Andrés Barentin, directivo de la Asociación Gremial de Vehículos Eléctricos de Chile (AVEC) conversó en exclusiva con Energía Estratégica Chile.

¿Qué aspectos está estudiando AVEC? Para empezar, detalló algunas necesidades del rubro: “hoy se está trabajando con normativas de estructuras de recarga: electroterminales, flotas, instalaciones domiciliarias”.

Hizo hincapié en la importancia de un punto central que, para llevarlo adelante, implica la planificación del sector energético en su conjunto: “se está pensando en regular tarifas”.

Sobre este aspecto, explicó: “casi cualquier dueño de flota de vehículos funciona como cliente libre entonces puede negociar directamente el consumo”. Y para este uso valoró que “la energía es muy barata”.

Como condicionante para el futuro, subrayó las inversiones necesarias en infraestructura. “Bajar los cotos de potencia en hora punta sería negativo porque estarías arriesgando la seguridad energética y además se desmotivaría una carga inteligente o gestionada”.

Desde AVEC proponen “impulsar la carga con valores de potencia muy bajas en hora laboral es una estrategia”.

Reglamentos, primero que todo

Hoy en día, se está avanzando sobre varias gestiones, al simultáneo de una ley general: “estamos tratando de estar a la par de la jugada, porque si esperamos una ley, va a pasar lo que pasa en otros países que se demora tres o cuatro años en discutir una ley y cuándo se aprueba está obsoleta”.

¿Por qué la elaboración de una ley nacional no es la prioridad? Fue la consulta que realizó este portal de noticias y que el empresario no dudó en explicar en base a la experiencia que está teniendo la región y el mundo.

“Las leyes se demoran bastante. Son elementos de años o largos meses. Nosotros partimos al revés: de reglamentos y normas”, comenzó.

Y resaltó que “lo primero que hicimos fue para vehículos livianos. Lo segundo es normalizar los sistemas de recarga de uso público. Para ello se desarrolló una guía de buenas prácticas en temas gubernamentales”.

Incentivos sí, subsidios no

El empresario valora “aplicar incentivos”, por ejemplo, en lo que respecta a la promoción de buses eléctricos.

“El Estado avala los derechos y deberes. Por lo tanto, si un operador de buses deja de pagar, lo hace el Estado chileno. Subsidiar directamente es regresivo. Lo que se busca es generar incentivos que no sean costos directamente al Estado”, sostuvo.

Y bajo este sendero de desarrollo, Barentin ubicó al modelo implementado por China como un ejemplo a seguir.

“Se permite vender cierta cantidad de vehículos asociados al consumo. Bajo este modelo, dado que un vehículo eléctrico  es de consumo de combustible cero, aumenta la expectativa de venta”, destacó.

Igualdad de circulación

El presidente de AVEC alerta que en la actualidad “hay desigualdades con los permisos de circulación”, lo que conspira contra la adquisición de rodados propulsados a energía eléctrica. Reconoce, en cambio, que los aranceles para la importación son bajos.

“Todo vehículo eléctrico se considera de lujo porque pasa los 28.000 dólares”, cuestionó sobre el tratamiento de la legislación hoy en día.

Y así recomendó que, “como el vehículo eléctrico tiene características especiales, es necesario que tenga beneficios de circulación”.

Algunos de los que trajo a colación son: «considerar zonas específicas con estacionamiento liberado, que puedan circular por vías exclusivas, eliminar las restricciones existentes”, entre otras.

En conclusión, Barentin sugiere “incentivar la circulación del vehículo eléctrico”.

Sobre todo, teniendo en cuenta que “en ciudades como Santiago que tienen problemas de contaminación son una solución”.

Empezar de a poco

A raíz de las limitaciones de infraestructura que presenta la movilidad eléctrica en Chile, el titular de AVEC recomienda dar primero impulso a las flotas.

“Hay un montón de barreras con respecto al mercado privado que hoy día están siendo observadas antes de dar un impulso más potente a la movilidad domiciliara”, advirtió.

Puso un ejemplo la necesidad de aumentar la generación de energía eléctrica – a base de renovables – que implicaría la transformación del parque automotor.

En Francia,  por caso, precisó que “si se vendieran 30 millones de vehículos eléctricos necesitarían 90 GW adicionales” de potencia instalada.

Aprovechar la COP

Para AVEC, la COP25 será un escenario para mostrar los beneficios en la reducción de gases de efecto invernadero a través de la electromovilidad.

“Estamos proponiendo ir con iniciativas asociadas a infraestructura de vehículos eléctricos”, anticipó a Energía Estratégica Chile.