Alrededor de 8.100 particulares deberán consumir un 8 por ciento de energías renovables a partir del 31 de diciembre del 2017, según fija la nueva Ley de Energías Renovables 27.191.

Se trata de Grandes Usuarios que contratan una potencia mayor o igual a 300 KW (en su mayoría industrias y empresas), los cuales constituyen un 32 por ciento de la demanda eléctrica nacional.

Para cumplir con el cupo obligado, estos particulares pueden autogenerar la energía, rubricar contratos con privados (con un generador, comercializador o distribuidora, sobre un precio tope de 113 dólares por MWh) o bien comprársela a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA), en el marco del sistema de licitaciones que está impulsando Nación bajo el Programa RenovAr.

No obstante, Grandes Usuarios requieren de mayor información para pensar en avanzar en contratos, la cual tendrá que ir aclarando el Ministerio de Energía y Minería de la Nación.

En diálogo con energiaestrategica.com, Juan Bosch, gerente general de Saesa, firma desarrolladora de proyectos de energía, en vínculo permanente con Grandes Usuarios, echa luz sobre algunas de estas cuestiones.

¿Qué respuestas encuentran en los Grandes Usuarios? ¿Optarán por la autogeneración, proyectos entre privados o licitaciones?

La Ley y su reglamentación son muy recientes, por lo que el análisis está en pleno proceso. En la actualidad, la energía ha saltado a escena ya que toda la demanda está comenzando a ver con más claridad los verdaderos costos de la electricidad y el gas; en este contexto las energías renovables son percibidas como una alternativa cada vez más interesante y competitiva.

Casi todos los Grandes Usuarios tienen algún interés en desarrollar sus propios proyectos de autogeneración. Pero advierten que para ello requieren tiempo (análisis del recursos, ingenierías, permisos, presupuestos) e invertir importantes sumas de capital; además de asumir un “nuevo negocio” distinto del que ocupa su foco de atención habitual. Esto no quiere decir que descarten la autogeneración, pero sí se advierte -salvo casos muy contados- que es una alternativa a futuro. Lo más probable, es adquirir la energía bajo un contrato de Acuerdo de Compra de Energía (PPA, por sus siglas en inglés), sea en forma directa con un generador o trader; o bien aceptando el que CAMMESA le transfiera.

¿Y qué aspectos deberán tener en cuenta al momento de cerrar un contrato? 

En materia de energías renovables, Argentina está en pañales. Viviremos sin dudas un proceso de aprendizaje. Contamos a nuestro favor, la enorme experiencia ganada en otras partes del mundo, y el hecho de que la enorme mayoría de los desarrolladores -muy especialmente los que están instalados en América Latina- están muy firmemente decididos a instalarse en nuestro país.

Aun así, por la poca experiencia técnica, el proceso de inserción argentina en los mercados mundiales, la adecuación de ciertas normas, la aplicación de los beneficios fiscales, entre otras cuestiones permiten pensar que los primeros precios serán más elevados que los que se podrán obtener dentro de dos o tres años.

Ante tal contexto, el Gran Usuario, busca contratarse por volúmenes y plazos lo más acotados posibles. Ciertamente, el Generador busca lo contrario: volúmenes y plazos los mayores posibles, para “apropiarse” de estos precios más elevados que los esperables en el futuro. Al igual que ocurre en otros mercados, como la energía convencional e incluso el gas, esta “tensión” se resuelve fácilmente con herramientas comerciales y buscando acuerdos beneficiosos para todas las partes, que tengan la flexibilidad de adaptarse a las necesidades y posibilidades de cada cliente. Estamos viendo soluciones de precios y volúmenes escalonados, así como otras cláusulas más sofisticadas que permiten puntos de acuerdo útiles para todos.

Y teniendo en cuenta el límite de 113 dólares que plantea la ley…¿cómo convivirá el sistema licitatorio con los emprendimientos privados? ¿Cual será más competitivo?

Son dos mundos distintos. El sistema de licitaciones de CAMMESA, como se ha visto en el Pliego publicado, no tendrá un precio único. Tal como ordena la Ley -27.191- y se reguló con el Decreto reglamentario, el Estado debe adquirir energía con criterios distintos del “mero interés económico”. Por supuesto que el precio será clave; pero jugarán otros elementos: porcentaje de compre nacional, celeridad en la entrada en operación comercial, si el oferente pide o no auxilio económico o financiero al FODER, entre otros. Además, se respetará un criterio federal: no se comprará sólo la energía más barata, sino que se distribuirá en distintas zonas del territorio nacional. Y a ello, debe agregarse, la intención de fomentar distintas tecnologías, no sólo las que sean más baratas. Es decir, es altamente improbable que el precio medio al que CAMMESA compre la energía, sea más eficiente que el que pueda negociarse privadamente. Por otro lado, el Decreto prevé que podría haber licitaciones especiales para suministrar a los Grandes Usuarios que pudiendo comprar por sí, opten por quedarse en el esquema de compras conjuntas del Estado.

Al precio que resulte en definitiva, debe adicionarse un cargo comercial, un cargo administrativo y el Cargo Foder. En síntesis, del precio que CAMMESA cobrará a los Grandes Usuarios por gestionarles la compra de las energías renovables, solo se saben dos cosas: que no superará los US$ 113 MWh más el cargo administrativo y que quedará vigente (respecto del 8% de la energía) durante 20 años. 

Hay una discusión sobre si es posible jurídicamente “imponer” esos 20 años. Creo que no es una imposición, sino una opción. Esta opción quedará confirmada  con hechos concretos (la no opción, el pago de la energía, etc). Y por cierto, si en unos años un Gran Usuario quisiera alegar que el Contrato no le es aplicable, el problema sería peor: si no tuvo contrato, debería afrontar las penalidades por todo el período durante el cual no estuvo contratado.

¿Qué beneficios encuentra el Gran Usuario en un contrato con un privado?

Menores precios y plazos más breves. Parece evidente que el precio a obtener en el mercado privado será inferior al que CAMMESA trasladará a los Grandes Usuarios en las Compras Conjuntas del Estado. Y ya estamos viendo contratos de plazos menores a los de CAMMESA. 

Adicionalmente, las negociaciones de los primeros contratos (que serán por únicamente el 8% de los consumos eléctricos) darán un aprendizaje muy importante para las futuras contrataciones de los otros bloques de energía. Todo apunta al restablecimiento del mercado de contratos de energía (renovables y convencionales).

Los grandes usuarios perciben que su mejor opción es la contratación por sí mismos, obtener el mejor acuerdo posible por este primer tramo (incluso separando el 8% en más de un contrato con distintos proveedores), y crecer luego desde esa experiencia.

Lo que muestra el mercado privado es que hay más demanda que oferta. Y esto se agudizará a medida que pasan los meses y se acerca la fecha en que debe comenzar a consumirse energía renovable, en enero 2018. Nuestra percepción es que los precios encontrarán un punto en estas meses, crecerán algo en el año próximo (por exceso de demanda respecto de la oferta)

Lo que estamos viendo en los interesados del Open Season de SAESA es que las empresas lo que buscan es obtener un Contrato de Energía Renovable (CoVER) que se ajuste a sus conveniencias reales de compra de energía  en el marco de la nueva Ley 27.191 y no que se impongan condiciones de antemano.

Un fenómeno muy interesante, es el de quienes ya se están asegurando energía que se les entregue en 2017 (donde no hay obligación de consumir energía renovable) para aplicar ese consumo, al cupo mínimo del 2018. Estos acuerdos serán seguramente los primeros que se firmen y motorizarán los primeros parques renovables bajo la nueva normativa.