Empresas de todas las banderas ven en Argentina un buen nicho para avanzar en emprendimientos de energías renovables. Se destacan los de energía eólica, por el gran potencial que presenta nuestro país: el 70 por ciento del territorio presenta buenos vientos, incluso superiores a Alemania, que es potencia en la materia.

En 2014 hubo numerosos contactos de capitales chinos, británicos, europeos y hasta estadounidenses interesados en conocer los detalles de la geografía nacional. En general, los extranjeros se van sorprendidos, tanto por las posibilidades de desarrollo, como por la falta de estímulos y políticas para aprovechar los recursos naturales.

El programa GENREN, lanzado en 2009, no funcionó cómo se esperaba en un primer momento. Apenas un 10 por ciento de las iniciativas terminaron en obras. Tampoco se cumplió con los supuestos de la ley 26.190, que proponía llegar a 2016 con un 8 por ciento de generación de energía eléctrica a partir de fuentes alternativas.

¿Cuáles son las trabas que sufre Argentina? Se resumen en pocas palabras: un marco regulatorio que no encuentra mecanismo real de instrumentación y políticas macroeconómicas que no seducen inversores extranjeros. De hecho, los desarrolladores adjudicatarios de los contratos del GENREN no consiguieron financiamiento de los mercados internacionales de capitales.

Además, los precios internos no colaboran y a eso debe agregarse las facilidades para importar combustibles fósiles, exentos de impuestos internos.

El riesgo de firmar contratos con la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA) figura entre las principales causas que desalientan el arribo de emprendedores. ¿A qué se debe? El rojo millonario que presenta su balance contable impacta en las tasas de interés.

Por otra parte, cabe destacar la importancia del conflicto con los fondos buitres. Hay un sinnúmero de compañías que están a la espera de su resolución antes de aventurarse en parques eólicos y de energía solar.

A diferencia de lo que ocurre en el sector petrolero, las inversiones en energía renovable no gozan de los beneficios de IED (inversión extranjera directa). Y aunque su aplicación históricamente fue cuestionable y polémica, las compañías de energías alternativas no están en condiciones de girar hasta un 20 por ciento de utilidades libremente a sus casas matrices, como si pueden hacer los operadores de crudo y gas.

A esta situación financiera, también hay que sumarle las dificultades para importar insumos; por mucho que se desarrolle el mercado local de las renovables, será necesario traer equipos y componentes. Es una discusión que aún está a flor de piel en el poder político. Acá entra en juego la polémica por la llegada de los chinos. ¿Sirve de algo cerrar negocios llave en mano?

Otro elemento, no menos trascendente, tiene que ver con las dificultades burocráticas para obtener un contrato de compra de energía renovable por parte del gobierno. En general, se deben superar obstáculos administrativos, en varios ministerios. Esto demora y encarece las operaciones.

Marco regulatorio insuficiente e inadecuado

A diferencia de otros países de la región, Argentina no logró establecer un marco normativo con soportes y herramientas que brinden previsibilidad y transparencia. Sobre este tema se están concentrando las gestiones de las cámaras empresarias, también de los funcionarios del área de algunas provincias.

La intención está

  • Genneia S.A asegura que está interesada en sumar 500 MW de potencia, destinando aproximadamente 1.000 millones de dólares.
  • El parque eólico de Arauco, La Rioja, conversa con empresas chinas para cumplimentar la IV Etapa de expansión.
  • En la misma situación se encuentra la propuesta de construcción de una planta de Biomasa en Villa Guillermina, Santa Fe.
  • En Mendoza, buscan instalar el Parque Valle Solar. Las autoridades negocian con proveedores tecnológicos para formalizar un contrato eléctrico con CAMMESA. Se prevé una inversión de 60 millones de dólares, la cual constará de alrededor de 80 mil sistemas fotovoltaicos que asegurarán una capacidad de producción anual de 34.043 MWh.
  • En la misma nebulosa se encuentran otras iniciativas de  la firma ABO Wind, una compañía alemana con operaciones en nuestro país desde el 2006 que proyecta instalar en principio 25 aerogeneradores de 2 MW de potencia máxima en La Banderita, provincia de La Pampa.
  • Santiago del Estero gestiona con empresarios chinos la construcción de su parque solar fotovoltaico. El tema por el momento está verde, en pleno proceso de planificación y tratativas.
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