Esteban Weidmann, Gerente Comercial de SICA, empresa con más de 30 años de trayectoria en nuestro país y destacada presencia en el Cono Sur, cuenta la experiencia de incursionar en el mercado de las energías renovables. Está radicada en Esperanza, Santa Fe.

¿En qué momento deciden apostar por las energías alternativas?

SICA fue una de las primeras industrias metalúrgicas nacionales que se interesó en la fabricación nacional de torres para aerogeneradores. Nuestra empresa, con más de 30 años de trayectoria, históricamente ha sido un proveedor referente de  equipos para la industria del petróleo y el gas, lo que serían las energías convencionales. Conscientes de la necesidad de diversificar, por el año 2005 se comenzaron a vislumbrar posibilidades de desarrollos tecnológicos alternativos, para las nuevas energías sustentables.

Fue así que primeramente se incorpora una nueva unidad de negocio, como es la criogénica, para producir recipientes doble pared aislados al vacío, que se utilizan por las industrias de gases del aire y también para el almacenaje y transporte del Gas Natural Licuado. Nuestra empresa por ejemplo, fue la que proveyó las cisternas que reabastecen de GNL al moderno ferry «Papa Francisco» botado el año pasado, que une Buenos Aires con Uruguay.

Unos años posteriores, en 2010, coincidente con los primeros desarrollos vinculados al programa GENREN, la empresa definió que la industria eólica sería su más último vector de desarrollo y diversificación empresarial. En cierta forma apostar por las energías limpias renovables: colaborar como empresa con nuestro grano de arena a la generación y crecimiento de la industria eólica argentina.

De esta manera la Dirección de la empresa realizó un estudio del proceso productivo de las torres eólicas, a partir del cual se resolvieron importantes inversiones en máquinas y naves industriales, acorde a los requisitos de la fabricación de estas estructuras de gran porte. También se desarrollaron los métodos y procedimientos de trabajo específicos, en especial en materia de control de calidad, dado que los requisitos y tolerancias de fabricación son extremadamente rigurosos.

Para nuestra empresa la transición no fue muy abrupta. Contábamos con la gran ventaja de ser fabricantes de recipientes a presión, una actividad en la que es habitual trabajar con los máximos estándares de calidad en soldadura y amplio uso de diferentes métodos de ensayo de los productos fabricados, para asegurar su integridad constructiva y seguridad.

El primer proyecto desarrollado fue la construcción de torres de 85 mts. de altura, construidas en 4 tramos. Estas se destinaron al parque eólico El Jume, que la empresa IMPSA instaló en la provincia de Santiago del Estero.

-Actualmente la empresa SICA está colaborando en la 3ra etapa (según Secretaría de Energía) del Parque Eólico Arauco, ubicado en La Rioja, fabricando y proveyendo parte de las 26 torres que se habrán de instalar.

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 ¿Es un nicho de producción que va en crecimiento?

La industria eólica en Argentina tiene un potencial enorme, a partir de las consabidas condiciones naturales inigualables. Por otra parte hay muchas empresas interesadas en desarrollar proyectos, lo que seguramente habrá de dar un fuerte impulso a la industria nacional.

¿Cuales complicaciones observan en el negocio?

La restricción centralmente pasa hoy día por el financiamiento. Los proyectos eólicos son de muy alta inversión y es necesario contar con fuentes disponibles de financiamiento. El recupero de la inversión es muy bueno, es necesario solo contar con las fuentes de financiamiento dispuestas a aportar el capital a riesgo, como en cualquier aventura empresarial. El condicionamiento central es el volumen de las inversiones necesarias.

En la Cámara de Fabricantes de Bienes de Capital (CIPIBIC), se ha conformado el Cluster Eólico Argentino. Según estudios del mismo, y en gran medida condicionado a la solución de la cuestión del financiamiento a largo plazo de los proyectos, estamos ante la gran oportunidad de desarrollar una nueva industria eólica Argentina, capaz de crear 10.000 puestos de trabajo genuinos, para 1.000 MW eólicos de producción nacional anual, de los cuales se podrían instalar 500 MW en Argentina y 500 MW de exportación. Se podrían involucrar hasta unos 500 proveedores nacionales, vinculados a los múltiples componentes que hacen a un aerogenerador (torres, palas, góndolas, cables, tableros, carenados, etc.).

¿Qué niveles de producción presentan? ¿Piensan ampliarlo?

Nuestra planta industrial está preparada actualmente para producir 24 torres anuales en un simple turno. Esto es coexistiendo con las otras unidades de negocio que tiene la compañía, cuyos mercados seguimos atendiendo: equipos petroleros, gas licuado de petróleo, gases industriales y criogénicos.

Esta capacidad podría ser incrementada, desde luego, en la medida que el mercado traccione. Esto hoy no ocurre, no por falta de proyectos sino por las fuentes de financiamiento, como se explicaba anteriormente.

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