Quienes intentan promover el uso de energías renovables para la generación de energía eléctrica conectada a la red advierten que desde las empresas distribuidoras cierran la puerta a una dinámica que podría favorecer a los consumidores.

Los referentes en la materia aducen cuestiones empresariales relacionadas a la competencia y a viejos preconceptos que hoy no ayudan a dar un paso adelante. Santa Fe es la única provincia del país que lo permite, mientras que en el resto del territorio se esperanzan con una legislación nacional que lo avale.

Energía Estratégica conversó con Guillermo Moré, ingeniero e integrante de Avance Solar, quien analizó las razones por las cuales las empresas distribuidoras de energía se niegan a abrirse al uso de energía renovable en la red. “Pero no siempre se confiesan abiertamente. Acá está la preocupación de que se pierdan ganancias y cierto control del negocio”, explicó Moré.

Además, advirtió que incluso las mismas distribuidoras pueden sacar provecho de esta situación: “Los aportes en horas pico, sobre todo de módulos FV en el verano, puede dar grandes beneficios a las distribuidoras minimizando la necesidad de contratar potencia pico y, si la red está bien administrada, disminuyendo las fallas y cortes generales”. También plantea que este efecto podría maximizarse en caso de que se invirtiera para obras de distribución todo lo que se ahorra en las horas pico de consumo.

Pero, por otro lado, el ingeniero reconoció cuáles podrían ser las preocupaciones de las distribuidoras. “Hay preocupación por cuestiones técnicas, por cómo se van a realizar las conexiones en el lado del usuario y si la inyección fluctuante de energías renovables va a afectar la calidad del servicio y la infraestructura”, analizó.

Como respuesta, Moré argumentó que hay soluciones técnicas probadas.Hay ámbitos como los grupos especializados en universidades nacionales que pueden asesorar sin problemas a las distribuidoras”, señaló.

Para Moré, el cambio viene de la mano con un progreso respecto de la forma en la que se comprende el concepto de distribución de energía. “Implica cambios en un sector no tan dinámico y acostumbrado a un modelo bien definido de distribuidor-consumidor”, remarcó el ingeniero.

Moré analizó como una necesidad a nivel nacional el cambio de paradigma de la distribución y el consumo de energía eléctrica. “Debe dejarse de seguir ciegamente a las fuentes tradicionales y a las discutidas desde el plano medioambiental como las grandes represas o la nuclear. Es imposible dejarlas por ahora, pero hay que desviar un poco la mirada”, sostuvo.

En esta línea, puso de ejemplo otros países del mundo que, avanzados en esta materia, pueden sacar ventajas de las energías renovables. Ventajas no sólo económicas, sino también ambientales y sociales.

En este sentido, según Moré, el principal avance como país se podría dar a partir de una legislación a nivel nacional. “Es urgente hacerlo, porque ya cada provincia está dando pasos desarticulados del resto y si hay una ley nacional, todo lo que se haga tiene un mayor valor y desarrolla reglas claras para todos”, analizó.

A su vez, el especialista no le restó importancia al proceso de reglamentación y aplicación de la ley, más allá de una supuesta sanción. “Se necesita una aplicación rápida y muy controlada. Pero veo mucho interés de algunos políticos, universidades y organizaciones que deberían garantizar que la aplicación llegue finalmente al consumidor/productor de energías renovables en plazos no tan extensos”, enfatizó Moré.

Para el ingeniero, un avance de este tipo implicaría una ventaja a nivel global. “Para el Estado y para todos nosotros porque con una incorporación apreciable de potencia instalada proveniente de renovables, se va a generar un ahorro en combustible importado y una nueva variedad de puestos de trabajo de alta calidad, porque son tecnologías que requieren de mucha especialización”, remarcó finalmente.