En la tarde del martes pasado, el Ministerio de Energía y Minería de la Nación lanzó un comunicado informando que la fecha de apertura de sobres de ofertas económicas (B) se abrirá mañana, adelantando la fecha prevista del 7 de octubre. Resta saber si la adjudicación de proyectos, pautada para el 12 de octubre, se anticipará también.

Es de suponer que, tal como estaba establecido, durante el acto de mañana las autoridades de la Subsecretaría de Energías Renovables revelen el precio máximo de la energía de cada una de las tecnologías (precio de corte) que determinaron junto a la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, con motivo de dar transparencia a los números.

En diálogo con energiaestrategica.com, Horacio Pinasco, presidente de Tecnored Consultores, experimentada empresa abocada a las bioenergías que se presentó como tecnólogo a la licitación con un proyecto de 1,2 MW, confía: “Las expectativas es que el gobierno haya considerado  las bondades y las ventajas que producen tanto el biogás como la biomasa en el desarrollo del país y que el precio de corte para el biogás esté por arriba de los 200 dólares y el de la biomasa sólida por encima de los 160 dólares”.

Comparando con proyectos de energía solar o eólica, que espera precios que ronden “entre los 40 y 80 dólares” el MWh, de acuerdo a palabras del subsecretario de Energías Renovables, Sebastián Kind, según el Ing. Pinasco los valores para la bioenergía no dejan de ser competitivos.

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El especialista justifica su postura diciendo, que a diferencia de la eólica y solar, los proyectos de biogás y biomasa generan energía firme, de manera tal que a diferencia de las energías interrumpibles como las primeras, los proyectos de bioenergía garantizan la ‘reserva de potencia’. En efecto, al considerar que debe instalarse potencia de “respaldo” para las energías interrumpibles, la ecuación de costos se equipara.

Explica: “La generación de energía mediante energías interrumpibles, genera el reemplazo de combustibles, pero no garantiza energía las 24 horas del día, por lo tanto este tipo de tecnologías deben ser respaldas por otras centrales que puedan garantizar la ‘reserva de potencia firme’, debiéndose considerar adicionalmente al costo de la energía generada el respectivo costo de la reserva de potencia, costo este que en el caso de las bioenergía está incluido en el valor monomico considerado”.

No obstante a ello, Pinasco manifiesta que lejos de competir entre si, las energías renovables son complementarias. “Hay lugar para todas las tecnologías, ya que son sinérgicas entre sí. La biomasa es complementaria a la eólica y solar, de hecho podría considerarse que cada Mw de bioenergía podría dar respaldo a un Mw de energía Eólica o Solar, y al momento de hablar de precios, se debería tener esto en cuenta y considerar condiciones equivalentes para todas las energías”, observa.

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Si las autoridades determinasen precios de corte, acordes con los presentados por los oferentes (dato que se desconoce hoy), se supone que todos los proyectos debieran adjudicarse. El Gobierno licitó un cupo de 80 MW (65 para biomasa y 15 para biogás) y sólo hubo hubieron 11 ofertas por 53 MW, 44.6 MW para biomasa y 8.4 MW para biogás.

Por el desarrollo que este tipo de actividad fomenta, mano de obra calificada, incorporación de tecnología nacional, cuidado al medioambiente, entre otros beneficios, posiciona al sector de la bioenergía, como un sector muy competitivo entre las energías renovables, por lo que Ojala podamos desarrollarla”, cierra Pinasco.

Según estimaciones de otros actores del sector, cada MW instalado de biogás genera 25 puestos de empleo directos e indirectos.