Ramón Peralta es especialista en el desarrollo de proyectos de generación de energías alternativas. Conoce de cerca los movimientos que está realizando el Gobierno argentino con la potencia asiática. Analizó los convenios y  Memorándum de Entendimiento que ya fueron firmados en el sector, que dan la pauta de la relación comercial que se está gestando para las próximas décadas. En entrevista exclusiva con Energía Estratégica, el especialista evalúa el tema.

¿Cuáles son los  beneficios que los convenios otorgan a las inversiones chinas?

Para ser sucinto y diáfano, debemos entender que no existen acuerdos homogéneos ni estandarizados en la región, ergo dentro de los acuerdos marcos firmados con los países integrantes del Foro Ministerial entre China y la Celac (entre quienes nos encontramos junto con Brasil), existen un clara división entre lo que aceptaron unos y otros. Las cláusulas que solo Venezuela y Argentina aceptaron son: 

1.- El uso del Yuan como moneda de reserva en los Banco centrales locales. Proceso que siempre comienza con un Forward Swap vinculado a las monedas de China y el país suscriptor (eliminando al dolar estadounidense y otras divisas, como moneda de intercambio comercial). Que en realidad, juega siempre con la balanza comercial de ambos países. Es decir, que en realidad, los chinos utilizan éste mecanismo para aceitar el intercambio de bienes y servicios, además de, «fidelizar» a sus socios (ya que el Yuan aun no es calificada como «moneda de libre convertibilidad» a nivel mundial). La misión final, es que el yuan sea jerarquizado como moneda de reserva, cosa que ya se hace en Venezuela, y a partir de ésta ley en proceso, también en Argentina. Cuando se habla de «dolar chino», en realidad estamos hablando del yuan. Acá hay un claro caso de monopolio financiero, ya que justamente, el mayor problema que han tenido las empresas nacionales, es la ausencia de financiamiento de largo plazo. El swap de monedas por otro lado, le confiere a las empresas chinas una ventaja inigualable, ya que cualquier tipo de estructuramiento o ingeniería financiera, puede ser pactada en pesos argentinos convertibles a yuanes (RMB) al momento de realizar las importaciones, claro que, únicamente sirve para aquellas que provengan de China. Recordemos que el ministro de economía, Axel Kicillof al cierre del Foro Empresarial de Pekín, dijo: «A partir de ahora, el Yuan, es también moneda de reserva para la Argentina» 

2.- Otorgarle por ley a las empresas estatales y privadas chinas, privilegios únicos de tal manera que puedan evitar las licitaciones públicas internacionales y domésticas, bajo el argumento que sean los mejores precios y únicos vehiculizadores de financiación a largo plazo. Aunque en el caso puntual de las energías renovables, ya disponíamos de la Resolución SE 108/11, que habilita la realización de Contratos de Abastecimiento entre el Mercado Eléctrico Mayorista y las ofertas de disponibilidad de generación y energía asociada

3.- Otorgarle por ley, a las empresas chinas, un régimen laboral atípico de «Visas Especiales», de tal manera que el ingreso de operarios, obreros y trabajadores chinos en general sea completamente dócil, automático e irrestricto, ya que, en este acuerdo marco y puntualmente, en cada uno de los convenios firmados por separado, no se incluyó expresamente «ningún tipo de porcentual de mano de obra local obligatoria». Es decir, que la contratación de mano de obra argentina, quedará en manos de la «buena voluntad de las empresas chinas».  Es «especial», porque el gobierno chino se reserva la libre movilidad y rotación de sus trabajadores emigrantes. Pero además, es especial, porque los trabajadores chinos, deben seguir rigiéndose por la Leyes Laborales Chinas. 

Aquí quiero hacer una aclaración, si  bien es cierto que no existe en el Acuerdo Marco, una mención explícita sobre el asunto, si he visto, en cada uno de los convenios un Título denominado RÉGIMEN LABORAL, cuyos artículos más polémicos dicen: «Las relaciones laborales necesarias para la ejecución del objeto del presente acuerdo, se regirán por la ley del lugar de ejecución del contrato, sin perjuicio de las reglas establecidas en el presente.» 

…pero en al artículo 2 del mismo Título establece: «Las remuneraciones y otros ingresos, abonados por el gobierno de China a los empleados de nacionalidad china, que trabajen en argentina en proyectos adjudicados a empresas chinas, se regirán por la legislación del país de origen, siempre y cuando se respeten los derechos laborales consagrados en el siguiente».

Veamos, en el tratamiento en la legislación argentina regulada por nuestra Ley de Contrato de Trabajo (Ley N° 20.744 ), el artículo 3° establece que: «sus disposiciones rigen  en todo lo relativo a la validez, derechos y obligaciones de las partes, sea que el contrato se haya celebrado en el país o fuera de él, en cuanto se ejecute en su territorio.» 

