Tras la llegada del Coronavirus COVID-19 a Colombia, Empresas Públicas de Medellín (EPM) reprogramó su cronograma para el inicio de operación comercial de la mega represa Hidroituango, de 2.400 MW.

En una entrevista para Energía Estratégica, William Giraldo, Vicepresidente de Proyectos de Generación de EPM, cuenta cómo se están organizando y el dispositivo que activó la empresa tras identificar más de 10 casos positivos de COVID-19.

¿Cuándo entrará en operaciones Hidroituago?

En nuestro cronograma tenemos planeado ingresar en operación comercial con una primera unidad en diciembre del año 2021. Y otras tres unidades en el año 2022.

Obviamente esta pandemia está afectando la situación tanto de nuestros fabricantes, que principalmente se ubican en Italia, España, China, Brasil, como en el área de trabajo. Pero nosotros continuamos con el objetivo de mantener esas fechas, a la espera de que se estabilice todo lo que está sucediendo con el COVID-19.

¿Cuántos MW comprende cada unidad?

Cada unidad comprende 300 MW. La obra se compone por 8 unidades (2.400 MW) pero esperamos tener para finales del 2022 cuatro unidades en funcionamiento; es decir, 1200 MW.

¿Qué clase problemas está generando todo esto del COVID-19 en la mega obra?

Hemos estado prácticamente encerrados dentro de la obra en busca de que esta pandemia no nos afecte.

Sin embargo, hace más de 10 días han aparecido casos de COVID-19 en el proyecto, unos 11 casos.

Actualmente estamos haciendo pruebas junto a la Universidad de Antioquia, que tiene sus laboratorios, para que realicen pruebas a todos los que estamos trabajando en el proyecto: unas 2.500 pruebas. Eso nos permitirá hacer un balance y poder identificar bien los casos para poder tomar decisiones.

Más allá de esto, las obras han avanzado fuertemente para poder estabilizar las partes que nos faltan y poder pensar en el montaje de las máquinas durante el segundo semestre.

¿Qué porcentaje de avances de obra tiene Hidroituango?

Aquí hay que hacer una acotación. En noviembre del año 2018 íbamos a poner en marcha una primera unidad. Antes de la contingencia, en abril de ese año, el desarrollo del proyecto estaba en el 85%.

Al ocurrir la contingencia, el ingreso de agua destruyó parte de la obra y el proyecto pasó de ese 85% a un 72%, porque perdimos parte de lo que había.

Actualmente estamos en el 79% del avance, porque hay muchas obras terminadas: presa, el vertedero, túneles de acceso y muchas obras estabilizadas.

Tenemos todos los equipos prácticamente listos para ser instalados en las 8 unidades.

¿Qué ha aprendido EPM y Colombia de lo que sucedió con Hidroituango?

Yo pienso que en estas cosas, los desarrollos de ingeniería siempre tienen riesgos. Ese porcentaje de riesgo nunca va a ser cero y desafortunadamente cuando se trabaja con la naturaleza uno, como ingeniero, se expone a este tipo de situaciones. No es lo habitual que estas cosas sucedan, pero la posibilidad está.

Como seres humanos tenemos que aprender que por más que nosotros tengamos los diseños, los cálculos y el convencimiento de que las obras van a salir adelante, siempre hay un lugar para la fisura, para la falla, a que por algún resquicio entre alguna situación adversa y nos cause un problema; desafortunadamente aquí se juntó todo eso y fue lo que ocurrió con el desplome del túnel.

¿Cuál es el monto de inversión final de Hidroituango?

El proyecto, antes de la contingencia, iba a costar 11,4 billones de pesos. Ahora, luego de la contingencia, costará alrededor de 16,2 billones de pesos. Es decir, unos 4 o 4,5 billones de pesos más de lo originalmente presupuestado. Pero parte dinero que será desembolsado provendrá de la aseguradora que teníamos contratada. Ya nos han entregado 150 millones de dólares.