El experto en energía y titular de Hidroestructuras S. A., Luís María Calvo, sostiene que  la energía eólica, además de ser un recurso renovable, debe aprovecharse por las posibilidades que brinda como complemento de la energía distribuida por líneas de transmisión, independizando a pequeñas poblaciones de la interconexión y que se autoabastezcan en forma absolutamente autónoma.

En otros países del mundo, como Dinamarca, no solo han penetrado en extensas áreas dentro del mar, sino que en su matriz energética se encuentra el abastecimiento a pequeñas poblaciones a través de la instalación individual de aerogeneradores que lo independizan del sistema interconectado.

El empleo de este método, reforzado por un banco de baterías, contribuye a la diversificación de la matriz evitando grandes gastos en tendidos eléctricos de alta y extra alta tensión y pérdidas en el tráfico de energía.

Estas instalaciones se pueden hacer en zonas donde las condiciones de vientos sean adecuadas, lo que en la Argentina existen un sinnúmero de poblaciones con estas condiciones”, precisa Calvo en diálogo con energiaestrategica.com. “Asistirlas, con la colocación de aerogeneradores y sus respectivos acumuladores para el suministro en los momentos que los molinos no generen, permitiría su puesta en servicio casi de inmediato, sin depender del tendido de líneas desde el interconectado. La proliferación de estas aplicaciones redunda en importantes ahorros en la construcción de líneas de alta y media tensión”, completa el Director de Maestría de Hidráulica en la UBA.

Asimismo, cuenta que Uruguay, país que se encuentra a la vanguardia del uso de esta tecnología (proponiéndose como objetivo cerrar el año con un total de 1.200 MW eólicos de potencia instalada), está tentado en empezar a adoptar esta medida.

El especialista explica que no se trata de reemplazar el sistema interconectado y tampoco el uso de la energía fósil en el corto y mediano plazo, pero asegura que puede ser el punto de partida para comenzar a reemplazar los recursos no renovables por los renovables, con los enormes beneficios que significa reducir las emanaciones de CO2.

Asevera que en nuestro país se podría instrumentar un programa de cara a los próximos 10 años teniendo en cuenta que Argentina tiene buen nivel de vientos en el 70 por ciento de su territorio. Como metodología, indica que se deben llevar a cabo pruebas piloto en poblaciones reducidas de unos 10 mil habitantes para ajustar el funcionamiento; mientras tanto seguir con una política muy fuerte para reemplazar la producción de energía con recursos renovables.