La trampa está en nuestra propia ley, entonces pues, veamos las situaciones no contempladas en la legislación laboral argentina, pero sobre las que hay jurisprudencia (por caso voto de los Dres. Guibourg y Vázquez Vialard, Cámara Nacional del Trabajo, Sala III, sentencia Nº 44.598, 21/2/83, «Adano, Juan Oscar c. Dresser Atlas Argentina S.A. Minera Petrolera Industrial Comercial, SAMPIC»).

Las leyes laborales argentinas no contemplan ni brindan solución expresa a determinadas situaciones que, justamente encajan con el tipo de contratos que los chinos suelen firmar con sus trabajadores migrantes, ergo para resolverlas cabe apelar a interpretaciones jurisprudenciales y doctrinarias. Por ejemplo, dice nuestra jurisprudencia y doctrina:

1.- Existe la posibilidad de la conservación de los derechos de los trabajadores con respecto al empleador original (país de origen – por caso China) , cuando ha mediado transferencia de mano de obra entre las distintas filiales o sucursales.

2.- También cuando hay transferencias regulares de trabajadores entre las diferentes filiales o sucursales de una empresa multinacional.

3.-  En estos casos de trabajadores que provienen de la casa matriz o de otra filial o sucursal en el extranjero (1 y 2), el contrato podría ser considerado como una unidad, ya que el traslado a la filial argentina no tendría el efecto de segmentar la relación, que se mantendría con la cabeza de este grupo económico (China), que es el que ordena los traslados.

4.- Empleos itinerantes (ejemplo: representantes de comercio o inspectores de filiales que prestan servicios en diferentes países). La jurisprudencia sobre el particular ha distinguido entre:

Relaciones de trabajo que se sedentarizan en razón de prestarse servicios durante un largo tiempo en el mismo lugar, de forma tal que el país en cuestión, constituye el principal punto de contacto entre la empresa y el trabajador, aún cuándo éste sea extranjero. Ello justificaría la aplicación de la ley del lugar de ejecución (Cosa que solo se da en calidad de excepcionalidad entre los trabajadores chinos contratados para trabajar fuera de su país)

Cuando la prestación de trabajo en dicho país abarca un período más corto y no hay vocación de permanencia; los fuertes lazos que se mantienen con el país de origen justificarían considerar como elemento central para determinar la ley aplicable, el domicilio de la empresa «madre». Sin embargo, se ha considerado que la radicación más o menos estable del trabajador en cada uno de los diferentes países en que presta servicios, es lo que determina la aplicación de la ley del lugar del cumplimiento de la prestación.

Según lo que he estudiado en los acuerdos marcos similares, firmados, por ejemplo, con los miembros de la FOCAC (Tratado de libre comercio entre 31 países de África y China), los contratos de trabajo firmados entre empleadores y empleados chinos, no exceden en promedio los 6 meses de duración, pudiendo en el mejor de los casos llegar a los dos años (en caso de ser personal técnico especializado). Es decir que, cuando vemos la oración «(…) se regirán por la ley del lugar de ejecución del contrato», en realidad significa que el lugar de ejecución – para dicha doctrina, es China, ya que con ésta modalidad no se verifica «residencia sedentaria» 

En síntesis, esto implica una velada renuncia del gobierno local de toda injerencia en materia de controles del Ministerio de Trabajo, sea nacional, provincial o municipal, a los aportes laborales de todo tipo, así como la exclusión de cualquier tipo de jurisdicción sindical o gremial doméstica. Sin embargo, – y vaya paradoja -, si bien para algunas cosas no se los incorpora como «residentes temporarios», se les exige a los gobiernos firmantes, que los trabajadores chinos emigrantes, posean las mismas potestades  en lo referente a «derechos de propiedad privada», inherente a los ciudadanos argentinos nativos o que, hayan completado los requisitos para lograr su ciudadanía plena. 

Y acá – repito -, es donde se dividen las aguas. Porque salvo Venezuela y Argentina en nuestra región, ningún otro país se animó a realizar tal nivel de concesiones soberanas. 

Y pensando en el proyecto de ley que impulsa el senador Marcelo Guinle para estimular energías renovables: ¿Los acuerdos pasan por alto muchos de los supuestos de la ley?

En realidad podríamos decir que no hay interferencias, salvo por lo que ya señalé anteriormente. La ironía va de regalo.  Por ejemplo, en lo que respecta al régimen tributario existe un artículo que se denomina DESGRAVACIONES IMPOSITIVAS, que dice resumidamente que, los chinos están exentos de todo tipo de impuestos, tanto internos, aduaneros como al consumo. Algo así como un «free pass»

Pero….las inversiones Chinas ¿estarán exceptuadas de muchas condiciones?

No existe en el texto de la ley o los convenios hasta ahora firmados, ningún tipo de obligación, siquiera en ínfimos porcentuales, que mencione el «compre nacional» ni la contratación obligatoria de trabajadores argentinos.