La hidroelectricidad se encuadra dentro del concepto de fuente de energía renovable dado que para producir electricidad aprovecha la energía del agua que escurre por los ríos sin reducir la cantidad de la misma, por este motivo todos los emprendimientos hidroeléctricos, de pequeño o gran porte, de pasada o de almacenamiento, son considerados de esta manera.

Cuando estos aprovechamientos disponen de embalses ofrecen a su vez flexibilidad operacional incomparable ya que pueden responder inmediatamente ante las fluctuaciones de la demanda de energía eléctrica. La flexibilidad y capacidad de almacenamiento de este tipo de centrales hidro-eléctricas las hacen el medio más eficiente y económico para dar soporte al empleo de otras fuen-tes intermitentes de energía renovable, como la energía solar o la energía eólica.

Enfoque positivista de los promotores de los proyectos

Al reconocer que el agua es un recurso natural crítico debe enfatizarse que sin ella la vida no podría existir y la gente no podría sobrevivir. Las presas han proporcionado a las personas una fuente confiable de agua y son estas obras las que permiten captar y almacenarla en los perío-dos de excedencias para luego usarla durante los períodos de estiaje.

La disponibilidad de energía es esencial para el desarrollo socio-económico de un país, hoy en día la misma es abastecida principalmente por combustibles fósiles, pero éstos se están ago-tando y a su vez contribuyen a la contaminación atmosférica y al cambio climático. Es evidente que debemos buscar formas de generar electricidad sin emitir sustancias nocivas al aire, resul-tando la fuente hidráulica la energía natural de origen en muchos países, pero el logro de una vida mejor implica cambios en el medio ambiente natural.

Históricamente, en general, se priorizó atender las necesidades inmediatas de agua y energía para las personas, pero hoy se reconoce la importancia del medioambiente y la necesidad de una protec-ción a largo plazo contra la contaminación, y todo nuevo proyecto involucra el enfoque ambiental, con un cúmulo de estudios a la par del hidrológico, geológico, sísmico, hidráulico o estructural, y recomendaciones que incluyen planes de mitigación, compensación, monitoreo y contingencias.

Cuando son evaluadas las soluciones alternativas que pueden competir con la construcción de una presa, para estimar su valor económico es imprescindible tener en cuenta el carácter multi-propósito de estos aprovechamientos hidráulicos, como por ejemplo: la generación de energía, la provisión de agua para riego o para uso industrial o para consumo humano, la atenuación de crecidas, la recuperación de tierras anegables, la navegación fluvial, el turismo y la recreación, aspectos no disponibles en otros tipos de alternativas que se quieran comparar.

Hoy en día se intenta analizar el avance logrado en la industria hidroeléctrica para poder su-perar la controversia existente entre promotores y opositores de las grandes presas, y esbozar mecanismos para que esta actividad pueda reactivarse sustentablemente.

Argumentaciones contrarias expresadas por los opositores 

Los opositores expresan que las grandes presas han causado profundos e irreversibles impactos adversos y consideran la existencia de fracasos en los programas de apoyo para el reasenta-miento de pobladores porque éstos se enfocan solamente en la reubicación física, desatendien-do el desarrollo económico y social de los afectados.

En el pasado los afectados por estas obras han tenido compensación inadecuada, mitigación inapropiada y falta de medios para apelación o reclamo, o bien la compensación se ha limitado únicamente a las personas que tuvieron título de propiedad legalizado, dejando fuera a canti-dades de personas, por lo general gente más humilde sin tales títulos, que para poder subsistir depende de los recursos comunales como bosques y pastizales.

Asimismo se menciona que no se evaluaron debidamente las consecuencias de las grandes pre-sas sobre los medios de aguas abajo con los cuales la gente se gana el sustento, circunstancia que ha llevado al empobrecimiento y sufrimiento de cantidades de pobladores.

El desalojo de poblaciones que vivían en las tierras que quedaron bajo el agua por el llenado de los embalses hizo que pierdan parte o la totalidad de sus tierras, con el agravante de que a su vez se perdieron las tierras ribereñas de mejor calidad. El reasentamiento ha sido en general in-voluntario y traumático y estas personas no siempre han recuperado sus medios de sustento.

