Uno de los puntos sobresalientes de la recientemente sancionada reforma de Ley de Promoción de las Energías Renovables, elaborada por Marcelo Guinle, el senador del Frente para la Victoria (FPV) que plantea modificaciones a la ley 26.190, a los fines de lograr que en 2017 un 8 por ciento de la matriz esté conformado por energías limpias, es la conformación del Fondo para el Desarrollo de Energías Renovables (FODER).

De acuerdo a esta nueva normativa, el fondo fiduciario se conformará por: emisión de títulos o instrumentos de deuda; cargos específicos a la demanda; 5 por ciento del cupo de endeudamiento público con multilaterales de crédito; 100 por ciento de las multas a los grandes usuarios; y recupero de capital e intereses de la financiación otorgada.

También se nutrirá de dividendos o utilidades percibidas por titularidad de acciones o participaciones en proyectos o ingresos por sus ventas, y un mínimo del 50 por ciento del ahorro efectivo en combustibles líquidos causado por las energías renovables (se calculó en marzo del 2014 que las energías renovables ahorrarían al fisco 41.000 millones de dólares hasta el año 2025).

Este último aspecto, que presupone grandes recaudaciones, se está viendo afectado por la fuerte baja en los precios internacionales de hidrocarburos que a partir de junio del año pasado cayeron gradualmente por debajo de la mitad.

Este cambio de mercado modificará sustancialmente los valores calculados en marzo del 2014, cuando se redactó el texto de la ley: “el 50 por ciento del ahorro en la importación de hidrocarburos que genera un parque eólico de 100 MW en tan solo 4 años, alcanza para financiar el 70 por ciento del costo total de la inversión de un nuevo parque eólico de 50 MW, es decir, el 100 por ciento de las necesidades financieras de deuda bajo esquemas tradicionales de financiamiento”.

Inclusive, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) estimó que el petróleo barato perdurará hasta fines del 2016. No obstante, para Nicolás Eliaschev, abogado por la Universidad de Buenos Aires y máster en políticas públicas de la London School of Economics, no es posible hacer este tipo de previsiones: “la cuestión del precio de los combustibles líquidos es coyuntural, y puede subir y bajar en el tiempo”.

En diálogo con energiaestrategica.com, consideró que esta caída internacional de precios impactará negativamente sobre el FODER, más allá de que éste prevé otra fuentes de ingreso. Para el especialista será determinante esperar a su reglamentación para sacar conjeturas contundentes. “Habrá que ver cómo la reglamentación prevé esos recursos, de manera tal que quede fondeado el FODER”, indica.

Lo importante es que la reglamentación prevea las bases de un esquema de largo plazo, que de previsibilidad y robustez. Y que esa robustez institucional pueda preservarlo (al FODER) de los vaivenes de las idas y vueltas coyunturales”, observa el profesional, quien desea: “esperemos que se reglamente en un plazo menor que lo que tardó la 26.190 (la cual se sancionó en 2006 y reglamentó en 2009)”.

Otra de las cuestiones que restan determinarse es el mecanismo de acceso de las empresas y asociaciones desarrolladoras de proyectos a los créditos del FODER. “Yo opino que el mejor procedimiento para acceder a este fondo tendrá que ser a través de un procedimiento público, transparente, competitivo, sencillo”, cierra Eliaschev.