De acuerdo con un informe elaborado por la consultora KPMG, el consumo de energía por habitante en la Argentina creció un 35 por ciento entre los años 2000 y 2013.

Esta fuerte suba en el consumo fue absorbida mediante planes energéticos coordinados por el Ministerio de Planificación Federal que, entre los años 2004 y 2012, desarrolló obras de infraestructura correspondientes a energía por 8.727 MW. Entre ellas, las que tuvieron que ver con la generación eólica, solar fotovoltaica, biomasa, biocombustibles e hidroeléctricas dieron como resultado un total de 2404,3 MW de potencia instalada, desarrollada por la empresa pública Energía Argentina SA (ENARSA).

Entre el período 2013-2019, se especula desarrollar 5078 MW, sin contar proyectos de energía nuclear como la Atucha III que podrá generar aproximadamente 1500 MW, ni los proyectos de hidroeléctricas binacionales con Brasil: Garabí (1.152 MW) y Panambí (1.048 MW) y el proyecto para la ampliación de Yacyretá y mecanización del vertedero Aña Cuá con Paraguay (750 MW adicionales a lo que ya viene generando).

El sector ha crecido y con este crecimiento la demanda de energía; eso quiere decir que el país se ha industrializado, se han producido nuevas fuentes de trabajo, nuevas fuentes de energía, entre ellas, las energías renovables, y con ello un caudal mayor de trabajadores registrados al sindicato”, resume en diálogo con energiaestrategica.com Amilcar Amaya, secretario de Políticas Energéticas de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza, sindicato que nuclea la mayor parte de los empleados vinculados a la energía eléctrica del país.

Durante principio de año, se registraron denuncias de trabajadores que eran encuadrados en otros sindicatos que poco tenían que ver con el energético, lo que permitía a las empresas pagar salarios más bajos y cercenar derechos laborales conquistados por el gremio de la energía.

No obstante, el gremialista reconoce que, dentro del propio gremio, “cada sindicato, en distintos puntos del país, tiene un convenio propio y en el área de energía estamos tratando de unificar un Convenio Colectivo de trabajo a nivel nacional, que si bien no es fácil es posible. De esa forma a los trabajadores no se le aplicarán contratos que nivelen para abajo”.

Explica que luego las privatizaciones noventistas se ha producido un “desmembramiento” en el sector energético, particularmente el eléctrico, que ahora provoca serías discusiones gremiales.

En lo referido al sector de energías renovables, Amaya señala que Luz y Fuerza cuenta con un buen número de operarios del área, como es el caso de aquellos que trabajan en el Parque Eólico de Arauco, pero que aún el sector está “despegando” a comparación del de los hidrocarburos.