Los opositores esgrimen además que los esfuerzos para la mitigación de los impactos adversos no lograron el éxito esperado y que la participación de los afectados en la planificación y ejecu-ción de los proyectos de presas, en general ha resultado pobre, por lo que afirman que es uno de los motivos por el cual los grupos más humildes y vulnerables sean los que deban soportar una parte de los costos sociales y ambientales de éstas obras, sin haber podido recibir los bene-ficios producidos por las mismas.

 Sustentabilidad

Las enormes inversiones que se requieren y los impactos generalizados de las grandes obras hidráulicas han creado conflictos relacionados con la ubicación y los potenciales impactos con-virtiendo hoy en día a las mismas en uno de los asuntos de controversia significativa en materia de desarrollo sustentable.

El gran dilema es cómo superar la confrontación y dado que es necesario continuar desarrollan-do los recursos hídricos, por ello es importante encontrar modos de mitigar todos los impactos adversos de las presas sobre las poblaciones y los ecosistemas involucrados por los proyectos.

Hoy en día se acepta que el fin que debe alcanzar cualquier proyecto de desarrollo es el de ob-tener una mejora del bienestar humano de un modo sustentable, sobre una base que sea viable económicamente, equitativa socialmente y sustentable ambientalmente. Entonces para que un proyecto sea aceptable la protección del medioambiente debe ser tan determinante como la seguridad de la presa, y por lo tanto debe ser analizada con el mismo nivel de importancia que se le asigna a la cuestión económica o la relativa a la ingeniería misma.

Al respecto en la Figura 1 se muestra la evolución experimentada desde los años ’80 con miras al futuro tanto de la evaluación como de la gestión de los impactos sociales y ambientales con relación a los proyectos hidroeléctricos, en la cual se observa como a medida que se fue to-mando más conciencia de la importancia de este tipo de evaluaciones fueron surgiendo nuevas exigencias en pos de la protección del medioambiente y de los aspectos sociales.

Como condición básica para la mejora de los proyectos de presas se debe lograr la participación tanto de los afectados como de los beneficiados por los mismos, destacándose que la esencia de esa cuestión es ser informado y ser escuchado, debiendo llevarse adelante una tarea de educación y concientización de los ciudadanos y organizaciones involucradas, a sabiendas de que éste es un derecho que conlleva a contraer obligaciones.

Para el proceso de la toma de decisiones en la gestión de las obras hidráulicas se cree útil recu-rrir a mecanismos de consulta pública desde el inicio mismo de la planificación de los proyectos, tanto mediante audiencias como talleres participativos, considerando importante generar la participación temprana en todas las etapas del proceso, que va desde la planificación del desa-rrollo sustentable de la cuenca y que continúa durante la vida útil de la presa.

Se debe mirar hacia adelante de una manera positiva haciendo un análisis desapasionado de la historia de la gestión de los recursos hídricos, del surgimiento de las grandes presas, de sus im-pactos, de su desempeño y del debate resultante en torno a estas obras, lo cual permitirá ir mi-nimizando la controversia existente en torno a las mismas.

En realidad cabe analizar críticamente los avances logrados hasta aquí en el diseño, construc-ción, operación, mantenimiento y abandono de las grandes presas y plantear todo lo que nece-sita ser reelaborado y/o corregido en relación con el tratamiento medioambiental. En lo que hace a la evaluación de las opciones de proyectos, se evidencia conveniente aplicar metodolo-gías de evaluación multicriterio.

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Entre los asuntos más importantes a asumir por la sociedad en su conjunto están tanto la parti-cipación pública como la recuperación de las tareas de planificación desde los organismos públi-cos sectoriales.

Entendiendo a la EIA de un aprovechamiento hidráulico de uso múltiple como un proceso de eva-luación riguroso, coordinado interdisciplinaria e interjurisdiccionalmente, para detectar aspectos ambientales positivos y negativos, inducidos directa e indirectamente, esta resulta ser la herra-mienta adecuada para poder alcanzar una eficiente asignación de recursos y responsabilidades mediante estudios, acciones y medidas para mitigar o prevenir los impactos del proyecto.

Este procedimiento técnico administrativo permite desarrollar Planes de Monitoreo, Mitigación y Contingencia para tender a un balance positivo de la obra, a partir de lo cual se podrá pretender la aprobación o modificación del proyecto, cabiendo también la posibilidad de un rechazo del mismo por ser de significativa conflictividad social y/o ambiental.

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