Durante el 2018, en Perú, las energías renovables no convencionales generaron el 7,2% de la energía eléctrica consumida. En este último tiempo su desarrollo fue exponencial. En la década 2008-2018, estas fuentes de energía crecieron a una tasa anual del 9,34%, pasado de 10 MW a 1.030,2 MW de potencia instalada.

En el último bienio, la entrada en operaciones de centrales de energías renovables no convencionales casi se ha duplicado debido al ingreso de 11 nuevas plantas en 2018, en especial de parques solares fotovoltaicos y mini centrales hidroeléctricas (hasta 20 MW) que, en comparación al año 2017, crecieron 196,9% y 58,8%, respectivamente.

Todos estos desarrollos se hicieron posibles gracias a las subastas estatales. En total, desde el 2009 hasta el 2015, se llevaron a cabo cuatro procesos respaldados, en virtud del Decreto Legislativo (DL) N° 1002, con los siguientes incentivos:

i) prioridad en el despacho diario de carga realizado por el Comité de Operación Económica del Sistema Interconectado Nacional (COES),

ii) prioridad para conectarse a las redes eléctricas de transmisión y distribución,

iii) tarifas establecidas a largo plazo determinadas mediante subastas y

iv) fondos financieros para investigación y desarrollo de proyectos de generación eléctrica con RER (recursos energéticos renovables).

Durante la primera subasta se adjudicaron 27 proyectos, 3 de ellos eólicos, por 142 MW. El precio promedio de las ofertas fue de 80,4 dólares por MWh y el mínimo de 65,5 dólares por MWh.

En la segunda convocatoria fueron seleccionados 10 emprendimientos de energías renovables, de entre los cuales sólo uno era eólico. Se trata de la Central Eólica Tres Hermanas, de 97,15 MW. El precio adjudicado fue de 69,9 dólares por MWh.

La tercera subasta se realizó sólo para mini hidroeléctricas. Allí fueron seleccionadas 16 centrales.

La cuarta y última subasta se inició en agosto de 2015 y culminó el 17 de mayo de 2016, con el acta de cierre. El mayor cupo de energía licitado fue eólico, con 573 GWh/año.

Se presentaron 41 ofertas eólicas a un precio promedio de 50,5 dólares por MWh. Se terminaron adjudicando 3 proyectos, por 153,22 MW. El valor promedio adjudicado fue de 40,4 y el mínimo de 37,8.

De estos emprendimientos, sólo Wayra I, de la empresa Enel, está en funcionamiento. Los otros dos aún no pero cuentan con una prórroga que vencerá el 14 de octubre del 2020.

Fuente: Elaboración propia

Si bien el Estado se había comprometido en lanzar periódicamente una nueva subasta de energías renovables no convencionales cada dos años, desde el 2015 no se ha realizado otra convocatoria. La principal razón que esgrimen las autoridades es que el país cuenta con sobreoferta energética.

No obstante, según estimaciones del mercado, para el año 2023 se necesitará de nueva potencia. El análisis se desprende del aumento del consumo del pueblo peruano, donde el crecimiento de la producción de electricidad se dio a una tasa anual de 7,04% en las últimas décadas: en 1997 la demanda era de 12.170 GWh y en 2018 fue de 50.817 GWh.

En este marco, el mercado bilateral entre la demanda y generadores de energía eólica cobra relevancia porque, desde el 31 de agosto del 2019, el Gobierno le otorgó a la tecnología un “Cálculo de la potencia firme”, a través de la Resolución Nro. 144-2019 del Consejo Directivo del Osinergmin, publicada en el Diario Oficial.

Esta resolución posibilita a la oferta comercializar contratos con Usuarios Libres (o Grandes Usuarios, desregulados) y distribuidores del mercado regulado. Antes de la Resolución 144 la generación eólica no podía hacerlo porque la potencia y energía firme considerada para las centrales eólicas era igual a 0.

La Ley para Asegurar el Desarrollo Eficiente de la Generación Eléctrica, N° 28.832, en su artículo 3, asegura que “ningún generador podrá contratar con Usuarios Libres y Distribuidores más potencia y energía firme que las propias y las que tenga contratadas con terceros”. Al ser igual a 0 la potencia, se truncaba toda posibilidad de avanzar en contratos.

Ahora, la potencia firme se determinará considerando la producción de energía en las “horas punta” del Sistema Eléctrico, periodo que va entre las 17:00 y las 23:00 horas del día). Se contabilizan los aportes de energía de las centrales en las horas punta de los últimos 36 meses y, para expresar este número a unidades de potencia, se divide este valor entre el total de horas punta del periodo de evaluación. Las horas punta del sistema se establecen según la Resolución Ministerial N° 210-2017-MEM/DM del 29 de mayo del 2017.

Este esquema favorece a las centrales eólicas (no así a la solar fotovoltaica –ver aparte-) por permitirles obtener potencia firme muchas veces por encima del factor de capacidad de los propios parques. En un cuadro comparativo elaborado por Juan Coronado Lara, Director Gerente de Enerclim y Auster Energía, queda en evidencia esta relación:

Gentileza de Juan Coronado Lara

Potencial de la energía eólica en Perú

Para el caso peruano, el mayor potencial eólico de acuerdo con la información del Atlas Eólico del Perú de 2016 (VER MAPA), está en la costa, especialmente en las regiones de Piura, Lambayeque, La Libertad, Áncash, Ica y Arequipa, con velocidades de viento promedio de 6 y 12 m/s (a una altura promedio de aerogenerador de 100 m) para el desarrollo de energía eólica tanto terrestre como marina.

En la sierra, la velocidad del viento se encuentra entre los 6 y 9 m/s, siendo Cajamarca la más destacada porque tiene un potencial similar a las regiones costeras. La selva tiene un menor potencial en comparación con las dos regiones mencionadas.