El canon de ingreso podría ser el camino para que Nación y las provincias petroleras vuelvan a sentarse a discutir la nueva ley petrolera.

Los técnicos de la Casa Rosada e YPF elaboraron un nuevo borrador -el cuarto dentro de la extensa saga- donde se incluyen las consideraciones de los distritos petroleros. Según pudo averiguar «Río Negro«, la principal concesión será la autorización para cobrar un canon a la hora de renovar u obtener nuevas concesiones.

El mecanismo seguirá los mismos preceptos que los que se aplicaron para la aprobación del proyecto Loma Campana, cuando YPF tuvo que pagar 24 millones de dólares a modo de compensación por el remanente de hidrocarburos en formaciones convencionales que quedaban bajo tierra.

El nuevo articulado, que todavía no fue entregado a los gobernadores, aún está en proceso de análisis por parte de los abogados de la Casa Rosada, a cargo del secretario Legal Carlos Zannini. Se trata de un documento con intenciones conciliadoras, aunque aún nadie se anima a aventurar que resolverá todas las inquietudes planteadas por los gobernadores, que criticaron 21 de los 40 artículos y directamente censuraron una decena.

Pero la posibilidad de establecer un canon de ingreso sería por estas horas la prenda más preciada. Los gobernadores están dispuestos a ceder en otros aspectos, como el carry o la reserva de áreas, pero no en la posibilidad de cobrar una suerte de «pase» para conseguir extensiones.

Así lo admitió Jorge Sapag en varias entrevistas radiales que realizó ayer por la mañana, en las que criticó duramente el proyecto y lo relacionó con la no convocatoria a la renegociación de deuda (ver aparte).

«El tema más importante es el canon«, reseñó el gobernador. Argumentó que por este concepto a través de la ley de renegociación de contratos petroleros Neuquén obtuvo 4 mil millones de pesos y que ese grifo se cerraría si prospera el proyecto tal cual estaba estipulado.

Lo mismo le ocurriría a Río Negro, por ejemplo, que perdería el dinero que va directo a las arcas provinciales si finalmente prospera el acuerdo con Petrobras.

Fuentes de la Casa Rosada aseguraron a este medio que el tema está en consideración. Sin embargo, se estudia poner algún tipo de limitación al canon. Señalaron que podrían ponerse topes en relación a la inversión prometida, aunque no está muy claro de qué forma algo así podría instrumentarse.

Aunque no lo dice públicamente, el CEO de YPF, Miguel Galuccio, es el primer enemigo del canon. Entiende que todo dinero que haya que poner a modo de llave de ingreso se descuenta de las inversiones reales de un proyecto. Cree que en una etapa de capital intensivo como ésta cada dólar que pueda sumarse a los pozos es necesario.