La proliferación de proyectos de litio en el norte del país, ¿le abre alguna perspectiva a este tipo de proyectos en la Argentina?

De los proyectos que hay de litio en la Argentina, ninguno es de industrialización. En realidad, la única empresa que ofreció traer una fábrica de baterías de litio real a la Argentina fue la nuestra. El resto de los lanzamientos que se ven son para asegurarse  el recurso natural, el carbonato de litio. Ninguna de las grandes empresas del mundo está pensando en poner fábrica de baterías de litio en nuestro país.

Bravo Motor Company presentó tiempo atrás un proyecto de producción de baterías en el país, ¿a qué apuntaba específicamente la iniciativa? 

Nuestro proyecto siempre estuvo vinculado a las grandes baterías. Argentina no tiene hoy la tecnología para hacerlo. Hay iniciativas en el ámbito de la investigación vinculadas al litio como las que está llevando adelante Y-TEC, el brazo tecnológico de YPF. Yo apoyo absolutamente  la investigación para tratar de obtener tecnologías de base relacionados a la industrialización del litio, pero entiendo de manera imperiosa que se necesita instalar inicialmente el estado del arte, hoy ya, y empezar. Te voy a dar un ejemplo análogo: si Perón en su momento no hubiera tomado la decisión de traer la tecnología nuclear alemana al país, nosotros no tendríamos hoy los avances que tenemos en esta área. En el caso del litio es lo mismo: mientras generamos conocimiento necesitamos de manera urgente tener fábricas de batería funcionando aquí.

¿Por qué?

Para proveer no solamente a los futuros autos sino, y sobre todo, para desarrollar  las energías renovables. No existe energía sustentable, ecológica y eficiente sin un back up o una acumulación en litio. Por este motivo, las ventas de las baterías en litio se van a disparar…

¿Es muy caro comprar las baterías en el exterior?

El kilovatio/hora cuesta entre 500 y 600 dólares a nivel internacional y hoy aquí lo estamos pagando 900 dólares. Y si fabricamos hoy podríamos tenerlo a 400 dólares el kw/hora e inclusive bajarlo a 300 dólares luego de 24 o 36 meses.

¿Qué tipo de inversión se necesitaría para implementar un proyecto de ese estilo en el país?

Un proyecto como el nuestro requería de una inversión de 100 millones de dólares. Nosotros, a través de inversores del exterior estábamos en condiciones de aportar 70 millones de dólares, y solamente faltaba una contraparte local de 30 millones. Lamentablemente no apareció.

¿Cuál es su perspectiva respecto de que la Argentina pueda desarrollar el litio más allá de la producción del carbonato de litio?

Este es un debate muy grande que se está dando a nivel de internet y las redes sociales. Nosotros tenemos contacto con los fabricantes en Estados Unidos y en ninguno figura la perspectiva de fabricar en Argentina. No hay razón lógica para hacerlo porque Argentina se posicionó al igual que Chile simplemente como un exportador de materia prima.

En un principio, ¿se necesitaría algún tipo de subsidio por parte del estado?

Hay que decir en primer término que el estado necesita de la acumulación para poder resolver el problema energético del país. Tanto es así, que uno de los mayores usos de las baterías de litio en el mundo, se da en la acumulación de energía en los momentos de meseta de la demanda, para utilizarla en los picos de consumo. Entonces, básicamente se trata de hacer más eficiente toda la matriz energética, sobre todo cuando crezcan las energías renovables. Hoy tenemos 14 mil millones de dólares de importación de energía y lo que se necesita es una estrategia clara de lo que se va a hacer.

¿Bolivia y Chile están desarrollando algún proyecto de baterías?

No. Chile tiene con el litio una política similar a la del cobre básicamente es un país exportador de materias primas. En el caso de Bolivia, están tratando de adquirir ciertas tecnologías a través de tratados con países asiáticos, pero siempre a nivel prototípico, no a nivel industrial. Y ahora están apuntando fundamentalmente a tratar de tratar de transformar el litio en carbonato de litio de alto grado de pureza (grado batería). Esa es la política de ellos, que es muy respetable pero tiene sus tiempos.