Lejos de los mercados de capitales, el Gobierno argentino hace alianzas con China y Rusia para conseguir financiamiento para el sector de infraestructura. Respecto del área energética, Cristina está en planes de cerrar acuerdos para avanzar con los hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta, la construcción de una nueva central nuclear y para obras de represas hidroeléctricas.

Según trascendió, el miércoles podría ser el día en que la presidente anunciaría formalmente las condiciones de un crédito para la construcción de Chihuido I, una presa de cuatro turbinas Francis que totalizan una potencia instalada de 637 megawatts. Fue negociado en diciembre de 2014, pero será en esta visita de Cristina cuando se formalizará el acuerdo.

El año pasado la iniciativa fue adjudicada a un consorcio de empresas argentino-español, integrado por Helport S.A, Panedile, Isolux Ingeniería, Eleprint y Chediack. En ese momento, el ministro de Economía, Axel Kicillof, mencionó que existen en total 15 proyectos en carpeta.

La hidroeléctrica es sin dudas la fuente de energía alternativa preferida por las autoridades, junto con la energía nuclear. En Santa Cruz, este año comenzarían el inicio de obras de las presas Jorge Cepernic y Néstor Kircher, gracias a capitales chinos.

Aún se desconoce el precio final que se pagará por el Mwh de energía eléctrica inyectada al sistema, pero fuentes del sector estiman que podría ser bastante superior a los valores actuales de mercado (120 dólares). Los detalles de estos contratos no salen a la luz.

Los asesores del área energética confían en la fuente hidroeléctrica porque –salvo sequías – permite inyectar energía eléctrica en el momento que se la necesita. No sufre las intermitencias  de la eólica y la solar, aunque requiere de inversiones iniciales muy importantes y está inmersa en un debate acerca de si cumple con las condiciones de sustentabilidad.