Plantas más chicas cerca del consumo. Esta sería la clave, de acuerdo empresarios del sector, para mejorar el plan de energías renovables que fomenta el Ministerio de Energía y Minería de la Nación Argentina, a través de la Subsecretaría de Energías Renovables dirigida por Sebastián Kind. Según la Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER) esto implicaría tres aspectos estrechamente ligados a tener en cuenta: el avance del mercado entre privados, la capacidad disponible y las líneas de transmisión.
Desde antes de que asumiera el actual gobierno argentino, CADER ya había elaborado y difundido documentos para todas las fuerzas políticas nacionales dónde explicaban los distintos puntos de vista que el sector empresario dedicado a las energías renovables tenía en consideración.
Acompañando la evolución del mercado de generación eléctrica a través de fuentes renovables, referentes del sector empresario continúan acercando comentarios con distintos grados de eco referidos a los planes estratégicos para el desarrollo de la matriz energética en Argentina.
En esta oportunidad, Marcelo Álvarez, presidente de la Cámara Argentina de Energías Renovables, comentó a Energía Estratégica que el Gobierno debería fomentar centrales más chicas y más regionalizadas en redes de menor tensión.
«Con la saturación que hay en las redes en Argentina, la posibilidad de regionalizar la subasta le va a permitir generar más pymes locales instaladoras, tener más posibilidad de utilizar las redes vacantes y tener más impacto en las economías provinciales».
Teniendo en cuenta el escenario que planteó el Gobierno argentino, Marcelo Álvarez destacó el criterio de desarrollo de los tres nichos en conjunto: generación distribuida, Mater y subastas del programa RenovAr.
«Hoy lo que quiere el Gobierno es ir acompañando con rondas RenovAr el desarrollo del Mater, del mercado privado. No se puede quedar solamente dependiente de la evolución del Mater porque tiene que cumplir la Ley del mínimo»
Para el presidente de CADER, que las subastas priman en el mercado o que los actores interactúen solos bilateralmente no serían hoy los caminos para optar. La convivencia de los tres nichos y su variación en el porcentaje de participación es lo que daría un movimiento al mercado argentino más en sintonía con lo que sucede internacionalmente, sin descuidar las particularidades del país.
«Cuando uno va madurando el mercado interno, salir de las subastas para tener un mercado que sea más fuertemente apoyado en relaciones entre privados es la tendencia natural. Pero en el país, con el mercado ya maduro debiera ir bajando la participación de RenovAr en la compra de PPA de renovables e ir creciendo el Mater. Pero no desaparecer, lo que debería cambiar es la proporción entre una y otra «.
Un incremento de generación eléctrica desde centrales chicas podría traer aparejado que los precios no desciendan siguiendo la tendencia de la curva presente en anteriores subastas. A diferencia de los megaparques que tienen la ventaja de bajar el costo por MWh –al ser de grandes grupos, que consiguen financiamiento barato a tasas y plazos competitivos– las pequeñas centrales o plantas de energías renovables no contarían con las mismas facilidades al provenir de medianas o pequeñas empresas que podrían adjudicarse un proyecto cercano a la zona de consumo.
Fomentar no sólo la participación sino dirigirse hacia la inclusión de buena parte de pequeñas empresas en general permitiría –pese a que puedan estar amesetados los precios– que se concentre menos el capital y menos la renta.
Además de aquello, tomar esta consideración y llevarla al plan estratégico como medida, traería más beneficios al sistema energético nacional argentino como una menor pérdida en el transporte y distribución (teniendo plantas cerca del consumo), y la optimización del despacho sin necesidad de ampliación de redes, por el momento.