Como era de esperar, la Unión Europea (UE) apeló un fallo de la Organización Mundial del Comercio contra los derechos antidumping que impuso la UE sobre importaciones de biodiesel de Argentina, informó la OMC en un comunicado el pasado viernes.

Argentina presentó la queja en 2013, con el argumento de que la UE usaba proteccionismo para bloquear una exportación mayor, que le causó al país un perjuicio de USD 1.600 millones en ventas perdidas por año.

Un panel de disputas de la OMC respaldó varios de los reclamos argentinos en marzo, pero agregó que la regulación de la UE en el centro de la disputa no violaba normas de la OMC.

El 29 de marzo un tribunal de expertos del organismo encargado de arbitrar el conflicto tras el reclamo argentino dio parcialmente razón al país y consideró que la UE no había respetado las normas al realizar su investigación por la que concluyó que había dumping de parte de Argentina.

Por ello la OMC recomendó a la UE «tomar las medidas para conformarse con las normas del comercio internacional«.

«En su decisión del 29 de marzo, el panel de la OMC rechazó el reclamo argentino de incoherencia en la legislación anti-dumping de la UE con las reglas de la OMC«, indicó el vocero de la Comisión.

«Sin embargo fue crítico sobre algunos aspectos de la aplicación de estas reglas en el procedimiento que llevó a la UE a imponer medidas anti-dumping al biodiésel en 2013«, añadió considerando por lo tanto como «apropiado» que el panel de la OMC «reexamine esos aspectos particulares«.

Desde noviembre de 2013, la Unión Europea aplica un impuesto de importación de 24,6 por ciento al biodiésel de Argentina (el mayor productor mundial) argumentando que ese país vendía «a pérdida«.

Argentina es el primer productor mundial de biodiésel, en su caso a partir de la soja, seguido por Indonesia, que lo produce a partir del aceite de palma. Indonesia también recurrió a la OMC luego que la UE le aplicó aranceles de 18,9% a sus biocombustibles.

En 2012 Argentina había exportado un total de 1,6 millones de toneladas de biodiésel, el 90% para el mercado europeo. Pero la medida de la UE paralizó las exportaciones hacia el bloque europeo.

La crisis con la UE había comenzado en abril de 2012 cuando España (que importaba la mitad del biodiésel argentino) dejó de comprar este combustible en represalia a la decisión del gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de nacionalizar YPF, controlada entonces por Repsol, y para sostener una industria europea de biocombustibles con capacidad ociosa.