Hay una parte del negocio informático que nadie parece contemplar cuando se habla de nuevas tecnologías, pero que en una época de consumo eficiente y cambio climático es más que relevante

¿Cuanto consume nuestra vida digital?

El exceso de uso de recursos ha sido una constante problemática, en las últimas dos décadas no sólo aumentó notablemente la cantidad de equipos eléctricos y electrónicos, en la medida que mejoraron también aumentó su consumo energético.

Es como una contradicción a simple vista pero tiene sus razones, podemos ir al corazón informático, el CPU, el procesador. Los procesadores de hace 20 años eran máquinas ineficientes y obsoletas, el consumo por cantidad de información procesada era muy inferior a lo actual, es verdad, eran ineficientes.

Pero un viejo Pentium de 1993 no pasaba de los 15 Watts de potencia, para cuando el Pentium 4 llegó en el 2000 se llegó a la increíble barrera de 115W, diez veces el consumo. Si, era mucho más eficiente por Watt y varias veces más potente en rendimiento bruto, pero en vez de mantener el consumo se mejoraron las medidas de disipación de calor, los coolers avanzaron, los gabinetes cambiaron su forma, todo en pos de un mayor consumo.

Una PC de principios de los noventa consumía lo que una lamparita de 100Watts, para el cambio de milenio ya rondaba el Kilowatt, con las placas de video a 250Watts cada una hoy no es raro encontrar una “Gaming Rig” en los 2000 Watts. Dos Kilowatts para una computadora de escritorio.

Esto cambió radicalmente con la movilidad, desde celulares a notebooks, los procesadores hubieron de cambiar el paradigma, bajando cada vez más su consumo hasta ir por debajo de un Pentium de 1993 pero siendo mil veces más eficiente, un logro técnico impresionante en el cual año tras años se bajó el proceso de fabricación, cada vez más ínfimo, nuevos materiales, nuevas ideas.

Ahora bien, un salto grande a 2014 nos da teléfonos con procesadores mucho más rápidos que aquel viejo Pentium, con una eficiencia altísima, sin embargo hay una característica común para todos los smartphones: casi ninguno dura más de un día con carga de batería.

Y no es que sean baterías pequeñas, la de un celular de primera línea tiene mucha mayor capacidad que la de una notebook de hace una década, sé que parece una locura pero al pasar a baterías super eficientes de ion de litio y polímeros se logró una capacidad impresionante.

Pero los procesadores y pantallas de los smartphones también consumen mucho y en cada nueva generación tanto uno como el otro aumentan en tamaño, por eso seguimos sin superar los dos días sin cargar uno.

Hemos pasado gran parte de nuestra vida digital a la “nube”, pero el Cloud Computing no es gratis, si bien es más eficiente que un servidor local, empresas como Google consumen más que un país entero.

Google es un ejemplo en búsqueda de eficiencia, miden esto con el factor “PUE”, Power Usage Effectiveness, un PUE de 2 indicaría que se gasta el doble para obtener un resultado, un PUE de 1 indica que cada watt utilizado se usa perfectamente bien para obtener procesamiento y no se pierde nada.

Claramente un PUE de 1 es teórico, pero desde 2008 a 2014 Google pasó de un 1.22 a 1.12, que puede resultar poco pero les aseguro que es un cambio enorme de eficiencia. El promedio general es de 1.7 entre empresas.

Con un mes de cada usuario, calculando 25 búsquedas por día y ver 60 minutos en Youtube, usando Gmail y otros servicios, calculan que emiten 8 gramos de CO2, lo mismo que un automóvil recorriendo kilómetro y medio. Es muy eficiente pero sigue siendo mucho en términos absolutos supera los 300MW por hora.

Aun así es una empresa que ha logrado pasar un 34% de sus requerimientos a energías renvables, pero la demanda aumenta.

Un iPhone ronda los 388kWh por año, si combinamos con el uso de WiFi, 3G, y todo lo asociado en redes hasta la carga del mismo, estamos muy por debajo de la eficiencia que se le reclama a un refrigerador (322kWh es la categoría ineficiente para EPA Energy Star, por ejemplo).

El mayor desafío para las empresas que optan por el Cloud Computing es no sobrepasar los límites que imponen los gobiernos en consumo, Google, Yahoo, Amazon, conocen el problema y son los más preocupados en eficiencia, no sólo por los costos, sino porque la lupa empieza a caer sobre ellos si no adoptan rápidamente una política “verde”.

Curiosamente son las compañías de tecnología las que más fuerte estan dedicándose a generar su propia energía renovable, justamente porque de esta manera pueden aumentar su capacidad de cómputo sin aumentar su huella de dióxido de carbono, han invertido en renovables más que muchas otras industrias.

Un ejemplo de esto es Tesla, del magnate Elon Musk, que está desarrollando su megafactoría de baterías de litio que se proveeerá completamente de energía solar y eólica y utilizará, justamente, sus

Hay una parte del negocio informático que nadie parece contemplar cuando se habla de nuevas tecnologías, pero que en una época de consumo eficiente y cambio climático es más que relevante ¿Cuanto consume nuestra vida digital?

El exceso de uso de recursos ha sido una constante problemática, en las últimas dos décadas no sólo aumentó notablemente la cantidad de equipos eléctricos y electrónicos, en la medida que mejoraron también aumentó su consumo energético.

