El concepto de redes inteligentes se basa en incorporar a la red eléctrica tradicional dispositivos electrónicos, tales como medidores, sensores o mandos, vinculados a través de distintas tecnologías de comunicación. El objetivo está en optimizar el funcionamiento del sistema eléctrico y que el usuario final gestione su consumo en forma racional.

Es por ello que las redes eléctricas del futuro no requerirán de un aumento en número sino en calidad, y es un concepto que de a poco la Argentina comienza a adoptar.

Ya en distintos puntos del país se están montando pruebas piloto y algunas de ellas estarán acompañadas con la generación de energía eléctrica mediante fuentes limpias, sobre todo en las provincias que tienen reglamentaciones de Generación Distribuida. Se trata de Santa Fe, y su experiencia en la localidad de Amstrong, Salta, y su proyecto sobre un barrio de su ciudad capital, y Mendoza, trabajando en la localidad de San Martín.

En diálogo con energiaestrategica.com, Osvaldo Rolando, titular de ADEERA, considera que Argentina va por el buen camino. “Lo que debemos hacer ahora es seguir avanzando”, reconoce.

Explica que desde el poder político se deben reglamentar legislaciones que permitan a usuarios residenciales generar energía eléctrica mediante fuentes renovables y aplicar sistemas de redes inteligentes. “Tienen que avanzar de forma conjunta”, sentencia.

Acá hay que buscar una participación privada pero siempre con el apoyo del estado nacional; combinar el sector privado con el sector público para poder llevar adelante estos proyectos”, agrega.

Rolando entiende que coyunturalmente los costos de las tecnologías renovables están cayendo notablemente y su calidad va en aumento, por lo que reemplazar la quema de combustibles fósiles por la autogeneración de energía renovable a escala particular, acompañada del uso de redes inteligentes, debe ser un objetivo a perseguir del próximo gobierno.