Marco Massacesi es Ingeniero Industrial, docente de la UNR y auditor de la norma ISO 50001. A principios de este año, junto a colegas, fundó la empresa de servicios SOS Verde, que ofrece la implementación de normas ISO, entre ellas, la 50001.

A partir del interés creciente en empresas e industrias argentinas por aplicar criterios de eficiencia energética, Massacesi con su equipo logró un hito en la materia: implementar la norma ISO 50001 en la PyME MONDINO S.R.L., una fábrica de heladeras comerciales de la zona sur de Rosario con más de 35 años de trayectoria en el mercado.

“El consumo de los vectores energéticos marcó un descenso a un ritmo interanual de aproximadamente 5% entre todos los bimestres del 2017 y los transcurridos del 2018” desde que se implementó la norma, asegura el especialista.

En una entrevista para Energía Estratégica, Massacesi  explica las características de la norma y de todo el proceso.

¿En qué consiste la norma ISO 50001:2011 y cómo fue el proceso de aplicación en esta empresa PyME?

La norma ISO 50001:2011 consiste en la implementación de un Sistema de Gestión de la Energía en la organización en donde se está aplicando, incorporando de esta manera a la energía como elemento transversal y fundamental en la toma de decisiones estratégicas. Si bien comparte la esencia de lo que son las normas ISO 9001 (Sistema de Gestión de la Calidad) e ISO 14001 (Sistema de Gestión Ambiental), a diferencia de ellas, esta norma requiere que la organización defina y alcance mejoras en su consumo energético, demostrando su compromiso.

El proceso de aplicación no fue fácil, pero tampoco difícil. La principal figura que introduce es la de «equipo de gestión de la energía», el cual comprende, precisamente, un equipo para poder llevar adelante los estudios, mediciones, capacitaciones y demás herramientas para gestionar la energía en toda su extensión. Este equipo puede ser unipersonal o interdisciplinario.

En este sentido, si bien yo era el representante de tal equipo y el Responsable del Sistema Integrado de Gestión de la planta, la asistencia en el aspecto normativo de esta norma y de la ISO 9001:2015 vino a través de la Ing. Carolina Pistelli, representante de la consultora Intedya (empresa española con representación en América Latina), la cual tuvo un desempeño excepcional. Si bien en una PyME es más difícil disponer de recursos humanos que puedan dedicarse a la implementación, podría decirse que este proceso lo comencé hace ya algunos años cuando empecé a realizar trabajos prácticos para el posgrado que hice (“Maestría en Energía para el Desarrollo Sostenible”, FCEIA-UNR, finalizada a mediados de mayo) en la planta y, sobre todo, la tesis de tal carrera.

En virtud de ello, fui comenzando con una aplicación «informal» de la norma en cuanto a la recolección de datos, establecimiento de la línea de base energética, definición y cálculo de indicadores, y, una vez avanzada la norma, se añadieron las mediciones y oportunidades de mejora, además de toda el área normativa.

¿Qué mejoras en el consumo energético pudieron desarrollar en esta PyME?

A medida que se implementa una norma ISO, la organización comienza un proceso de reordenamiento propio de llevar adelante una estandarización. El sólo hecho de incluir a la energía dentro de las decisiones estratégicas genera un avance en el cambio de mentalidad y paradigma en toda la planta.

La PyME en cuestión es MONDINO SRL, una fábrica de heladeras comerciales de la zona sur de Rosario con más de 35 años de trayectoria en el mercado nacional y cono sur.

En este sentido, el consumo de los vectores energéticos marcó un descenso a un ritmo interanual de aproximadamente 5% entre todos los bimestres del 2017 y los transcurridos del 2018, mientras que los indicadores de intensidad energética (energía por unidad producida) han comenzado a disminuir desde principios del 2017, momento en que se comenzó con las capacitaciones en materia de sensibilización de la norma, transmisión de calor y eficiencia energética a todo el personal, tanto directivo como operativo.

El equipo técnico, jerárquico y operativo de Mondino S.R.L. Marco Massacesi y Carolina Pistelli, los últimos de la derecha.

¿Y cómo fue el proceso de integración de las energías renovables a este ciclo?

Si bien la norma no exige la aplicación de energías renovables, sí demanda que haya mejoras en los consumos. Una mejora bien aplicada (ya reducidos los consumos) la constituyen las energías renovables.

Se han incorporado propuestas de energías renovables en forma de las llamadas «oportunidades de mejora» utilizando energía solar.

De esta manera se elaboraron proyectos de instalación de paneles fotovoltaicos, los cuales lograban cubrir un valor para nada despreciable de aproximadamente un 50% de la energía consumida de la red anualmente, en promedio, así como la factibilidad técnica de colocar calefones solares como herramienta para consumir menos vector de gas.

Si bien para la capacidad financiera de una PyMe de esta categoría estas inversiones realmente son de gran magnitud, las mismas continúan en factibilidad financiera a medidas que las noticias van apareciendo.

¿Qué antecedentes de aplicación tiene la ISO 50001:2011 en la Argentina?

A nivel país al día de la fecha, según estimaciones oficiales, las empresas que han certificado no superan las treinta y pico (menos de 40)…

Con la implementación de ISO 50001 aprobada, MONDINO SRL se convierte en la primera fábrica de heladeras del país en certificar, y la primera PyME en hacerlo a través de IRAM región Litoral. El expediente número 13 demuestra que esta norma aún requiere difusión e introducción al ámbito productivo.

MONDINO SRL también resulta ser la primera empresa que certificó ISO 50001 mediante la consultora Intedya en Rosario.

