Diseñado para evaluar o montar edificios y distritos urbanos con objetivos de sostenibilidad, el concepto supera el modelo de tres pilares (medioambiental, económico y social), intentando cubrir todos los aspectos clave de la construcción sostenible: ambientales, económicos, socioculturales y funcionales, tecnología, procesos y el lugar.

Las primeras cuatro secciones de calidad tienen el mismo peso en la evaluación, lo que significa que el sistema DGNB es el único que da importancia tanto al aspecto económico de la construcción sostenible como a los criterios ecológicos.

Las evaluaciones se basan siempre en el ciclo de vida completo de un edificio, enfocado también al bienestar del usuario, y se sostienen sobre una base de alrededor de 50 criterios diferentes, como el Confort Térmico, Accesibilidad para todos y aislamiento al sonido.

Diego Jendretzki es ingeniero industrial y volvió al país en 2012 tras vivir 22 años en Estados Unidos y Austria. Hace algunos años, tras un riguroso examen, se recibió de consultor de DGNB, transformándose en uno de los pocos asesores que hay en el país con la posibilidad de certificar edificios o distritos.

En diálogo con Energía Estratégica, el especialista es contundente con su definición sobre el procedimiento al decir que “la certificación de DGNB abarca más que la parte energética, abarca todo” en una construcción, como posibilidades de ventilación, ingreso de luz solar, entre otras cuestiones.

Cuenta que en Alemania y el resto de Europa hay leyes que acompañan al cuidado energético como aquella que obliga a edificaciones a catalogarse en las categorías ‘verde, amarillo y rojo’ jerarquizando su grado de sustentabilidad, tal como se hace con los electrodomésticos.

Si vos vas a alquilar una casa o un departamento en España, querés saber estás cualidades sostenibles porque se trata de valores que te anticipan el gasto energético de una vivienda”, explica Jendretzki sobre la utilidad de esta normativa.

Vale destacar que en aquel país la tarifa de electricidad es mucho más elevada que en Argentina, ya que el gobierno nacional destina grandes subsidios para aminorar la factura de los usuarios. ¿Podrían desarrollarse legislaciones de este tipo en nuestro país?

Calentamiento y crisis.

Por otra parte, aclara que “no necesariamente hay que certificar las edificaciones para aplicar los conceptos sustentables”, sino que basta con que la ciudadanía comience a tomar conductas de cuidado energético, aunque no deja de desconocer que este es un tema que debe estar patrocinado por los gobiernos.

Señala que los gases de efecto invernadero producidos por la quema de combustibles fósiles están causando grandes alteraciones en nuestro planeta y, que por más que se incentive el uso de energías renovables, lo que realmente se debe priorizar es concientizar al no derroche de energía.

El experto da como ejemplo el paradigmático caso de Brasil, país dependiente de la energía renovable convencional que obtiene de sus represas, la cual representa cerca del 70 por ciento de su matriz energética.

Días atrás, fuertes sequías producto del calentamiento global han reducido el sistema hidroeléctrico en algunos estados a un nivel menor del 60 por ciento, lo que está generando una profunda crisis energética.