Expertos alertan que la generación de energías renovables consideradas “intermitentes”, como la eólica y solar, estarían empezando a ser desplazadas por el operador independiente del Sistema Eléctrico Nacional en México.

Quienes se verían favorecidas serían las centrales de ciclo combinado, principalmente las de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), advirtió en una nota previa de este medio Paul Sanchez Campos, director en Ombudsman Energía México.

Sería fundamentalmente en épocas con demanda eléctrica a la baja –como ser, entre noviembre y febrero en el noroeste del país– cuando las centrales de ciclo combinado “ganarían lugar” cubriendo la gran mayoría.

Pero este escenario podría extenderse debido a las medidas de prevención y mitigación del esparcimiento del nuevo coronavirus que llevan a disminuir las actividades productivas del país y, en consecuencia, continuar con la baja demanda.

Ante esto, Energía Estratégica se comunicó con el Ing. Alberto Acosta, experto en operación de parques solares, para consultarle cuán cierto es que ante una eventual continuidad de la baja demanda en México el CENACE vaya a restringir la cantidad de energía solar de privados en el SEN.

«Primeramente, el CENACE no permite que las plantas fotovoltaicas generen en rampa y que naturalmente lleguen a su potencia máxima. Entonces las entradas y salidas de las fotovoltaicas son escalonadas y se va cambiando la potencia cada hora, lo que repercute en que se pierdan muchos bloques de energía», consideró el experto.

En su análisis, Alberto Acosta además advirtió que “al momento de inyectar a la red, si las compuertas están saturadas o los circuitos a los que están conectados ya están al límite, no es posible para las centrales solares desfogar hacia esos puntos y peor aún, si tenemos excedentes no podemos entregarlos a otros circuitos”.

¿Qué sucedería en escenarios extremos? Por el comportamiento “inestable” de la tecnología eólica o solar, el CENACE no sólo solicitaría que estos disminuyan su generación:

“Nos han dicho que si la demanda es muy baja, es muy probable que las fotovoltaicas salgan”, alertó Acosta.

El punto es que hoy se tendría preferencia por la central más “estable” para el sistema y no por la menos contaminante.

¿Porqué sucedería esto? La animosidad del Gobierno federal y la empresa estatal de electricidad no son nuevos. Están presentes desde la cancelación de la subasta de energías renovables, el pliego petitorio de CFE y continúan hasta las últimas declaraciones del presidente Andrés Manuel López Obrador realizadas este fin de semana.

No obstante y a titulo personal, Acosta desplazó la política de su análisis y se centró en la operatividad del sistema: “hay un departamento de confiabilidad que prioriza que el sistema cuente con el suministro más “confiable” instando a que las centrales que (por muchas nubes, en el caso de solar) puedan variar en su generación durante el día, oferten menos”.

“En un escenario en el que la demanda está baja y las plantas están al límite, se evita poner en riesgo al sistema priorizando algunas centrales sobre otras. Hoy, las energías renovables son relegadas”, sintetizó.

¿Qué solución existe para sortear este gran problema? Para el experto consultado es necesario que hayan más redes de transmisión y circuitos alternos para que todos los excedentes que se dan en un sector del sistema se puedan dar a otros circuitos.