¿Qué barreras coyunturales tuvieron que afrontar los desarrolladores de renovables este año?

La principal fue la suspensión indefinida de las subastas por decisión del nuevo Gobierno federal. Ya teníamos muchos proyectos en pipeline y algunos de ellos los seguimos desarrollando porque el sector privado quiere seguir en marcha.

¿Continúan con PPA o van a mercado?

PPAs privados lo vemos complicado porque lo percibimos detenido por el momento. A lo mejor seguiremos en el mercado en el mercado eléctrico mayorista.

¿Cómo valora la aparición de nuevos mecanismos de compra venta de energía?

Coincidió que se hayan abierto nuevas alternativas como los concursos privados organizados por Bravos Energía o por Vitol, para dar respuesta al movimiento del sector. No somos ajenos a eso. Estamos analizándolos con miras a participar.

Un gran punto a analizar son las garantías, ¿guardan especial cuidado sobre este tema?

Justamente es de nuestros principales temores. Las garantías que están pidiendo son bastante altas. Haciendo un cálculo rápido, estas pueden ser tres veces más altas que las que pedía CENACE para sus subastas a largo plazo. Por lo que, es bastante complicado para las empresas colocar una garantía en esas cantidades.

Por otro lado, la certeza jurídica del PPA para que los bancos nos apoyen con el financiamiento es también otro punto a considerar en estas subastas.

Por lo pronto, para encuadrar a los programas ¿la balanza pesa más para merchant o para concursos eléctricos?

A los nuevos mecanismos todavía les falta aterrizarlos un poco más. Al día de hoy el merchant es el más oportuno, pero no descarto que esto pueda virar pronto.

Todo lo que sean nuevas oportunidades son bienvenidas y es por eso que la evaluación que estamos haciendo ahora es en detalle, para realmente ver si es conveniente participar.

¿Hacia qué escala de proyectos va el mercado mexicano?   

La tendencia es proyectos de baja escala. Por un lado porque muchos de los grandes espacios para instalar parques ya fueron ocupados o están muy apartados. Y por otro, porque a los proyectos más chicos se los puede desarrollar con otros mecanismos como venta directa a empresas para autoabastecimiento.

¿Percibe que por esto los precios de la tecnología solar puedan subir?

Si bien influye la escala de los proyectos, dependerá mucho de los precios nodales. En el norte se está viendo una disminución y creo que esto va a seguir. Sin embargo, en el Sureste no se ve donde pueda bajar.

¿Cómo entran en juego los paquetes de potencia, energía y Certificados de Energías Limpias (CELs)?

Dependerá de cada empresa y su aversión al riesgo. En solar, ofrecer potencia es complicado pero quizás algunos la puedan incluir en un paquete; la energía por su puesto es el gran fuerte; y, en lo que respecta a CELs hay mucha incertidumbre, ahora  los paquetes con CELs están siendo atractivos –por los requerimientos para CFE y para toda la industria, por ahora convienen– pero en el largo plazo vemos que pueden disminuir en su valor tanto que pueda llegar a casi cero.

Para nuevos proyectos, ¿está siendo una lucha encontrar puntos de interconexión?

Ese siempre ha sido un problema. Incluso con las subastas los terrenos cercanos a puntos de interconexión estaban rentados o con promesas de renta y cada vez se hace más complicado. Tal vez ahora se hayan liberado algunos terrenos que aun no tenían el contrato de arrendamiento cerrado, justamente por la desaceleración del mercado.