Días atrás, el Gobierno alcanzó un acuerdo con el Gobierno de China para el financiamiento de las represas hidroeléctricas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, en la provincia de Santa Cruz, que permitirán volcar al sistema una potencia de 1.740 MW y energía media anual por 5.246 GWH.

Estas iniciativas se suman a Punta Negra, en la provincia de San Juan, central que aún se encuentra en proceso de construcción pero una vez que esté en funcionamiento podrá generar 300 GWh/año. Se ubica sobre el Río San Juan, en el kilómetro 35 de la Ruta Provincial Nº 12, en el límite de los departamentos Ullúm y Zonda.

Con estas inversiones en cartera se prevé que en los próximos diez años la participación de la hidroelectricidad en la matriz nacional alcance el 41 por ciento de la demanda, lo que representa un crecimiento del 10 por ciento respecto de los valores actuales.

De acuerdo a datos de mercado que accedió Energía Estratégica en junio de 2014 la oferta de esta fuente constituyó el 31.7 por ciento del total de la oferta bruta de generación eléctrica (3739.9, 31 GW).

Sobre el Río Uruguay también hay iniciativas que se proponen aprovechar el uso de esta fuente pero aún permanecen enrolladas en intensos debates. Parte de la sociedad civil se muestra reticente a estas mega-obras.

Pablo Bertinat, Ingeniero Electricista y Máster en Sistemas Ambientales Humanos, del Centro de Estudios Interdisciplinarios de la Universidad Nacional de Rosario, Docente, Investigador y Director del Observatorio de Energía y Sustentabilidad  de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) comentó sobre el tema.

La energía hidráulica es renovable, y en muchos casos puede tener aspectos de sustentabilidad, pero siempre, como cualquier proyecto energético, se tienen que tener en cuenta sus efectos desde el punto de vista social, económico y medioambiental”, plantea.

Tal es así que hay inversiones en el sector que se están evaluando y prometen reducir las importaciones de combustibles fósiles en los próximos años.

Potencial hidroeléctrico hay en varias provincias pero en muchos casos los impactos sobre los ecosistemas hacen desistir de los proyectos; un ejemplo es sobre el sector medio del Río Paraná, que luego de realizar los estudios se cayeron las iniciativas sobre todo por la firme oposición de la ciudadanía”, indicó Bertinat.

El especialista recordó que en la provincia de Entre Ríos se sancionó una ley contra las mega-represas.