“En el 2016 nos fue bárbaro, hasta el mes de octubre”, indica en contacto con energiaestrategica.com, Eduardo Dandrés, Director Comercial de Lucky Lion, firma fabricante y distribuidora de motocicletas eléctricas desde hace 9 años.

Según el empresario, hasta esa fecha se llegó a vender un 35 por ciento más que durante el mismo período del 2015. “La gente se va familiarizando con el producto”, justifica.

Sin embargo, a partir del décimo mes del año pasado, la Secretaría de Industria y Producción, dirigida por Andres Civetta, y la Subsecretaría de Industria, comandada por Fernando Grasso, dependencias que giran dentro de la órbita del Ministerio de la Producción de la Nación, suspendieron indirectamente la comercialización de los rodados sustentables tras la exigencia de una Licencia de Configuración de Modelo (LCM).

¿De qué se trata? “Todo vehículo nuevo que circule por la vía pública deberá cumplir las condiciones de seguridad, activas y pasivas, de emisión de contaminantes, conforme a determinadas especificaciones, para lo cual deberá tramitar la Licencia de Configuración de Modelo en la Secretaría de Industria, donde también se tramitan las Constancias Técnicas”, explican desde Producción.

En efecto, la aduana no está permitiendo el ingreso de piezas para el ensamblaje de estas motocicletas eléctricas. Para su importación, exigen la LCM o bien una carta firmada por la Secretaría de Industria que le otorgue una excepción; pero la prerrogativa no es concedida por Civetta.

“No nos oponemos a las nuevas condiciones impuestas. Estamos dispuestos a cumplir, como siempre lo hicimos durante todo este tiempo. Lo que hemos pedido en reiteradas oportunidades es que mientras nosotros nos abocamos a cumplir con lo que requieren, nos permitan seguir produciendo”, reclama Dandrés.

A mediados de diciembre pasado, Civetta se comprometió a otorgarles una LCM en el plazo de 45 días. De cumplir con su palabra, a principios de febrero se reactivaría el mercado de estos rodados sustentables.

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No obstante, el Director Comercial de Lucky Lion manifiesta con preocupación que desde hace 90 días y hasta hoy “la gente de la fábrica se encuentra suspendida y los concesionarios vacíos”.

“De continuar esta situación, de no recibir la excepción o LCM a la brevedad, más de 200 personas de manera directa e indirecta se siguen quedando sin ingresos”, alarma Dandrés en relación a los puestos de empleo paralizados tras el cese del mercado.

Lucky Lion cuenta con 50 agencias, una fábrica ensambladora de motocicletas, que importa buena parte de las piezas del vehículo eléctrico, y un departamento administrativo y comercial. “Para una PYME el trabajo es sagrado, vivimos de esto, transpiramos esto, y ya no nos queda espalda para seguir sosteniendo la estructura”, expresa el empresario.

¿Cómo venía funcionando su comercialización hasta antes de octubre?

Dandrés asegura que los vehículos cuentan con todas las condiciones de seguridad. De hecho, la fábrica que posee Lucky Lion se encarga de ensamblar piezas de motocicletas eléctricas que funcionan desde hace muchos años y cumpliendo con todas las reglas en otros países.

Asevera que “estos vehículos son más seguros que cualquier otro (no superan los 40 Kms/Hs), salen con seguro de fábrica, no producen contaminación sonora se auto financian en 24 meses, tienen garantía por 5 años”.

Remarca que hasta el mes de octubre pasado contaban con más de 50 agencias a nivel nacional y se habían sumado durante el 2016 localidades como La Pampa, Saladillo, Pergamino, Junín, Córdoba Capital, Corrientes, Azul.

“En todas las ciudades en las que se abría una agencia, trabajábamos junto con el municipio del lugar para hacer normativas y ordenanzas para que los vehículos eléctricos pudieran circular –narra Dandrés-. Incluso algunos municipios crearon un registro municipal para Vehículos Eléctricos y así podrían circular sin inconvenientes ya que había, y hay, un “vacío legal” en la ley Nacional 24.449 que mide en centímetros cúbicos y no en watts o potencia, (el trabajo era el doble)”.

Siguiendo con su relato, el empresario suma: “En algunas localidades se paga una patente municipal, en otras una oblea a modo de impuestos o fines recaudatorios. De nuestra parte, además de realizar este trabajo nos ocupamos de que las motos salgan bajo Normas ISO, con un seguro especial para velocípedos eléctricos, más casco de manera obligatoria”.

Finalmente, Dandrés cuenta que no están solos en esta gestión, sino que cuentan con el apoyo de la Asociación Argentina de Vehículos Eléctricos y Alternativos (AAVEA).

“Hoy son apenas 12.500 los usuarios que conducen motos eléctricas pero serán millones como lo son en Asia que el 95% las usa y venden sus productos a explosión (combustible fósil) a países subdesarrollados. Hace 9 años que estamos en esta lucha que no vamos a abandonar hasta que veamos las calles de nuestro país llena de vehículos eléctricos”, cierra el Director Comercial de Lucky Lion.