Las recomendaciones para reducir la duración y costo de los apagones en el Ecuador 

Remigio Peñarreta, especialista del sector, propone una serie de medidas sin inversión que ayudarían a gestionar la demanda eléctrica en el país de forma eficiente. El análisis del experto.


Gabriela Francovigh

Por

gabriela.francovigh@energiaestrategica.com

En un país como Ecuador donde la matriz es principalmente hidroeléctrica el fenómeno de El Niño complica ampliamente el suministro eléctrico. 

El problema es que genera una situación de estrés en el mercado debido a la reducción de la oferta de energía por la ausencia de lluvias y el incremento de la demanda de energía por las altas temperaturas.

En este marco, Remigio Peñarreta, CEO y fundador de GoSolar S.A., empresa dedicada a promover e instalar aplicaciones solares y de almacenamiento, analiza la situación desde el punto de vista de gestión de la demanda y evalúa el actual régimen tarifario y su contribución a la crisis. 

Ecuador atraviesa una de las mayores crisis energéticas de su historia y el desafío consiste en cómo cubrir la demanda eléctrica creciente con una capacidad instalada insuficiente, mal mantenida, y en una época de estiaje donde las hidroeléctricas no pueden operar a su máxima capacidad”, afirma.

Bajo esta premisa, propone a través de un informe soluciones rápidas para reducir la duración e impacto económico de los apagones implementando medidas de gestión de demanda y modificando los patrones de consumo eléctrico en la población.

De acuerdo al experto, que no se hayan modificado prácticamente los regímenes tarifarios en las últimas décadas es una de las principales causas de esta crisis energética ya que “la poca o inexistente discriminación de los consumos en horarios punta promueve el comportamiento inadecuado de los consumidores” y se incrementa la demanda nacional de energía.

En este sentido, propone las siguientes medidas para gestionar de forma eficiente la demanda de potencia: 

  • Eliminar tarifas planas o de dos horarios para industriales y comerciales pues se necesita discriminar el precio en horario pico (12:00-22:00) para incentivar la reducción de la demanda máxima de potencia en dicho horario.
  • Incrementar el precio de carga de vehículos eléctricos en horarios punta. Se recomienda duplicar el precio de 10 USD/kWh a 20 USD/kWh y mantener baja la tarifa a partir de las 23 horas a menos de 10 USD/kWh.
  • Aumentar en al menos un 50% el precio de la tarifa industrial y comercial con demanda horaria diferenciada de lunes a viernes de 18 a 22. Al mismo tiempo, reducir la tarifa de fin de semana y feriado en un 10 o 30%. Esto incentiva que se desplacen actividades productivas energéticamente intensivas fuera del horario pico y que se promueva la eficiencia energética en la industria y comercio.
  • Implementar acuerdos de gestión de demanda de potencia (ejemplo: desconexión/reducción automática de cargas no críticas) con grandes consumidores industriales y comerciales, proveyéndoles de incentivos a aquellos consumidores que firmen dichos acuerdos.
  • Revisar los horarios vigentes de los tarifarios para reflejar la actual realidad de horario punta, valle y medio.
  • Ajustar las tarifas anualmente considerando la inflación como mínimo para evitar el incremento sostenido del déficit en el sector eléctrico.
  • Acelerar la inversión privada en nueva generación a través de la desregulación del sector, especialmente en lo vinculado a energías renovables. El exceso de controles y procesos burocráticos actuales desincentiva gravemente la implementación de tecnologías limpias. Prueba de ello, es el hecho de que menos del 1% de la energía generada en Ecuador proviene de fuentes solares y eólicas mientras que en otros países avanzan agresivamente en su transición energética.

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