Las energías renovables en México han seguido la tendencia global y se han ido abaratando, principalmente solar y eólica. Por eso, se ha vuelto atractivo instalar este tipo de plantas de generación. No obstante, aunque haya habido una caída en el precio, otros factores impedirían la venta directa a usuarios.

Desde Ombudsman Energía México (OEM) advierten que el sector energético renovable se enfrenta actualmente con tres principales problemas: “aún no se termina de desarrollar el mercado de compradores, los suministradores que se crearon ya no tienen esquemas claros para comprar y no sabemos qué va a pasar con la reforma energética”, precisó el Dr. Paul Alejandro Sánchez Campos, director de OEM.

Inicialmente, mientras que las grandes empresas tendrían más recursos para afrontar un cambio de suministrador, otras más pequeñas encontrarían dificultades de distinta índole que impedirían que hoy se decidan por un abastecimiento con energías renovables, sea por autogeneración o compra de energía.   

“De los 150 usuarios calificados que se supone que están registrados en la CRE, yo te podría decir que sólo son 20 los que tienen suministro fuera de CFE y el resto está parado porque no hay condiciones de mercado para que tengan un suministrador bajo principio de competencia”.

“Cuando los usuarios calificados preguntan por energía a las empresas suministradoras, estas responden que pueden vender a PML y volvemos al precio del mercado, pero su valor es tan volátil de que no te dan una idea de lo que está pasando. Hay PML que llegan a $15 –que es el último tope que puso la CRE para no afectar a todas las empresas– pero son demasiados altos”.

El escenario se complica aún más cuando surge el interrogante de bajo qué esquema realizar transacciones. “No hay mecanismos que le garanticen la venta. Ya casi no hay Merchant en México y, por el contrario, se espera lograr financiamientos con contratos de largo plazo”, consideró el experto de OEM consultado. 

Con el esquema de autoabasto, mediante el cual los privados podrían generar energía para su propio consumo, se generaron contratos a 30 años “take or pay” donde empresas se hicieron cargo por un numero de MW y toda la generación se les trasladaban al costo. ¿Esto funcionaba para los bancos? para Sánchez Campos era un esquema que les resultaba “muy virtuoso”.

“Creo que los bancos se acostumbraron a que México no necesitaba herramientas sofisticadas de gestión de energía ni para la comercialización, entonces se acostumbraron a PPAs “take or pay” donde el bloque completo iba al cliente”.

“Eran contratos muy atractivos para los bancos (…) y siento que estaban frente a esa curva de aprendizaje resistiéndose porque las tasas de interés de esos proyectos eran buenas, los rendimientos se pagaban prácticamente en 15 años y el resto era beneficio para el banco y la empresa”.

Con el nuevo mercado habría empezado a sentirse una resistencia de querer financiar a distintas fuentes de generación, incluyendo a las energías renovables.

Y con el cambio de administración ahora habría inclusive una preocupación más grande de los bancos para financiar proyectos que no tienen contratos de largo plazo.

“A la incertidumbre de firmar o no a largo plazo se suma la de no saber que va a pasar con la reforma energética”, señala el director de OEM.

Estos usuarios buscarían primeramente una previsibilidad del Gobierno, una transparencia y mantenimiento de las reglas de juego de ahora en más para evaluar incorporar renovables, elegir el mecanismo y empezar a cerrar contratos.