El pasado 20 de junio tuvo lugar un evento muy celebrado por los científicos de la NASA en Estados Unidos. Un cohete despegó desde la instalación de vuelo Wallops en Virginia, transportando celdas solares orgánicas de última generación tecnológica que se colocarán en el espacio y que fueron desarrolladas por niños, niñas y jóvenes de la comunidad Wayuú en conjunto de prestigiosos científicos.

Sobre el desarrollo de las células fotovoltaicas, José Darío Perea, uno de los investigadores comprometidos en el proyecto, declaró oportunamente: “son orgánicas y de alto impacto investigativo por sus características renovables y no contaminantes, a diferencia del silicio, cadmio o selenio, utilizados comúnmente y que son perjudiciales para el medio ambiente”.

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En una entrevista exclusiva para Energía Estratégica LATAM, el científico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), cuenta la trascendencia de este hito sin precedentes.

¿Cuáles son los aspectos más destacables del despegue que presenció el mundo el 20 de junio pasado?

Con el apoyo de la corporación Del Laboratorio al CampoColciencias y la Fundación Stellam, celdas solares de última generación, desarrolladas por niños, niñas y jóvenes Wayuú de la ranchería Ishipa en la Guajira colombiana, fueron lanzadas al espacio.

Este logro fue posible gracias al programa de Cubos en el Espacio (Cubes in Space), el cual fue diseñado para que experimentos realizados por estudiantes de ciencias entre 11 y 18 años de edad pudieran ser lanzados al espacio en una misión oficial de la NASA.

El equipo de Del Laboratorio al Campo ha trabajado con la comunidad educativa Wayuú-Ishipa en la Guajira Colombiana durante más de dos años enseñándoles a los jóvenes Wayuu cómo usar y mantener los sistemas de energía solar fotovoltaica.

El despegue del cohete de la NASA este pasado 20 de junio no sólo lleva celdas solares hechas por niños Wayuú, también contiene sueños de cientos de jóvenes colombianos que han aprendido a amar la ciencia y a construir los sueños de su comunidad a través de ella.

¿Qué injerencia tuvieron los científicos colombianos en todo este proceso y qué significó este hito para la comunidad Wayuu?

Durante el despegue nos enteramos que estas son las primeras celdas solares realizadas por jóvenes indígenas que han sido lanzadas al espacio, además de las primeras de este tipo en ser llevadas al espacio exterior.

Por ende, además de ser un hito histórico para la comunidad Wayuú (lo es también para el mundo), es también una excelente oportunidad para reconocer los esfuerzos que han realizado profesionales colombianos para generar soluciones transdisciplinares en comunidades donde no hay electricidad, agua potable y soberanía alimentaria.

Del Laboratorio al Campo (DLC) es una corporación sin fines de lucro conformada por colombianos entrenados en las ciencias básicas, aplicadas y sociales; ingenierías, medicina, innovación y arte. Durante tres años, el equipo de DLC ha llevado Clubes de Ciencia al colegio Ricardo Gómez –localizado en la vía que concecta a Rioacha con Maicao en La Guajira colombiana- con el fin de enseñar a niños, niñas y jóvenes Wayuu conceptos básicos en biología, física y energía fotovoltaica.

Daniel Cruz, uno de los miembros fundadores de DLC y candidato a doctorado en el Instituto de Coloides e Interfaces Max Planck de Alemania, viaja anualmente desde Berlín hasta Riohacha para compartir sus conocimientos en celdas solares con los niños y niñas de la comunidad Wayuú Ishipa. Este año, además de donar su tiempo, Daniel donó (y transportó en su equipaje desde Alemania) todos los materiales utilizados para que sus estudiantes pudieran crear celdas solares en la ranchería.

En cuanto a mí, soy miembro activo de DLC, me encuentro realizando mi investigación posdoctoral en el Photovoltaic Laboratory  (PVLab) en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), trabajé de la mano del equipo de la Fundación STELLAM para que las celdas solares realizadas por los jóvenes Wayuú (y por jóvenes de Cali que viajaron a Alemania a través de nuestra gestión (https://www.i-meet.ww.uni-erlangen.de/2018/11/jose-is-hosting-a-visit-of-young-colombians-school-kids-who-participated-in-a-joint-project-with-nasa-at-i-meet-hi-ern-and-zae/)fueran lanzadas al espacio, participando en el projecto Cubes in Space.

Adicionalmente, he trabajado por varios meses con la Diana Carolina Gasca, Rose Suárez y Víctor Rodríguez del Gerogia Tech, en la creación de un artículo científico donde se publicarán los resultados de este proyecto con impacto social y científico.

¿Qué impactos tendrá este lanzamiento para el uso de la energía solar en el sector espacial?

Ya que la demanda de energía continua incrementándose y las propiedades de reflectividad y absorción, además de la contaminación y que no sabemos cuándo va a estar nublado, se presentan innumerables obstáculos en la atmosfera para alcanzar mayores niveles de eficiencia y estabilización en celdas solares y futuros módulos solares. La generación de energía solar en el espacio es prometedora para el futuro de la producción de energías sustentables.

Finalmente, ¿qué tipo de desarrollos están realizando en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) con respecto a las energías renovables?

Actualmente, en el Photovoltaic Laboratory de MIT nos especializamos en la estabilización basados en estudios de degradación en sistemas fotovoltaicos de perovskitas usando aproximaciones de machine learning (casos espaciales de inteligencia artificial) y automatización.

Recientemente, las perovskitas empeladas constan de un sistema orgánico-inorgánico con altas propiedades ópticas y termodinámicas que nos has llevado a obtener células solares con records de eficiencias de alto crecimiento. Siendo el tema de más enfoque y dinamismo en los estudios de fotovoltaicos actuales.