En diálogo con Energía Estratégica, Víctor Bronstein,experto en energía y titular del Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad, analiza las perspectivas del sector energético en Argentina y el mundo de cara a los próximos años, desde una perspectiva nacional y estratégica.

¿Qué importancia tiene hoy en día el desarrollo tecnológico para lograr la independencia energética?

Si por independencia energética entendemos lograr el autoabastecimiento de energía en nuestro país, no existe hoy una relación directa entre desarrollo tecnológico e independencia energética. Sí existe una relación fundamental entre desarrollo tecnológico y sistemas de conversión de energía, que es el desafío que debemos encarar para reemplazar a los combustibles fósiles y para lograr sistemas más eficientes. La matriz de energía primaria de nuestro país es similar a la matriz mundial, con alrededor de un 85 por ciento de utilización de combustibles fósiles. La diferencia está en que nuestro país prácticamente no utiliza carbón, lo que nos convierte en grandes consumidores de gas natural. Según el último informe prospectivo del Departamento de Energía de EE.UU., la participación de los combustibles fósiles en la matriz energética primaria mundial disminuirá del 82 por ciento actual al 79 por ciento  en 2040. Es decir, por varias décadas más, el mundo y nuestro país dependerán de estas fuentes de energía. Esto provoca una situación de tensión a nivel mundial, cuya solución sí es tecnológica, o mejor dicho, la esperanza de superar los problemas energéticos se sustenta en desarrollos tecnológicos. Esta afirmación se basa en que con la tecnología actual, las llamadas energías renovables o alternativas, no tienen la capacidad de sustentar nuestra forma de vida y el sistema productivo mundial basado en un altísimo consumo energético provisto por los combustibles fósiles. Por otra parte, el petróleo ha comenzado a dar síntomas de agotamiento y cada vez hay que hacer más inversiones para encontrar menos petróleo y desarrollar nuevas tecnologías para lograr aumentar la recuperación y poder perforar en áreas cada vez más remotas. Vaca Muerta y el resto de los recursos no convencionales son la llave para nuestra independencia energética, pero su desarrollo no depende sólo de cuestiones tecnológicas, sino de inversiones, logística y recursos humanos.

 ¿Qué trabajos y estudios se están realizando?

Tanto a nivel mundial, como en nuestro país, se está investigando para encontrar un reemplazo a los combustibles fósiles. En general, los estudios apuntan al desarrollo de mejorar la eficiencia y bajar los costos en energía eólica, solar fotovoltaica, geotérmcia, mareomotriz, etc. En EE.UU. existe el Laboratorio Nacional de Energías Renovables que investiga en esta temática y ARPA-E, que plantea algunas investigaciones en proyectos más avanzados, incluso casi utópicos. En Europa se está  investigando en conseguir la fusión controlada, aunque todos estos proyectos requieren décadas para su desarrollo y eventual puesta en práctica.

 ¿Qué temas debería estudiar en profundidad la comunidad científica argentina?

Un punto crítico para el desarrollo de las energías renovables es lograr avanzar en los sistemas de almacenamiento. Nuestra sociedad requiere tener energía a la mano en el momento que la necesitamos, y este es uno de los problemas de las energías eólicas o solar, que dependen de cuestiones climáticas aleatorias. Para superar esta limitación debemos contar con sistemas de almacenamiento de energía. La dificultad para la difusión del auto eléctrico radica fundamentalmente en el problema de las baterías. La nafta tiene una capacidad de 46 MJ por kg, mientras que las mejores baterías de Ion-litio sólo de 1,2 MJ por kg.

 ¿Qué opinión le merece los trabajos que está desarrollando Y-TEC?

Me parece excelente la iniciativa de Y-TEC, pero todavía los resultados van a llevar un tiempo. En temas de ciencia y tecnología hay que ser pacientes, perseverantes y tener capacidad de equivocarse