Por Verónica Geese

Ex Secretaria de Estado de la Energía de Santa Fe

La primera es el beneficio ambiental de aumentar el uso de los biocombustibles, lo cual, como se ha demostrado con el BioBus de Santa Fe https://www.energiaestrategica.com/conclusiones-de-la-experiencia-experiencia-biobus-colectivos-que-utilizan-100-de-biodiesel/ es técnicamente viable, ya que la reducción de emisión de gases efecto invernadero por usar biocombustibles frente a cualquier alternativa fósil, hacen que sea posible dar  una respuesta inmediata a los compromisos asumidos por Argentina mediante las Leyes 27.270 y 27.520. A modo de cuenta rápida, según el Inventario GEI de Santa Fe, si se reemplazara todo el gasoil consumido a nivel provincial por biodiesel, se reducirían aproximadamente un 13% las emisiones de TODA LA PROVINCIA, proyectando a números país sería casi la misma reducción. A esto hay que agregarle el beneficio en la salud pública por la menor emisión de partículas al aire, especialmente cuando se habla de transporte público en áreas urbanas.

El otro punto importantísimo es el agregado de valor en economías regionales, ya que mediante la industrialización de materias primas agrícolas prácticamente en origen, se obtienen los biocombustibles, lo cual mejora la competitividad de toda la cadena de producción de maíz, caña y soja, aportando así, en el marco de la bioeconomía, a la sostenibilidad de la producción de alimentos para el mundo.

Lo dicho hasta acá ya muestra que los empleos verdes que genera, y generaría, la industria de los biocombustibles en las provincias son un importante aporte al federalismo, a evitar la migración interna y al desarrollo local.

Desde el punto de vista económico, al ser nuestro país importador de combustibles fósiles, el mayor uso interno de biocombustibles ahorra dólares de los que hoy escasean ya que evita la dicha importación.

La industria de los biocombustibles puede generar muchas más inversiones en Argentina, si miramos a Brasil, como debemos hacerlo por el bien de nuestra economía, veremos que sosteniendo como estrategia de política pública el mayor uso de bioetanol desde hace 40 años, generando seguridad jurídica y condiciones razonables para la inversión, han evitado millones de toneladas de CO2 en la atmósfera, billones de dólares en importación de fósiles, aportando desarrollo industrial.

Todo lo anterior quiso ser reflejado en este ante proyecto de Ley que, principalmente, aumenta el mercado interno de los biocombustibles, tanto el mercado regulado como el voluntario, llevando los cortes de mezcla obligatorios a mayores porcentajes progresivamente, sumando actores importantes sin dejar de lado a los que han surgido durante la vigencia de la Ley 26.093, y mostrando que Argentina tiene, desde la bioeconomía, una solución posible hoy a algunos de los problemas que nos preocupan a todos desde siempre.

Verónica Geese

Ex Secretaria de Estado de la Energía de Santa Fe