Durante esta mañana y hasta el mediodía se llevó a cabo la jornada “Bioenergía, desafío y oportunidades para Pymes y grandes empresas”, organizada por el departamento de Infraestructura y Energía junto al de Medio Ambiente de la Unión Industrial Argentina (UIA) de la que participaron autoridades y máximos referentes del sector de biocombustibles.

La iniciativa fue tomada por UIA y acompañada por la Secretaría de Energía y el Ministerio de Planificación Federal. Participaron alrededor de 200 personas, entre los que se podían distinguir miembros de diferentes sectores vinculados, y se consideró un éxito el congreso, a tal punto que anticiparon que se repetirá el año que viene.

Uno de los destacados conferencistas del área fue Juan Facciano, representante de la Comisión Revisora de Cuentas de la Cámara de Empresas Pyme Regionales Elaboradoras de Biocombustibles (CEPREB), quién se concentró en explicar el funcionamiento de una empresa que elabora hasta 50.000 toneladas de biodiesel al año, con destino al mercado interno, para cortar en un 10 por ciento con cada litro de gasoil.

Qué son las PyMES, para qué y cómo aparecieron”, desafió al auditorio luego de agradecer su participación en el evento y se propuso echar luz sobre este tema que considera que aún no es del todo conocido por otros sectores de la economía.

En su presentación, Facciano resaltó que las PyMES productoras de biocombustibles aparecieron con la sanción de la Ley 26.093, lo que le dio un marco regulatorio a la actividad.

Señaló que las pequeñas y medianas empresas están distribuidas en diferentes puntos del país como San Luís, Buenos Aires, La Pampa, Neuquén y Santa Fe y que producen en conjunto alrededor de 600.000 toneladas anuales, las cuales están destinadas a satisfacer el consumo interno a partir del corte obligatorio automotor.

Agregó que “es importante destacar que la industria genera 4.500 empleos, directos e indirectos”. Esto favorece a su vez la creación de otras PyMES como la de pequeñas aceiteras, que terminan siendo “grandes proveedoras de materia prima”.

Además, en su charla que duró cerca de 20 minutos, se refirió al trabajo de pequeños productores que se agrupan para llevar a cabo sus proyectos en la modalidad de cooperativas. Destacó la experiencia de cerca de 400 plantas en Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires.

También hizo hincapié en el crecimiento de plantas del interior del país, sobre todo proveyendo a empresas de transporte, no dejó de agradecer el aporte del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria –INTA- por el desarrollo de nuevas tecnologías al servicio del sector.

Sobre las utilidades del diésel verde, subrayó: “No hay que pensar en el biodiesel sólo como un producto para mezclar con el gasoil o exportar, también tiene un potencial enorme en otros sectores: autoconsumo, minería, generación eléctrica, etc.

Dijo que el negocio del biodiesel está regulado en su totalidad por el estado, por lo que “es importante la articulación público-privada”. Y concluyó diciendo que a la generación de bioenergía hay que pensarla no sólo sobre los beneficios que trae en el presente sino sobre todo los que traerá a futuro, por lo que todo aporte para el progreso es “fundamental” para el autoabastecimiento y el cuidado del medio-ambiente.