El 9 de enero de 2020, el Ministerio de Minas y Energía y la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) socializaron el Plan Energético Nacional 2050 en un evento al que asistieron los representantes de distintas autoridades, empresas y gremios del sector minas y energía. Este plan elaborado por la UPME define el horizonte para los treinta años siguientes, identificando oportunidades y trazando metas ambiciosas.

El principal derrotero proyectado por el sector energético en esta oportunidad es que los energéticos más utilizados para el año 2050 sean la energía eléctrica y el gas natural, de manera que se disminuya la utilización de combustibles líquidos en forma considerable. Así, el cometido es que la proporción de consumo nacional del gas natural y la energía eléctrica, que hoy es del 30%, pase a ser del 46% en el 2050.

Estas metas parten de una apuesta importante en el sector transporte, pues actualmente éste representa un 40% del consumo de energía del país. El propósito es que el transporte público sustituya los combustibles líquidos mediante la utilización de vehículos eléctricos o que funcionen con Gas Natural Vehicular, lo cual requiere el desarrollo de una política pública clara que privilegie estas tecnologías, así como de un marco regulatorio que busque alinearlas por medio de obligaciones e incentivos.

Así, para cumplir con los compromisos adquiridos mediante la suscripción por parte de Colombia del Acuerdo de Paris a finales del 2019, el propósito de las autoridades del sector es diversificar la canasta energética, acudir al gas natural como el motor de transición y seguir creando oportunidades e incentivos para que las fuentes no convencionales de energías renovables tengan un peso creciente en la canasta energética colombiana.

De acuerdo con la ministra de Minas y Energía (María Fernanda Suárez), “Colombia ha dado un salto histórico que le permitirá aumentar 50 veces su capacidad instalada en fuentes no convencionales de energías renovables como la solar y la eólica, pasando de menos de 50 megavatios en 2018 a 2500 megavatios en 2022”.

En el marco del panorama ya mencionado, las proyecciones del Plan Energético Nacional 2050 indican en su escenario más pesimista que Colombia logrará reducir las emisiones de CO2 en un 22%, superando así los compromisos asumidos en el Acuerdo de Paris.

No obstante las interesantes proyecciones y oportunidades del Plan Energético Nacional 2050, creemos que existen retos importantes que deben atenderse para poder lograr los cometidos identificados por el Ministerio de Minas y Energía.

Primero, como lo reconoce la UPME en el Plan de Abastecimiento de Gas Natural, el éxito de garantizar la oferta de gas en la transición energética depende tanto de la viabilidad de los proyectos de producción, como del desarrollo de infraestructura de transporte.

Así, es preciso conectar algunos campos de producción con los centros de consumo, particularmente reforzando el Sistema Nacional de Transporte en el norte del país y fomentando el establecimiento de cargos de transporte que permitan la configuración de precios competitivos.

Segundo, el gas producto de la oferta interna no resulta suficiente para las necesidades identificadas por la transición energética, razón por la cual la importación de éste resulta estratégica.

En este contexto, potencializar el desarrollo de una planta de regasificación en la costa pacífica colombiana es prioritario con el objetivo de cubrir las necesidades de abastecimiento del suroccidente y de parte del mercado del interior del país. Sin embargo, el proyecto de la planta de regasificación de Buenaventura aún requiere superar algunos retos para llegar a feliz término.

En particular, el proyecto en este momento enfrenta cuestionamientos técnicos por parte de la DIMAR relacionados con asuntos de seguridad marítima con un impacto sobre las especificaciones del puerto y de la planta, tales como el diseño adecuado de las áreas de maniobra y de atraque.

Igualmente, existen objeciones de seguridad y defensa nacional planteadas por la Armada Nacional debido a que la ubicación del puerto es adyacente a algunos batallones y estaciones de marina.

Adicionalmente, el proyecto depende de la resolución de asuntos técnicos operativos tales como la decisión sobre las solicitudes de concesión presentadas para construir el puerto que requiere la mencionada planta.

Finalmente, el gasoducto Buenaventura-Yumbo, que es fundamental para el transporte del gas que llega a la planta, demanda para su construcción la previa resolución de asuntos sociales con las comunidades de la zona.

Tercero, la diversificación de la matriz energética mediante la creciente inclusión de fuentes no convencionales requiere de soluciones de conexión para los proyectos de generación en desarrollo.

La conexión es un problema latente, en tanto muchos de estos proyectos se encuentran en zonas de la costa atlántica tales como el Departamento de la Guajira, en donde los sistemas de transmisión regional y nacional requieren expandirse.

Lo anterior, pues es crucial que los proyectos de generación en desarrollo puedan negociar la energía producida en el Mercado de Energía Mayorista colombiano.

Cuarto, uno de los supuestos de los que parte la UPME es que el acceso a nuevas tecnologías generará ahorro y eficiencia energética, y que los vehículos eléctricos tendrán costos equiparables a los de aquellos que requieren combustibles fósiles.

Sin embargo, lo cierto es que muchas veces y, de acuerdo con las tendencias en penetración tecnológica, los costos a los cuáles obtenemos dichas tecnologías y los tiempos de acceso a estas, no son los mismos frente a países desarrollados.

En síntesis, el Plan Energético Nacional representa una proyección optimista de oportunidades y cursos de acción estratégicos para el sector minero-energético colombiano.

No obstante, sus retos no son menores e implican la adopción de decisiones estratégicas en los próximos 30 años. Así bien, para alcanzar de forma satisfactoria los objetivos trazados, es esencial la correcta articulación de esfuerzos por parte de todos los participantes del sector.

El Plan Energético Nacional puede ser consultado en el siguiente enlace: https://www1.upme.gov.co/Paginas/Plan-Energetico-Nacional-2050.aspx

 

* Claudia Navarro, socia de Brigard Urrutia para las prácticas de Infraestructura y Servicios Públicos y de Energías Renovables y Eficiencia Energética. Experiencia amplia en regulación de servicios públicos domiciliarios y estructuración de proyectos energéticos, con énfasis en las industrias de energía eléctrica y gas combustible. Tiene experiencia asesorando a empresas en todas las actividades de la cadena de energía convencional y no convencional y gas natural, desde la estructuración de contratos BOOMT, PPAs, contratos de conexión, y todo lo relacionado con las actividades de comercialización de energía y producción de gas natural.

* Manuel Gómez Fajardo, asociado senior de Brigard Urrutia para las prácticas de Infraestructura y Servicios Públicos, y de Energías Renovables y Eficiencia Energética. Realizó un LLM en el London School of Economics con énfasis en regulación y competencia. Tiene amplia experiencia en derecho público, regulación y competencia, específicamente en relación con servicios públicos domiciliarios. Brinda constante asesoría en asuntos regulatorios relacionados con las industrias de energía eléctrica y gas combustible, así como en la estructuración de proyectos y la negociación de contratos relacionados con tales industrias.