La generación de electricidad utilizando la energía del agua, a través de represas hidroeléctricas, tuvo un incentivo muy importante en la década del 70, cuando el precio del petróleo aumentó en forma considerable. En esa época construyeron o proyectaron las obras más importantes a nivel mundial, incluidos los mayores emprendimientos argentinos, como Chocón, Salto Grande o Yacyretá (cuya construcción comenzó en la década siguiente).

Pero esta forma de generar electricidad ha tomado actualmente un nuevo impulso. Según el último informe de la Asociación Mundial de la Hidroelectricidad (IHA) durante el año 2013 se incorporaron en el mundo unos 40 GW de capacidad hidroeléctrica, equivalente a más de 13 veces la capacidad de generación de Yacyretá, o 34 veces la de El Chocón.

El año anterior, el aporte fue menor, pero para nada despreciable: se sumaron 30 GW de potencia en nuevas centrales, equivalente a toda la capacidad de generación de nuestro país, considerando todas las tecnologías (térmica, nuclear e hidroeléctrica).

Según el informe citado, esta tendencia se ha mantenido en el nuevo milenio, y contrasta con un cierto enfriamiento de la actividad en los años 90. Dice el informe: “en la década del 1990 la capacidad hidroeléctrica mundial aumentó unos 100 GW, pero en la década siguiente el aumento se duplicó”.

El sector hidroeléctrico está a punto de celebrar un hecho histórico, al superar los 1.000 GW de capacidad instalada a nivel mundial. Para tener una idea de magnitud, este número representa casi 100 veces el total de capacidad hidroeléctrica instalada de nuestro país, que ronda los 11 GW, según la Cámara Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA).

Los números de 2013

La cantidad de generación de energía hidroeléctrica varía cada año según las condiciones hidrológicas de cada río, pero en 2013 el total de generación mundial se estimó en 3.750 TW/h. Los países que lideran este rubro son China, Brasil, Estados Unidos, Canadá, Rusia e India, todos ellos con grandes economías e importantes niveles de demanda de energía. A ellos le sigue Noruega, un país pequeño, con escasa población y que es un importante exportador de petróleo.

Por su parte, Turquía, que también integra el grupo de los 10 mayores productores de hidroelectricidad, está experimentando una rápida expansión en este sector, que le permite satisfacer el crecimiento significativo de la demanda nacional de electricidad.

En el ranking de nuevos emprendimientos hidroeléctricos, tanto Europa como África vienen haciendo un aporte mínimo, aunque por motivos opuestos.

Europa tiene un alto porcentaje de aprovechamiento de sus recursos hídricos, a tal punto que es un dato significativo que siga incorporando energía proveniente de esta fuente, aunque sea mínima. El informe de IHA, aclara al respecto que “aunque la hidroenergía está bien desarrollada en Europa, aún queda un potencial remanente para nuevos emprendimientos o para repotenciación de los existentes”.

África es el continente con menor desarrollo socioeconómico y es también el que tiene un menor grado de aprovechamiento de sus aguas para la generación eléctrica. Solo Egipto llega a 3 GW de potencia instalada, dentro de un total de 27 GW para todo el continente.

Fuentes de energía

La hidroelectricidad representa alrededor del 16% del total de la electricidad consumida en el mundo, y es la fuente de generación renovable más importante, generando casi 6 veces más que todas las demás fuentes en conjunto (sumando geotermia, solar, eólica, otros combustibles renovables y residuos).

En América del sur, Brasil es la gran potencia hidroeléctrica, cubriendo un 70% de toda su demanda con esta fuente. Un caso particular es Paraguay, país que cubre la totalidad de su demanda de energía con generación a partir del agua, privilegio asociado a su participación en los dos grandes emprendimientos binacionales de la región (Itaipú y Yacyretá). A pesar de ello, el país vecino está considerando la construcción de nuevas hidroeléctricas de mediano porte en su propio territorio.

Argentina se ubica en el extremo opuesto, ya que es el país sudamericano que en menor proporción produce electricidad a partir de una fuente hidráulica, alcanzando apenas un 31%, a pesar del gran impacto que el déficit del sector energético tiene sobre la economía del país.