La canciller alemana Angela Merkel, anfitriona del encuentro, planteó llegar a un compromiso para “descarbonizar” la economía global, es decir, eliminar las emisiones de dióxido de carbono que surgen de la quema de petróleo, gas y carbón. Aunque el objetivo se impuso para finales de siglo, los siete líderes también destacaron que se “necesita acción concreta y urgente para abordar el cambio climático”.

Los líderes aceptaron reducir las emisiones de combustibles fósiles para 2050, de 40 a 70% de las emisiones de gases de invernadero que había en 2010 y que son culpables del calentamiento planetario. El objetivo desanimó a algunos activistas ambientales, pero los líderes dijeron que también se comprometerían a transformar los sectores de energía en sus países para emitir menos emisiones de carbono.

Ulf Moslener, profesor de finanzas y energía sustentable en la Frankfurt School of Finance & Management, dijo que el compromiso del G7 es “básicamente una confirmación de lo que ya se había pactado” en cambio climático y su principal valor fue lograr que los países desarrollados estuvieran en la misma página que las naciones en desarrollo.

Por otra parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, advirtió a los líderes mundiales que los esfuerzos por combatir el terrorismo fracasarán si no respetan los derechos fundamentales. Ban dijo al G7 que la lucha contra el extremismo violento podría requerir medidas de seguridad e incluso acciones militares.

Pero advirtió que “cuando los esfuerzos antiterroristas ignoran el imperio del derecho y violan los derechos fundamentales _que suelen hacer con frecuencia_, no solamente traicionan los valores que dicen atesorar, sino también pueden terminar avivando el extremismo violento”.

Agregó que incriminar a minorías enteras aumenta el resentimiento, el radicalismo y el extremismo en dichas comunidades.

El grupo conformado por Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Estados Unidos también anunció que respaldará planes para mejorar la lucha contra enfermedades mortíferas, como el ébola, y se propone rescatar a 500 millones de personas de la hambruna y desnutrición para el 2030.      En su participación, el presidente Barack Obama afirmó que aunque tardará tiempo y no será fácil, los milicianos del grupo extremista Estado Islámico serán derrotados y expulsados de Irak.

Obama reconoció que los desafíos son significativos en Irak, pero agregó que el éxito dependerá de que una coalición internacional efectiva apoye al primer ministro iraquí Haider al-Abadi. Sobre Rusia, el presidente estadounidense dijo que los líderes del G7 hablaron de pasos adicionales si Moscú sigue realizando acciones militares en Ucrania. El grupo también condenó en un comunicado la “anexión ilegal” del territorio ucraniano de Crimea por parte  de Rusia el año pasado.

Fuente: http://yucatan.com.mx/