En total, las compañías abocadas al negocio de la exportación de biodiesel están en condiciones de elaborar 3.500.000 toneladas por año. El año pasado, que arrancó con movimiento pero terminó en descenso por la abrupta caída del barril de petróleo, cerró con 1.597.000 toneladas.

Según indica Víctor Castro, Director Ejecutivo de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO) las firmas grandes e integradas están trabajando a un 20 por ciento de sus posibilidades operativas. Hace referencia a Cargill S.A.C.I, Molinos Río de la Plata S.A, Noble Argentina S.A, Renova S.A, Terminal 6 Industrial S.A, L.D.C Argentina, Vincentín S.A.I.C, y Viluco S.A.

Explora, Patagonia Bioenergía y Unitec Bio, que también son grandes y fueron diseñadas para derivar la producción al exterior, al no elaborar el aceite de soja, concentran el volumen en el mercado interno, pero en los tres casos trabajan por debajo del 40 por ciento de la capacidad. Tienen cupo asignado por la Secretaría de Energía.

A pesar de este mal pasar, que amenaza con cerrar fábricas, en abril el Gobierno elevó la alícuota de las retenciones del 5 al 13.2 por ciento, empeorando aún más las condiciones de comercialización. “Seguimos planteando la necesidad de cerrar la alícuota al momento de firmar contrato”, reclama Castro.

Actualmente, los operadores pagan el tributo una vez que se realiza el embarque, luego de 30, 60 o 90 días, generando un riesgo financiero que no se animan a asumir. “Lo que nos afecta es que sean móviles”, acentúa el ejecutivo.

Este tema fue planteado a la Unidad Ejecutiva de Monitoreo, que reúne a los principales ministerios – Industria, Economía, Planificación Federal y Comercio – pero hasta el momento no hubo respuestas. “Esperamos que pronto podamos tener una solución favorable”, concluyó.

precios