El próximo lunes será la fecha de entrega de ofertas del plan de gobierno donde se adjudique un piso por 1.000 MW de proyectos de energías renovables. De aquella proporción sólo 15 MW fueron destinados para biogás, número en principio cuestionado por actores del sector.

No obstante, con la publicación del pliego definitivo, la discusión se trasladó a la falta de condiciones y requisitos no acordes para el sector de bioenergías.

Hacer una oferta garantizando energía mínima comprometida a 20 años con costo de combustible variable y una tarifa fija, es una condición de alto para plantas de bioenergía”, considera Horacio Pinasco, presidente de Tecnored Consultores, empresa que se presentará con un proyecto de 1,2 MW.

Como consecuencia a los requerimientos se estima que las ofertas de proyectos de biogás no superarán los MW puestos a disposición.

Las condiciones que están en el pliego deberían ser distintas para plantas de biogás y biomasa”, observa el especialista en diálogo con energiaestrategica.com y explica: “Ofertar bajo las condiciones de este pliego, que tienen una marcada impronta para proyectos de energía eólica y solar, ha sido muy difícil para que los posibles oferentes adecuen su oferta”.

No obstante, Pinasco señala: “entendemos que es una primera etapa y que en el corto plazo, a partir del aprendizaje que esta instancia genere, se podrá perfeccionar el mecanismo o específicamente para este sector, buscar otro mecanismo que permita su rápido desarrollo”.

Por su parte, Germán Di Bella, presidente de Bioeléctrica, coincide con el punto de vista de Pinasco. “A diferencia de una granja eólica o solar, en biogás no tenés respaldo que durante 20 años puedas cosechar la misma cantidad de maíz en determinado terreno, existen sequías o inundaciones que te pueden obligar hacer compras de emergencia en otro territorio, lo que te encarece el proyecto”, explica a este medio.

Un caso paradigmático es el de la Coordinadora Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE), que en principio iba a presentarse a la licitación con alrededor de 20 MW a partir del tratamiento de residuos de los rellenos de Ensenada (donde va la basura de los municipios de Berisso, Ensenada, La Plata y Magdalena) y González Catán (La Matanza), pero la idea se licuó dado que no pueden garantizar la generación de energía a 20 años.

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En Argentina existen infinidad de proyectos de biogás que no se presentarán porque no pueden garantizar ni asegurar la oferta bajo las condiciones que fijan desde el Ministerio de Energía, agrega Di Bella.

En efecto, tanto el titular de Bioeléctrica como Pinasco opinan que es necesario un marco específico para el desarrollo de la tecnología, sobre todo por los beneficios que puede originar la actividad para el país.

Según Di Bella el desarrollo de plantas de biogás genera un círculo virtuoso que involucra inversión local de productores agropecuarios, industria nacional (ya que un alto porcentaje de los componentes son de fabricación nacional), valor adicional al cultivo e inclusive mayor renta impositiva para el estado. Explica: “Por  cada hectárea de maíz que se transforma en electrón se paga de tributo 18 mil dólares, a diferencia de los 2.400 dólares por vender maíz”.

Además, asegura que por cada MW de biogás se generan 25 puestos de empleos directos e indirectos, y si se considera el aprovechamiento de la energía térmica para calentar invernáculos el número puede ampliarse.

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Plan Nacional de Biogás Argentina

Con el objeto de acercar propuestas de peso al Gobierno nacional, experimentados actores del sector comenzaron a reunirse para contribuir con la creación de un Plan Nacional de Biogás.

Una de las primeras reuniones se desarrolló el pasado miércoles y fue coordinada  por la Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER), MAIZAR junto a otras instituciones y organismos del sector público y privado como el INTA, INTI, UB, UBA, CONICET, PROBIOMASA, entre otras y destacadas personalidades del sector del biogás que cooperan con esta red de trabajo.

En diálogo con este medio, Julio Menéndez, ingeniero experto en biomasa y biogás, fundador de la Comisión de Bioenergías de CADER y consultor en el sector público y privado, explica que el objetivo del trabajo no es otro que el de  capitalizar energéticamente, tanto para la matriz eléctrica como térmica, las capacidades fenomenales  en cuanto a recursos biomásicos que posee Argentina”.

Siguen faltando los mecanismos apropiados para estimular el desarrollo de la industria. Contamos con la posibilidad de generar energía térmica y eléctrica firme y distribuida en forma competitiva y sustentable. Social y ambientalmente el sector del biogás puede contribuir muy fuertemente con los compromisos de nuestro país, mejorando la calidad de vida de nuestros ciudadanos y promoviendo la creación de fuentes de trabajo”, enfatiza el experto.

Por su parte, Martín Fraguío,  Director Ejecutivo de Maizar, adelanta que la idea no es sólo enfocar al biogás sólo como medio para generar energía eléctrica, sino aprovecharlo como biometano para energía térmica.

La primera alternativa que debe tener en cuenta la Argentina para cubrir sus demandas configurando una matriz energética moderna es que el biogás debería enfocarse como un sustituto a las fuentes de energía primaria, como reemplazo de gas metano y GLP”, apunta el especialista.