Por su parte, además está entre las cinco primeras del país en certificar. Más allá de todas las titulaciones y reconocimientos, la baja cantidad de empresas certificada y los siete años que transcurrieron desde su publicación oficial denotan un bajo interés en la aplicación de esta norma, la cual a nivel mundial tiene totalmente otra repercusión.

Hay una dificultad intrínseca, reconozco, que puede existir en la implementación dada en función del tamaño de la planta, en donde la cantidad de equipos, motores, calderas, intercambiadores de calor, tanques de presión, compresores y demás dispositivos a los cuales, entre otras palabras, se les debe realizar un estudio y lograr la eficiencia energética en los mismos puede necesitar una cantidad importante de recursos no destinados originalmente a esto.

Es decir, pueden ser tantos los dispositivos a los que se les debe realizar un estudio de consumos que la relación costo/beneficio de aplicar esta norma aún es alto, más allá de los reconocimientos nacionales e internacionales (por ejemplo, el entregado por el Clean Energy Ministerial, en el cual tuvieron menciones destacadas varias empresas argentinas de gran magnitud).

Y sumado a ello, el carácter interdisciplinario de la energía para un contexto educativo y nacional en el que faltan egresados de carreras de ingeniería va en detrimento de este proceso, no de la aplicación comercial de la norma únicamente, sino de los resultados que se obtienen en materia de sustentabilidad y cuidado de los recursos.

En otras palabras, se puede tomar noción de los impactos negativos que ocasiona el hombre mediante la implementación de este estándar, pero para ello se requiere difusión.

¿Considera que la aplicación de esta norma se hará más popular con el correr del tiempo?

A mi humilde conocimiento y opinión, creo y sostengo que esta norma se hará tan popular como lo fue a fines de la década de los noventa la ISO 9001:1994 y principios del siglo XXI la ISO 9001:2000. Así, las normas ISO 9001:2015, ISO 14001 e ISO 50001 son totalmente integrables y tienen mayores posibilidades de éxito cuando se aplican en conjunto, ya que comparten el estándar normativo (objetivos, contexto, no conformidades, compras, recursos humanos, etc.).

Cuando se combinan los resultados positivos en materia de calidad (menor cantidad de reclamos de cliente y de no conformidades, organización más adecuada y procedimientos mejor definidos) y energía se logran ahorros económicos de diversa naturaleza. Y no desestimar el hecho de que la calidad impacta en el consumo de energía, ya sea en no conformidades, mantenimiento o compras.

Respecto de esta última área, la norma hace mención a que la organización que implemente debe dejar asentado, en su procedimiento de compras, cómo hará la evaluación de proveedores y, a raíz de ello, priorizar proveedores que sean eficientes energéticamente (o al menos lo demuestren con compromiso).

De esta manera, a medida que las empresas, sobre todo las grandes, comiencen a implementar, sus proveedores, si quieren mantenerse como tales, deberán llevar genuinamente acciones de eficiencia, ya sea mediante la aplicación de herramientas aisladas o integradas (bajo la norma por ejemplo).

Sin pecar de soberbia, MONDINO SRL es un caso de éxito en la medida que una PyME de no más de veinte empleados productivos y diez administrativos y de gestión logra alcanzar esta certificación y demostrar al país y al mundo (por qué no) que es posible lograr semejante hito.

Por último, ¿cómo avanza el proceso de consultas de empresas y fábricas para mejorar el consumo y generación de su energía?

Últimamente están apareciendo con mayor frecuencia consultas de empresas y particulares cuyas facturas de los servicios han llegado con valores significativamente altos respecto de períodos pasados, y en este marco, están «dándose cuenta» de lo importante que es un uso racional de la misma.

La energía, por propia definición, es uno de los instrumentos para el desarrollo de las sociedades y, como tal, tiene un gran componente político y social. Relacionado con ello, la ley de generación distribuida rompe en parte con la figura hegemónica de generador-usuario para transferir un poco de esa soberanía al contribuyente, pero hasta que no esté debidamente regulada e instrumentada, no se pueden evaluar sus resultados.

Siempre digo que uno no usa la energía porque puede pagarla, sino que paga por la energía que usó y, desde ese enfoque con generación de combustibles fósiles, estamos ante un recurso limitado. Por tal, en la energía que consumimos de más está la posibilidad inherente de otros que no pudieron hacer uso de ella por no poder responder financieramente al servicio.

A medida que los precios de la energía en sus diferentes formas reflejen, a mi modesto entender, el daño e impacto ambiental que estamos generando, la sociedad, en todos sus actores, irá educándose en esta dirección.

Como profesionales, y sobre todo como docente universitario con casi diez años de clases en asignaturas relacionadas a la energía y producción, tenemos la responsabilidad precisamente de educar con el concepto de sustentabilidad y su ejemplo. Hay mucha información, pero también mala información y des-información en estos aspectos, en donde se piensa, por ejemplo, que se puede encender el aire acondicionado desde un panel solar pequeño.

Si bien no es equivocado, primero hay que pensar cómo se están usando los dispositivos, luego ver cómo reducirlos sin ir en contra de la calidad de vida, pero sí del derroche, y por último transitar hacia las energías renovables.

De lo contrario no sólo que la inversión sería más alta, sino que generaría resultados negativos en la percepción de la sociedad respecto a un uso adecuado de las mismas, sumado al carácter intermitente de los recursos naturales. Las energías renovables, por sí solas, no son la solución, sino una herramienta para alcanzar la Eficiencia Energética, eje fundamental para un presente que el futuro ya está necesitando.