El reloj marcaba exactamente las 22.41 cuando, anteanoche, el sistema argentino de interconexión alcanzó su récord de consumo de energía eléctrica para un domingo. Rompió la marca anterior, del domingo 29 de diciembre de 2013.

Después de eso, Edenor y Ede- sur, prestadoras del servicio eléctrico en la ciudad de Buenos Aires, anunciaron campañas de concientización para lograr un consumo eficiente de electricidad

Según fabricantes, distribuidores y expertos, entre los argentinos hay poca predisposición al ahorro de energía. Sea para comprar electrodomésticos o para construir una casa, el consumo eficiente no aparece entre las prioridades.

«¿Cuántas veces está el aire al máximo y la gente tiene el saco puesto?«, se pregunta Beatriz García Buitrago, presidenta de Consumidores Argentinos. «En otros países es impensable ver luces encendidas o aparatos en stand by, pero acá es moneda corriente«, agrega.

García Buitrago sostiene que, si bien hay excepciones cuando se compran equipos de aire acondicionado o bombitas de luz, la variable decisiva sigue siendo el precio. «Algo puede ser más barato ahora, pero a la larga será más caro; sin embargo, todavía se compra fijándose exclusivamente en el precio«, dice.

García Buitrago sostiene que si bien hay excepciones cuando se compran equipos de aire acondicionado o bombitas de luz, el verdadero rey de las variables sigue siendo el precio. «Si lo piensa, el consumidor ve que algo puede ser más barato ahora, pero que a la larga es más caro; sin embargo, todavía hay mucha compra impulsiva, que se fija exclusivamente en el precio«.

No obstante, García Buitrago observa una evolución. «Hace seis años ni se hablaba de ahorro de agua o de electricidad. Hoy la gente ya lo ha escuchado. Lograr que cambien los hábitos es un trabajo de largo plazo», explica.

Según Alejandro Taszma, director comercial de Frávega, «el tema de la eficiencia energética está dentro de las priorizaciones que hacen los consumidores, pero fundamentalmente en cuanto a heladeras y aires acondicionados». Reconoce que si bien hay preguntas, en general hay «bastante desconocimiento» por parte de los compradores. Por eso, Taszma asegura que sus vendedores siempre proponen aparatos con los niveles de eficiencia más altos.

Uno de los aspectos que menos se conocen es el referido al consumo fantasma, que es cuando los artefactos gastan energía incluso si nadie los está usando. Estos despilfarradores incluyen a las TV, los decodificadores, o la impresora de chorro de tinta. Una televisión no gasta mucho, y aún menos en reposo, pero si se usa tres horas por día, y 21 está en stand by, consumirá más del triple de energía.

El desconocimiento alcanza al gasto de cada electrodoméstico. En general, consumen más los que generan calor: la calefacción, el termotanque o el lavarropas con calentamiento de agua.

Pero también se consume para enfriar. Infaltable en el verano, el equipo de aire acondicionado no es sólo uno de los favoritos de los compradores, sino también el 5° posicionado entre los aparatos que más consumen, según la lista que confecciona el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE).

Justamente, el alto consumo de estos equipos es el más conocido. Un informe de una consultora para la fabricante BGH, señala que el bajo consumo está entre las primeras aspiraciones de los consumidores, junto con el buen funcionamiento y la reducción del ruido.

Prevenir es mejor que curar

El consumo eficiente puede co- menzar mucho antes de comprar los aparatos eléctricos. Una manera es evitando que entre la radiación solar, mediante árboles o toldos, o a través de un diseño que asegure la ventilación natural. Usando ciertos materiales, y un diseño acorde, cualquier casa puede volverse más eficiente para disminuir el consumo de energía, pero no es una práctica difundida. Arquitectos consultados sostienen que hoy casi la única preocupación de los clientes está en el costo.

«La que manda es la billetera. Salvo algunos, que específicamente quieren una vivienda eficiente, la mayoría son tradicionalistas. El consumo energético no es una preocupación en las casas de media ni de alta gama. Sí les preocupa minimizar el ruido», indica Fredi Llosa, arquitecto de Arquinova Casas.

Lucas Muñoz, del estudio Ramiro Aragón, agrega: «Lo que se busca no es tanto el interés ecológico, sino el confort. La tecnología para lograr mayor eficiencia térmica no está muy difundida, por lo que depende de lo que el arquitecto ofrezca, y que al cliente lo seduzca tanto la propuesta como lo económico».

Llosa coincide, pero asegura que es difícil. «Se plantea y el cliente elige, pero diseñar circulaciones de aire o un doble cielo raso, como todo lo que sale de lo normal, encarece. Es un riesgo, el mercado está muy competitivo en los precios», advierte.

Existen excepciones en regiones con temperaturas más bajas. Roberto Matach, del estudio MTH dice que en Ushuaia «ya hay hábitos instalados, en especial acerca de los materiales aislantes«. En Salta, el arquitecto Javier Cruz confiesa que los materiales pueden variar, pero que al final «lo que importa es el costo. Las familias no tienen tanto margen para pensar en el consumo eficiente».

Para Martín Prieto, director ejecutivo de Greenpeace Argentina, en otros países hay mayor preocupación por el consumo hogareño ya que el costo de la energía es un factor más de la economía familiar, mientras que en la Argentina, no. «Especialmente en Buenos Aires, el precio de la energía invita al derroche. Acá el que ahorra, lo hace sólo por una motivación ambiental«, asegura.

De cualquier manera, Prieto ve al país «retrasado, pero dentro de la tendencia global«. Opina que en el mundo la exigencia ambiental crece, lo que se advierte porque «se usa como argumento de venta«, explica.