Alejandro Haim, ingeniero de la Universidad Técnica Nacional (UTN), expuso sobre el panorama actual de la energía undimotriz en Argentina y dio detalles de un proyecto en el cual trabaja, bajo la mirada de contribuir con la reducción de las emisiones de efecto invernadero y para alcanzar la independencia energética.

“Ya tenemos tres patentes del equipo y vamos por la cuarta, la cual presentaremos dentro de poco sobre una mejora del equipo. Y actualmente estamos en la etapa final del diseño, casi terminado, para construir el equipo y estamos a la búsqueda de financiamiento del Estado o de un privado”. 

“Tenemos dos lugares ideados para instalar el equipo por cuestiones de costo: Mar del Plata y Puerto Quequén. Lo ideal es instalar el primer sistema en una escollera para abaratar costos de instalación y cableado submarino”, explicó durante un webinar del Instituto de la Energía de Buenos Aires. 

¿Por qué allí? El especialista comentó que dichas escolleras son las únicas de la provincia que se extienden más de un kilómetro desde la costa y están por detrás de la ruptura de la ola, en su mayoría. 

En lo que refiere a valores numéricos, especificó que todo lo relacionado a la parte mecánica y servicio técnico de instalación, ensamblado, puesta a punto, operación y mantenimiento durante un año, tiene un coste de USD 212.500.

Mientras que los costos de obra civil e instalación del equipo en Puerto Quequén es de USD 555.000. Y en el caso de Mar del Plata, los costes descienden a USD 33.250, dado que no es necesario alejarse demasiado de la escollera y podrían realizar una estructura sobre la misma.

“La obra de Mar del Plata llevaría dos meses y medio frente a los diez que tardaría en Puerto Quequén. Y, en resumen, el costo total en MDQ es de USD 402.733, en tanto que en la localidad que forma parte del municipio de Necochea sería de USD 1.034.050”, aclaró.  

Y expresó que “con un parque de cien equipos (200 boyas) se habla de una potencia instalada de 6 MW – un sólo dispositivo puede generar 30 kWh – y se evita la emisión de 15.000 toneladas de CO2 al año”. 

Por último, Alejandro Haim no se quedó sólo en la generación de energía eléctrica, sino que planteó la posibilidad de producir hidrógeno verde: “Esos equipos también pueden servir como abastecimiento de barcos/busques ya que podrían generar hidrógeno”.