Esta obra consta de la construcción y puesta en marcha de un prototipo de reactor nuclear modular, de baja potencia y más pequeño de los que se pueden ver en las centrales nucleares comerciales y convencionales. Se trata de una obra única, con un licenciamiento único y que cumple con todas las normas de seguridad nuclear y medioambientales actuales; con una permanente revisión de los programas de trabajo y dirigido exclusivamente por la CNEA”, expuso Fernando Domé.

En cuanto a la obra, indicó el ingeniero civil Domé que “se encuentra avanzando en la parte estructural de la obra civil del edificio del reactor, estamos en las fundaciones del edificio, representa un 20% de la obra, estimativamente podría culminarse en el año 2017 o 2018, ocurre que al ser un prototipo hay constantes modificaciones, es único en el mundo, innovador en su tecnología, siempre hay alguna modificación en el proceso, eso va repercutiendo en la construcción del edificio”.

Comentó que “se hizo un pozo importante, tiene aproximadamente 60 metros de ancho por 90 de largo, cerca de 12,50 metros de profundidad, la fundación del edificio se encuentra a menos 12 metros del nivel del suelo en el lugar. El edificio estaría estimativamente en 36 metros de alto, hay una parte administrativa donde estará la gerencia del Carem, el restante 70% será el reactor propiamente dicho, y luego las piletas para los combustibles gastados, que se utilizan para el reactor”.

Dijo que “actualmente seremos 200 trabajando en la obra, somos una parte, al ser un trabajo interdisciplinario, hay distintos grupos de profesionales, algunos en el centro atómico Ezeiza, otros en Bariloche, luego los que estamos en la obra en sí, y una parte importante en sede central de la CONEA”.

En cuanto a su vida cotidiana, destacó que “vivo a 200 metros del reactor Atucha II, tenemos un protocolo de seguridad que debe cumplirse a rajatabla, hay un acceso restringido al predio, no puede ingresar personal ajeno a las distintas centrales nucleares.

Estamos a ocho kilómetros de Lima, allí el pueblo funciona normalmente, a lo que uno está acostumbrado a ver, vivo en el complejo habitacional de las centrales nucleares, teniendo a Atucha 1 y 2 ahí, es parte del paisaje diario”.

Los limeños sienten a los reactores como parte de la población, piden la autonomía del partido de Zárate, a donde pertenecen hoy en día, están trabajando fuertemente hace años pidiendo su autonomía, porque las centrales nucleares les generan un desarrollo local importante” relató.