El último proceso de licitación de suministro eléctrico para clientes regulados (hogares y pymes), concluido la semana pasada, fue “histórico” en varios aspectos. O por lo menos, así lo afirma Andrés Romero, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Energía (CNE), quien enumera tres argumentos para justificarlo: una baja de 40 por ciento en el precio promedio respecto al proceso de 2013, un alto número de actores en competencia, y el importante rol que jugaron las generadoras de energía renovables no convencionales (ERNC).

Pero la reciente subasta de energía, proyecta Romero, también tendrá efectos a futuro en las grandes generadoras eléctricas, que en esta pasada sucumbieron ante las ofertas que hicieron las ERNC, compañías que se adjudicaron todos los bloques disponibles de la licitación al ofrecer a US$ 79,34 el MWh, en promedio.

Indudablemente creemos que con esta presión competitiva, a la que se añade la participación de nuevos jugadores internacionales, los grandes actores convencionales estarán obligados a redefinir sus estrategias de precio”, dice Romero. “Por ello, deberán hacer apuestas más agresivas y competitivas para la próxima licitación de abril de 2016”, agrega.

¿La razón?

Cambiar la estrategia de precios a futuro, dice Romero, responde a una necesidad de mercado. “Es difícil para una compañía tradicional perder cuota de mercado”, explica. “Es difícil porque, además, van a comenzar a quedar con centrales que no estarán contratadas y, por lo tanto, se transforma en un problema para el desarrollo de su negocio”, agrega.

De hecho, ejemplifica que el cambio de estrategia se viene dando en el caso de Endesa Chile. En la licitación de 2013, ofertó un precio de US$ 130 MWh, en la de diciembre de 2014 cerca de US$ 120 MWh, mientras que en la de este año fue de US$ 81,9 MWh.

Una visión similar, aunque con matices, entrega Carlos Finat, director ejecutivo de la Asociación Chilena de Energías Renovables (Acera). “La señal está clara. Para poder competir en estas licitaciones hay que ir a precios reales, y no a lo que estábamos acostumbrados anteriormente con el acuerdo de competencia, que era prácticamente definir cuál era el precio más alto que se podía cobrar”, sostiene.

Sin embargo, para Claudio Seebach, vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Generadoras -que agrupa a los actores tradicionales- este es un tema particular de cada firma. “La industria de la generación tiene un alto grado de competencia y muchos actores, por lo tanto, cada empresa analiza su estrategia y define su oferta en cada proceso de licitación”, dice Seebach.

Dudas para 2016

Con todo, parte de la industria pone en duda que los precio de la última licitación puedan mantenerse. Esto, dado que la pasada licitación responde al 3 por ciento de la demanda nacional de energía, mientras que la de 2016 será en torno al 33 por ciento.

Romero, en todo caso cree que sí se puede, pues la subasta del próximo año es para  inyectar energía en 2021, por lo que hay espacio para construir nuevos proyectos.

Finat, en tanto, indica que la mayor parte de los actores han aprendido cuál es el rango de precios en que se están moviendo las licitaciones y, probablemente, la competencia en 2016 será más dura. Sin embargo, estima que “al ser una mayor cantidad de energía la que se subastará, se podría esperar que haya un rango más disperso de precios que se adjudiquen parte de lo licitado”.

Seebach, por su parte, dice esperar que “en el próximo proceso de licitación las ofertas sean igualmente variadas en cuanto a proyectos de generación que procuren un suministro seguro, de calidad y a precios convenientes”.