generar electricidad a través de energía renovable en 31%” dijo Rocío Nahle, titular de la Secretaría de Energía.
o “Las empresas de energías renovables deberían pagar más para asegurar el flujo continuo en la red eléctrica” sentenció Manuel Bartlett, director de la CFE.

Es bueno que cada uno tenga su propio punto de vista sobre la situación del sector renovable, el tiempo seguramente demostrará el fin que cada uno de los actores persigue; solo tengamos presente que el relato es una herramienta poderosa de muchos gobiernos para cubrir las verdades razones detrás de su accionar.

Si quieres apoyar el desarrollo sostenible de México reemplazando la generación fósil por energías renovables, por favor súmate en http://chng.it/SkvqVQjV9h .