¿Cómo evalúa el crecimiento de las redes de mujeres en energías renovables?

Hace unos cinco años empezó a evidenciarse un mayor crecimiento este movimiento.

No obstante, tiempo atrás, se destaca un grupo muy poderoso de power en el Reino Unido que se había propuesto superar grandes retos y ya ha logrado muchísimo. Consiguió por ejemplo que se compartiera la información de salarios en las empresas, lo que significó un paso muy importante para visibilizar desigualdades que se percibían. También aquí se destacan grupos de renovables que han respondido con altura ante este sector.

En un comienzo, en los Estados Unidos habían grupos muy establecidos que primero estuvieron muy enfocados a energía eólica, pero luego incluyeron fotovoltaica con el avance de la tecnología.

En mi caso, cree grupos de mujeres en medio oriente, había grupos en Alemania y otros países europeos donde esta tecnología era una realidad. Y en Latinoamérica fue Mujeres en Energía Renovable México (MERM) quien empezó a dirigir esfuerzos para conformar grupos de mujeres en energías renovables, porque no había nada.

¿Qué principal problema identificó al crear MERM?

Viví 10 años en Londres, y al volver al país tuve la idea de hacer un grupo para integrar a más mujeres en el sector. No había mucha presencia femenina en los eventos a los que íba y quería conectar con aquellas mujeres que trabajaban en el sector eléctrico y de renovables; no es que había identificado un gran problema por trabajar o que se quizo armar un grupo porque estaba de moda, no estaba en aquel momento la oleada del Me Too que es lo que motivó la oleada de los demás movimientos que se armaron en cadena para mujeres.

En el mercado local, una barrera fue romper ciertas tradiciones o prejuicios. A las mujeres mexicanas les costó más entender porqué iban a participar, era más sencillo para aquellas que venían desde afuera quienes comprendían que las reuniones eran parte de las actividades de trabajo y era lo que también queríamos transmitir en ese cambio de conciencia, que el reunirte con mujeres no significa que vas a tomar sólo un café sino que también vas a hacer negocios e intercambiar conocimientos.

¿Cómo fue la expansión de MERM?

MERM nunca consideró ser parte de otra red, no tomamos de modelo a ninguna otra asociación y eso creo que le dio a MERM un poder muy grande, porque fue creado por mujeres para mujeres sin ningún tipo de guía o impulso financiero desde una empresa u organización. Así demostramos a otras mujeres que podían hacer lo mismo en otros países.

¿En qué países de Latinoamérica identifica que crecieron estos movimientos de mujeres?

Donde se empezaba a tratar el tema de energías renovables. En Centroamérica nos invitaron a participar en la formación de algunos grupos junto con otras organizaciones y ahí decidieron seguir otros modelos como el alemán.

Sabíamos que íbamos a llegar a países maduros como Chile, que desde hace un año está trabajando en esto. Argentina también y lo logró concretar este año. Nosotras en México llevamos casi cuatro años.

¿Cómo se consolida MERL?

A partir de que las mujeres ya conformadas comenzamos a viajar por distintos mercados haciendo negocios. Si nos estamos desplazamos y logramos tener una legitimidad y credibilidad en la industria vamos a tratar de comunicar nuestro mensaje de una manera positiva, para que nuestras mismas empresas nos sigan apoyando.

¿Cómo fue evolucionando la convivencia entre las asociaciones de mujeres y las asociaciones destinadas a distintas tecnologías renovables?

En el caso mexicano, presentamos nuestra asociación con AMDEE y ASOLMEX. Lograr nuestro propio reconocimiento a nivel local fue importante. Después participamos en eventos y otras organizaciones nos han contactado para ir poco a poco creciendo. Siempre en MERM falta tiempo para hacer mil cosas con las asociaciones que vayan surgiendo y con las mujeres que tengan inquietudes dentro de este sector.

¿Qué vínculos trazaron para trabajar junto a otras organizaciones en lo que queda del año?

Formamos parte de distintas iniciativas como el HeforShe, vamos en sintonía por supuesto a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Estamos ahora evaluando participar junto a otros organismos en la COP25. Y personalmente desde el W20 intento imprimir un sello para eventualmente volver un tema horizontal todas las decisiones que se tomen en cuanto al empoderamiento económico y laboral de la mujer.