Las barreras que desalientan a los inversores de renovables a apostar por Bolivia

Si bien reconocen que el país cuenta con recursos energéticos para el desarrollo de proyectos eólicos y solares, los desafíos no sólo pasan por la falta de regulaciones que incentiven al sector privado sino también una estrategia que permita colocar la producción eléctrica.


A pesar de su potencial renovable, Bolivia es uno de los países de la región que más se sirve de recursos fósiles para generar energía eléctrica. Según un reporte de España Exportación e Inversiones (ICEX), en el año 2020, alrededor del 61% de la energía eléctrica proviene de fuentes termoeléctricas, el 33% de fuentes hidroeléctricas y tan solo el 6% de energías renovables no convencionales.

No obstante a ello, el Gobierno ha manifestado que diversificará su matriz eléctrica. Lo haría a través de su Plan Eléctrico del Estado Plurinacional de Bolivia – 2025. Este programa contempla el avance de proyectos (en diferentes etapas) por 548 MW de energías renovables, a través de una inversión de 1.153,1 millones de dólares.

Todos los emprendimientos están en manos del Estado, a través de la Empresa Nacional de Electricidad de Bolivia (ENDE), y éstos son:

Fuente: ICEX

En diálogo con Energía Estratégica, Eddy Iporre, Gerente de U-CON Consultores en Energía y Servicios por Redes S.R.L., explica que el hecho de que el plan de expansión esté exclusivamente en manos del Estado es un fenómeno que comenzó hace una década años (con inclusive la nacionalización de activos) y que se constituye en la principal barrera para la inversión privada en plantas de generación solares y eólicas (pero también plantas térmicas e hidráulicas).

En esta línea, el especialista agrega otro factor vinculado a la intervención estatal: “El mercado de electricidad en Bolivia presenta precios bajos de energía, por el mantenimiento de un alto subsidio al precio del gas natural para la generación de electricidad que, desde hace mucho tiempo se mantiene en un valor de 1.3 USD/mpc, mucho menor al precio de exportación”.

“Esta constituye una importante barrera económica al desarrollo de plantas de generación solar o eólica por parte de inversionistas privados”, remata Iporre.

Sobreoferta

Por otra parte, los inversionistas a la hora de analizar su desembarco en un país, analizan naturalmente la capacidad de formalizar contratos de abastecimiento (PPA, por sus siglas en inglés). Este es otro punto a tener en cuenta en Bolivia, ya que la matriz eléctrica cuenta con 3.600 MW (potencia efectiva de casi 3.000 MW), mientras que su demanda es de apenas 1.500 MW.

“Las empresas de generación que forman parte de ENDE han ejecutado varios proyectos, especialmente de generación térmica, con un significativo crecimiento en la capacidad efectiva de generación, por lo que la oferta de potencia, actualmente presenta un excedente superior al 120% de la demanda, valor que se incrementará en el futuro próximo, con la inclusión de alrededor de 510 MW de plantas hidroeléctricas, que actualmente están en construcción”, advierte Iporre.

Explica que, considerando un crecimiento de la demanda, al nivel promedio de los últimos años (4.1%), “es evidente que no se requerirá expandir la generación en los próximos diez años”.

Sin embargo, opina que “esto podría cambiar de manera significativa si se desarrollan grandes proyectos mineros, como el de extracción de litio, que requeriría grandes cantidades de electricidad, o que se lleguen a acuerdos con los países vecinos para exportación de electricidad”.

Pero otra oportunidad tiene que ver con se lleguen a acuerdos de exportación a Argentina a través de la línea eléctrica de alta tensión «Juana Azurduy de Padilla». Sin embargo, el consultor se muestre un tanto escéptico a esta alternativa.

“La posibilidad de exportación es un tema que se ha estado utilizando para justificar la ampliación de la generación, más allá de los requerimientos internos. Sin embargo, solo se conocen buenas intenciones y ninguna acción efectiva. Con Argentina, hace por lo menos 5 años que estamos en el intento de venderle electricidad; se han hecho varios acuerdos de buenas intenciones, hasta se han construido líneas de transmisión, pero no se ha logrado desarrollar un negocio con beneficios para ambas partes”, lamenta.

Y cierra: “En resumen, la política de expansión de la generación solo por empresas que forman parte de ENDE, la existencia de una gran sobreoferta de potencia y precios bajos de energía en el mercado eléctrico, determinan que no exista interés de inversionistas privados para desarrollar en Bolivia, plantas de generación de electricidad con energía solar o eólica”.

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