Es como una contradicción a simple vista pero tiene sus razones, podemos ir al corazón informático, el CPU, el procesador. Los procesadores de hace 20 años eran máquinas ineficientes y obsoletas, el consumo por cantidad de información procesada era muy inferior a lo actual, es verdad, eran ineficientes.

Pero un viejo Pentium de 1993 no pasaba de los 15 Watts de potencia, para cuando el Pentium 4 llegó en el 2000 se llegó a la increíble barrera de 115W, diez veces el consumo. Si, era mucho más eficiente por Watt y varias veces más potente en rendimiento bruto, pero en vez de mantener el consumo se mejoraron las medidas de disipación de calor, los coolers avanzaron, los gabinetes cambiaron su forma, todo en pos de un mayor consumo.

Una PC de principios de los noventa consumía lo que una lamparita de 100Watts, para el cambio de milenio ya rondaba el Kilowatt, con las placas de video a 250Watts cada una hoy no es raro encontrar una “Gaming Rig” en los 2000 Watts. Dos Kilowatts para una computadora de escritorio.

Esto cambió radicalmente con la movilidad, desde celulares a notebooks, los procesadores hubieron de cambiar el paradigma, bajando cada vez más su consumo hasta ir por debajo de un Pentium de 1993 pero siendo mil veces más eficiente, un logro técnico impresionante en el cual año tras años se bajó el proceso de fabricación, cada vez más ínfimo, nuevos materiales, nuevas ideas.

Ahora bien, un salto grande a 2014 nos da teléfonos con procesadores mucho más rápidos que aquel viejo Pentium, con una eficiencia altísima, sin embargo hay una característica común para todos los smartphones: casi ninguno dura más de un día con carga de batería.

Y no es que sean baterías pequeñas, la de un celular de primera línea tiene mucha mayor capacidad que la de una notebook de hace una década, sé que parece una locura pero al pasar a baterías super eficientes de ion de litio y polímeros se logró una capacidad impresionante.

Pero los procesadores y pantallas de los smartphones también consumen mucho y en cada nueva generación tanto uno como el otro aumentan en tamaño, por eso seguimos sin superar los dos días sin cargar uno.

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Hemos pasado gran parte de nuestra vida digital a la “nube”, pero el Cloud Computing no es gratis, si bien es más eficiente que un servidor local, empresas como Google consumen más que un país entero.

Google es un ejemplo en búsqueda de eficiencia, miden esto con el factor “PUE”, Power Usage Effectiveness, un PUE de 2 indicaría que se gasta el doble para obtener un resultado, un PUE de 1 indica que cada watt utilizado se usa perfectamente bien para obtener procesamiento y no se pierde nada.

Claramente un PUE de 1 es teórico, pero desde 2008 a 2014 Google pasó de un 1.22 a 1.12, que puede resultar poco pero les aseguro que es un cambio enorme de eficiencia. El promedio general es de 1.7 entre empresas.

Con un mes de cada usuario, calculando 25 búsquedas por día y ver 60 minutos en Youtube, usando Gmail y otros servicios, calculan que emiten 8 gramos de CO2, lo mismo que un automóvil recorriendo kilómetro y medio. Es muy eficiente pero sigue siendo mucho en términos absolutos supera los 300MW por hora.

Aun así es una empresa que ha logrado pasar un 34% de sus requerimientos a energías renvables, pero la demanda aumenta.

Un iPhone ronda los 388kWh por año, si combinamos con el uso de WiFi, 3G, y todo lo asociado en redes hasta la carga del mismo, estamos muy por debajo de la eficiencia que se le reclama a un refrigerador (322kWh es la categoría ineficiente para EPA Energy Star, por ejemplo).

El mayor desafío para las empresas que optan por el Cloud Computing es no sobrepasar los límites que imponen los gobiernos en consumo, Google, Yahoo, Amazon, conocen el problema y son los más preocupados en eficiencia, no sólo por los costos, sino porque la lupa empieza a caer sobre ellos si no adoptan rápidamente una política “verde”.

Curiosamente son las compañías de tecnología las que más fuerte estan dedicándose a generar su propia energía renovable, justamente porque de esta manera pueden aumentar su capacidad de cómputo sin aumentar su huella de dióxido de carbono, han invertido en renovables más que muchas otras industrias.

Un ejemplo de esto es Tesla, del magnate Elon Musk, que está desarrollando su megafactoría de baterías de litio que se proveeerá completamente de energía solar y eólica y utilizará, justamente, sus propias baterías para conservar el sobrante. Una fábrica 100% autónoma desde lo energético.

Y volviendo al punto inicial, hoy le procesador de tu teléfono consume un décimo de lo que consumía el viejo Pentium, es diez veces más rápido, y sin embargo hay tantos que el consumo eléctrico ha crecido exponencialmente. Es el costo asociado que nadie calculó en la revolución digital.

propias baterías para conservar el sobrante. Una fábrica 100% autónoma desde lo energético.

Y volviendo al punto inicial, hoy le procesador de tu teléfono consume un décimo de lo que consumía el viejo Pentium, es diez veces más rápido, y sin embargo hay tantos que el consumo eléctrico ha crecido exponencialmente. Es el costo asociado que nadie calculó en la revolución digital.