Durante este año, el gobierno nacional, mediante la empresa estatal Energía Argentina S.A. (Enarsa) adjudicó a la compañía Electroingeniería, bajo la modalidad  llave en mano, la construcción de cinco centrales de generación eléctrica a gas por un total de potencia instalada de 1.500 MW, con un presupuesto de 4.590 millones de pesos.

En diálogo con energiaestrategica.com, Mario Pierantonelli asegura que es un error seguir invirtiendo en energía termoeléctrica por el abaratamiento de otro tipo de tecnologías, como la fotovoltaica.

Asegura que hoy en día los precios de los paneles fotovoltaicos están “regalados” y que esta tecnología es más competitiva que la térmica fósil, sobre todo en lo que respecta a paneles de baja y media potencia ideales para el uso de Generación Distribuida (política que permite a particulares inyectar a la red de baja tensión energía y que sean resarcidos por lo aportado en su tarifa eléctrica).

Para ello es necesario que el gobierno nacional sancione una legislación nacional, más allá de los esfuerzos provinciales por crear una, y que se dé a precios competitivos.

Pierantonelli hace foco sobre estas dos cuestiones. Primero reconoce que el problema que actualmente encuentran los usuarios es que en nuestro país el Wp cuesta alrededor de 4 dólares, lo que desalienta el consumo de paneles fotovoltaicos de los usuarios porque no llegan a amortizarlo.

Es por eso que considera que es necesario liberalizar las importaciones e importar paneles certificados de calidad de China por su valor actual de mercado. “Allá (por China) cuestan 0, 40 centavos de dólar el Wp y los inversores on grid están en el orden de los 0,25, 0,30 centavos de dólar. Con el valor de la exportación se le podrían vender paneles acá en Argentina a 1 dólar el Wp. Con 2 o 3 mil dólares una persona puede instalar 1,5 KWp en su casa”, razona el especialista y calcula que sin que el estado haga inversiones “se podría instalar en un año 1 GWp”.

Además señala que esa explosión del mercado habilitaría todo un negocio con las instalaciones.

Por otra parte, apunta a la necesidad de un cambio de paradigma en el marco de regulación energética que de alguna manera inquieta a los responsables.

Tanto para Mario Pierantonelli como para otros especialistas en la materia la insistencia del gobierno en seguir invirtiendo en energía no renovable se trata de la dependencia de un paradigma energético dependiente de combustibles fósiles. “Si no una razón lógica no hay”, sella el experto.

Dice que el gobierno podría impulsar una ley nacional de Generación Distribuida instrumentando un nuevo esquema, pero que ello implica un cambio importante en el marco regulatorio ya que implica se debería sumar a los usuarios en el circuito administrado por CAMMESA, reguladora del despacho y administración de energía, y debería fijar otro tipo de arreglo con las distribuidoras.

Por otra parte, advierte que no se trata de un proceso sencillo, ya que experiencias como las del estado de California, Estados Unidos, o España han demostrado que pagar a los usuarios por lo volcado a la red sin regular el mercado puede traer consecuencias adversas. Allí los usuarios invirtieron tan fuerte en energía fotovoltaica que generaron más de lo que consumían y las distribuidoras iban a pérdida, por lo que el sistema fracasó.

Si bien hoy Argentina se encuentra en el polo opuesto a esa problemática, es un ejemplo que no debe perder de vista a la hora de instrumentar ese tipo de políticas.