¿Cómo repercute en México la baja del precio del petróleo?

Para empezar es necesario dar un poco de contexto. Cuando México realiza lo que se conoce como Reforma Energética en 2014, uno de los cambios que hace es abrir el mercado de los petrolíferos.

Antes de eso, los precios de las gasolinas eran regulados; es decir, independientes del costo de la producción o importación, los controlaba el Gobierno a base de subsidios.

Ahora, lo que estamos viendo por primera vez, es que la baja del precio del petróleo impacta en menores costos de combustibles.

¿Qué efectos tiene en el sector eléctrico?

En el sector eléctrico es quizás prematuro poder decir cómo afecta. Pero en un análisis preliminar se puede decir que afecta al estímulo que hace que se opte por las energías renovables.

¿Las hace menos competitivas?

Sí. Ahora tienes el gas natural a precios bajísimos, además de que una turbina de gas natural de por sí genera mucha más capacidad de lo que actualmente tienen las fuentes renovables (dependerá de la escala también, por supuesto).

¿Las centrales de ciclo combinado podrían ser ahora un eslabón necesario para la transición energética?

Yo siempre he pensado que la visión particularmente de América Latina debe ser la de la diversificación. Entre más diversificada este la matriz energética de un país, más se pueden reducir costos aumentando la disponibilidad energética.

El gas natural es medio paso adelante en la transición energética. Es considerado por algunos como «Blue Energy» porque genera muchas menos emisiones dañinas de dióxido de carbono que el combustóleo o el diésel.

¿Qué respuestas encuentra México con las energías renovables que no puede cubrir con gas?

México tiene carencias importantes de producción de gas natural. Por un lado, no hay abastecimiento necesario de gas natural y, por otro lado, no hay infraestructura desarrollada como para abastecer a todo el territorio nacional.

Sumado a aquello, el país tiene zonas muy marginadas, a las cuales no puedes llegar con un ducto. Como respuesta, las energías renovables como eólica y solar e incluso hídrica pueden rápidamente cubrir el suministro.

Erick Sánchez Salas, director asociado de Desarrollo de Negocios en IHS Markit

Si dices que «el gas es medio paso», ¿cuánto urge a México apostar por la generación a partir de eólica y solar?

México está en un grave problema que lo acerca a una crisis por una petrolización de su economía. Deberíamos acercarnos a una aceleración de la diversificación de la matriz energética de modo tal que los conceptos básicos de seguridad, disponibilidad y acceso no se vean afectados como lo están siendo hoy por depender en su mayoría de un único recurso.

Otra emergencia que atraviesan es la fase 2 del coronavirus covid-19, ¿cómo está impactando todo esto?

Por el perfil económico del país y más por la estrategia que este Gobierno ha implementado, es cuanto menos delicado. México tiene una expectativa de ingresos presupuestados X que ahora se ven reducidos en casi el 60%, porque están sostenidos sólo la comercialización de los crudos extraídos por la empresa del estado encargada de ello. Esto complicará cómo enfrentar otros problemas que enfrente el país.

Vuelve entonces a ser fundamental la diversificación…

Exactamente. México debe apostar por la diversificación de la matriz energética con renovables para frenar la petrolización de su economía.

De alguna manera esto está relacionado con el punto anterior que platicamos. Si estuviéramos diversificados tanto económicamente como energéticamente no estaríamos en la situación pecaminosa en la que hoy nos pone esta dependencia al petróleo.

Acelerar la diversificación energética ayudaría a México a generar un ambiente de mayor seguridad energética, reducir riegos estacionarios y aquellos relacionados a crisis de acceso a la energía.

Por eso, mas que aprovechar la ola de la baja de petróleo, es necesario aprovechar las lecciones aprendidas por otros países para diversificar nuestra matriz.